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27 mayo 2011

Entrevista a Mike Hansen en Basketblog

Gracias a Mike Hansen he tenido la oportunidad de descubrir la estupenda revista Basketblog (enhorabuena por la iniciativa). Precisamente en el número 2 se incluye un reportaje dedicado a Mike (la revista está disponible para descarga aquí).

El Quinto Cuarto en Twitter Facebook

05 junio 2010

John Wooden (RIP)

Hoy me ha llegado un correo de Mike Hansen -que reproduzco literalmente más abajo- en el que nos comunica el fallecimiento de un grande: John Wooden.

Hola amigos,

Es un día muy triste para el baloncesto mundial. Nos ha dejado el mejor entrenador de todos los tiempos.
Tuve la suerte de ir a dos de sus campamentos de verano en California cuando era pequeño y también
le trajo Dale Brown a Louisiana para hablar con nosotros en el vestuario. Os adjunto su "Pyramid of Success".

Un fuerte abrazo,

Mike

Haz clic en la imagen para verla más grande (texto en inglés)


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24 abril 2010

Heaven is a Playground, por Mike Hansen

Me he permitido el lujo de utilizar el título del libro escrito por Rick Telander en 1974 para dar nombre a mi columna de hoy. El libro trata sobre el baloncesto en su más pura esencia, que nos lleva a un fascinante viaje por los 'playgrounds' más emblemáticos y míticos de la gran manzana.

¿Qué es el baloncesto? ¿Qué nos da? A mí, personalmente, me lo ha dado prácticamente todo; amistades, valores, disciplina, amor propio, una carrera universitaria, saber ganar y perder, el afán de superación, pero, sobre todo, energía. Estoy hablando de energía positiva, esa energía que echamos tanto en falta en estos momentos en nuestro país. Cuando uno ama tanto el baloncesto, éste se convierte en su eje principal, que le permite afrontar la vida con valentía y fuerza. Esa energía se consigue cuando disfrutas del basket, cuando realmente te lo estás pasando bien jugando. Dudo mucho que el doctor James Naismith pensara en castigar a sus alumnos de Springfield, Massachusettes, cuando inventó este maravilloso deporte.

En ocasiones los resultados negativos, malas rachas, luchas por la permanencia, transforman este deporte en algo muy duro y difícil de afrontar. En una penitencia personal cuyo castigo resulta ser muy duro y a su vez te arrebata ese amor tan sano y puro que el basket te dio de pequeño. Cuando el baloncesto empieza a restarte energía, en vez de ser una fuente de la misma, es el momento de volver al 'playground'; al mismo sitio donde una vez te enamoraste de este deporte. Una canasta, un balón y tú. No necesitas nada más, porque el resto te lo dará el espíritu de este juego.

Siempre recuerdo lo feliz que era de pequeño jugando en los patios de colegio en Madrid, y de adolescente, curtiéndome con los soldados afroamericanos en el pabellón de la base militar americana de Torrejón de Ardoz. Allí jugábamos todos los sábados y domingos, y en muchas ocasiones yo era el único jugador de raza blanca durante las maratonianas sesiones de 'pick-up' basketball. Tampoco me olvido del verano del 86 en el five-star camp de Syracuse, y después dos semanas en Nueva York, jugando en el sagrado 'Rucker Park' de Harlem o en la veintidós con Lexington Avenue; ni de aquellos veranos húmedos y calurosos en Louisiana durante mi periplo universitario jugando todas las tardes en el mítico 'Dungeon' de LSU, donde nos reuníamos jugadores universitarios como Shaquille O’Neal, Stanley Roberts, Chris Jackson (Abdul Rauf), Tim Hardaway, Litterial Green, Vernel Singleton, Gerald Glass; y con otros jugadores que estaban en Europa: José Vargas, Derrick Taylor, Ricky Blanton, Tito Hortford y jugadores de la NBA: Avery Johnson, Bobby Phills (R.I.P.), Dan Marjele, John 'Gordo' Williams (ex Fórum). Creo que os podréis imaginar lo divertidos e intensos que fueron esos veranos.

Esta es mi fuente de energía donde cargo mis pilas con los recuerdos del baloncesto en su estado más puro. Cuando juegas porque te lo pide el alma y no porque te pagan por ello. ¿Estamos convirtiendo el basket en un negocio, donde lo único importante es ganar a cualquier precio, sin preocuparnos ni en la cantera, ni en la afición, sólo en maximizar beneficios y reducir costes? Parece que lo único importante es intentar descubrir al siguiente Ricky Rubio, sin tener paciencia con el jugador y enseñarle otros valores que le servirán el día de mañana para seguir enamorado de este deporte y no terminar quemado.

No me he perdido ni una sola 'Final Four' universitaria desde esa mágica final de 1979 entre Magic Johnson de Michigan State y Larry Bird de Indiana State. Cada año, en el mes de marzo, las 64 mejores universidades de todo el país se embarcan en un maravilloso torneo para decidir el campeón. El torneo se caracteriza por todos esos valores que os vengo contando, siempre aparece un equipo cenicienta que contra todo pronóstico, logra llegar a cuotas inesperadas, ganando a equipos muchísimo más potentes. Este año, sin ir más lejos, tuvimos el ejemplo de Butler University, que consiguió llegar a la final, donde perdió un apasionante partido contra la prestigiosa Duke University por 62-60.

¿Qué sensaciones he percibido viendo a esta modesta Universidad del estado de Indiana? Pues mucha ilusión, trabajo de equipo, sacrificio para el conjunto, energía positiva a raudales y baloncesto de fundamentos e ideas claras; justo como debe ser a esas edades.

El equipo de nuestra ciudad estaba siendo el mejor embajador del baloncesto alegre y dinámico de una ACB que cada año juega más al resultado final, antes que a dar espectáculo y transmitir emoción a las gradas. Pero, desde hace unos meses, no juega igual y le cuesta encontrar la clave para salir victorioso.

He estado en muchísimos vestuarios a lo largo de mi carrera y existe una línea muy fina entre mantenerse en una dinámica positiva y ascendente, y caer en picados. Influyen muchas veces los llamados 'intangibles', difíciles de entender para el espectador, pero que son sagrados para el jugador. Me niego a creer que una energía negativa en el vestuario haya sido la causa de la mala racha; sin embargo, estoy convencido de que el no haber rematado varios partidos que teníamos a nuestro favor nos está pasando factura.

Me gusta este equipo y su espíritu, estoy convencido de que van a superar la situación muy pronto. Desde la grada tenemos la obligación de apoyarles, surtirles de cariño y de energía positiva. Es nuestro baloncesto y es nuestra ciudad.

All the best, Mike Hansen
I love this game!!!

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03 abril 2010

COACH 'P'

Son las seis y media de la tarde y estoy en el AVE rumbo a Madrid para incorporarme a la selección española de veteranos. Le he estado dando algunas vueltas últimamente y creo oportuno dedicarle estas líneas a alguien que para mí ha sido la clave en ilusionar de nuevo a esta ciudad con el basket, en devolvernos a la ACB, en crear un espíritu de equipo dentro del vestuario, algo que no se palpaba desde hace mucho tiempo a orillas del Pisuerga. Estoy hablando de Porfirio Fisac.

Mis raíces americanas me obligan, con vuestro permiso, a referirme a Porfirio Fisac como Coach 'P'. La palabra “Coach” en el lenguaje baloncestístico norteamericano viene a ser algo así como 'Sir' en la cultura británica. Es una palabra que significa mucho más que entrenador, engloba conceptos como liderazgo, formador, sacrificio, trabajo y, sobre todo, respeto. A lo largo de los años he tenido un buen número de entrenadores y en algún momento de la temporada les he llamado cariñosamente 'Coach' a cada uno de ellos.

Sólo he coincidido un par de veces con 'Coach P', y las dos han sido viendo jugar a nuestros hijos en los patios de colegio de nuestra ciudad. Se ha mostrado amable, cercano y humilde, en ambas ocasiones, pero también he captado un feeling de verdadero amor y pasión por este gran deporte. Incluso estuvo echando un 1x1 contra su hija antes de su partido en el Centro Cultural el año pasado. Este es el mismo sentimiento que capté viendo al equipo el año pasado en LEB y el que capto este año en ACB. Dos ligas muy distintas una de la otra, equipos distintos y presupuestos similares, pero el mismo entrenador.

Dicen que un árbitro es bueno cuando no te das cuenta de que está ahí. Pues para mí, un entrenador es bueno cuando ocurre lo mismo. El equipo ilusiona y divierte, en muchas ocasiones parece que juega solo, pero la verdad se oculta en el trabajo de 'Coach P' y su equipo en el día a día. Su carácter e ideología se ven reflejadas cada fin de semana sobre la cancha. Pocos entrenadores dan un paso hacia atrás para dar más libertad a sus jugadores, asumen la responsabilidad en las derrotas y ceden la gloria en las victorias.

Nunca es fácil entrenar al equipo de tu ciudad, hay muchos factores que pueden volverse en tu contra cuando las cosas no van bien. Dicho esto, te doy mi enhorabuena por lo que estás haciendo por el basket de nuestra ciudad y no tengo ninguna duda de que la gran mayoría de nosotros pensamos lo mismo. Thanks Coach P!!!

Por cierto, tu hija juega con el mismo carácter y pasión que tú transmites al Blancos de Rueda. ¡Enhorabuena!

All the best, ¡¡¡I Love this game!!!

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08 marzo 2010

Cruzar el Charco

Ahí va un artículo de Mike Hansen. ¡Gracias Mike!

El baloncesto colegial en Madrid a principios de los 80, en pleno auge, estaba lleno de pasión y canchas míticas. Los más veteranos recordamos la pista de ‘La Ciudad de los Muchachos’, donde jugabas cuesta abajo en la primara parte y cuesta arriba en la segunda. O intentar anotar un tiro libre con un aro en movimiento gracias a la multitud de chavales que se encontraban bajo la misma.

La inexpugnable cancha de San Viator, el frío de ‘la Nevera’, las grietas del ‘Virgen de Atocha’, o mis batallas personales con esa leyenda del Colegio Claret, Juanjo Ranea, que jugaba de base y nos dejaba paralizados de miedo y boquiabiertos con los espectaculares mates que hacía en la rueda de calentamiento (luego, para más inri, te metía 40 puntos).

Viendo con mi padre los partidos televisados en directo de la Final Four, en la Base Americana de Torrejón de Ardoz, empecé a soñar con poder jugar algún día en la NCAA. Tal vez fue esto lo que me llevó a cruzar el charco y recalar en UHA High School BLAZERS, en el estado de Kentucky. Donde la vida gira en torno a tres principios: recogida del maíz, ir a misa los domingos, y ¡¡¡BALONCESTO!!!

Marzo de 1988: Estoy en el Rupp Arena (nombrado en memoria del mítico entrenador de la Universidad de Kentucky Adolph Rupp), en Lexington Kentucky; para disputar las finales estatales. Hay más de 25.000 personas en las gradas, cada uno llevando con orgullo los colores de su colegio. Las cheerleaders, las bandas de música, el olor a palomitas, como dicen allí : ‘BASKETBALL HEAVEN’, y ruido, mucho ruido de la gente sin cesar de animar. Llegado a este punto, dejo que cada uno le ponga el final que más le guste.

De esta experiencia y de muchas otras más os iré contando poco a poco desde este portal. Me crié en Madrid, pero llevo tanto tiempo en esta hermosa ciudad -Valladolid- que me siento parte de ella. Mi mujer es de aquí, mis tres hijos han nacido aquí, mis amigos están aquí, y lo más importante de todo, mi corazón esta aquí. Intentaré desde mi humilde opinión que vuelvan esos sentimientos que os he descrito al principio. Entre todos tenemos que devolver a Valladolid ese espíritu mágico que se respiraba hace mucho tiempo. Que las canchas de esta ciudad vuelvan a estar otra vez llenas de niños y niñas jugando al basket. Puede que sea nostalgia o el baloncesto que corre por mis venas las 24 horas del día, pero haré todo lo posible por contagiaros este sentimiento.

All the best,

¡¡¡I Love This Game!!!

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27 octubre 2008

Un café con Mike Hansen

Cuando uno tiene la suerte de dejarse caer por casa hay que aprovechar para ver a los amigos. A los viejos, y a los nuevos.


A Mike Hansen tuve la suerte de conocerlo hace un par de años en Bohecillo, a las afueras de Valladolid. Había seguido su trayectoria deportiva desde que se fue a estudiar a Estados Unidos, o mejor, supe de él porque Sergio Luyk -y David Brabender- había hecho las maletas -apenas una nota en Gigantes- y Mike acompañó a Sergio en aquella y otras aventuras. Luego vinieron las entrevistas y las noticias sobre su carrera en Gigantes del Basket, la selección, la ACB, Alemania y finalmente su último destino en el basket "de competición", el C.B. Zamora.

El saber que un jugador que lo ha sido todo seguía dando el callo en las canchas bien valía intentar hablar con él un rato. El resultado de aquella entrevista fueron un par de artículos que dieron que hablar en la red.

Después de escribirle para vernos este mes en Valladolid eché un vistazo a la web de la FEB y descubrí que su nombre no aparecía en la relación de los jugadores más valorados del grupo A de la EBA, tampoco en la plantilla del C.B. Zamora. Sólo había dos explicaciones: una lesión o la retirada.

Mike Hansen ha colgado las botas. Es un decir, porque sigue jugando en la liga senior de Valladolid y, por lo que dice, se lo sigue pasando muy bien. Ya ha dado lo suyo al basket y, como me explico esta mañana, hay otras cosas en la vida que disfrutar y por las que luchar. Las importantes son pocas.

Mike, que te vaya bonito.




19 septiembre 2008

¿Por qué era tan bueno Mahmoud Abdul Rauf (Chris Jackson)?

Mike Hansen nos envía un artículo suyo sobre uno de sus compañeros en LSU. En aquellos tiempos, además de con Shaq o Stanley Roberts compartió vestuario con Mahmoud Adbul Rauf.

¡Gracias Mike!



Chris Jackson, el mejor que he visto jamás

Llegué a Baton Rouge en el verano de 1989 para jugar en los “Tigers” de Louisiana State University. Les había metido 40 puntos la temporada anterior jugando en la modesta universidad de Tennessee Martin, cosa que convenció a Coach Brown para reclutarme.

Algunos, pueden creer que era la corte de Shaquille O’Neal y Stanley Roberts, pero en realidad, era el reino de Chris Jackson. ( Mahmoud Abdul Rauf para los seguidores de la NBA )

El año anterior, Chris fue el máximo anotador nacional, (mas de 32 pts por partido ) con actuaciones históricas de 50 puntos contra U.T., 55 puntos contra Ole Miss y más de media docena de veces por encima de los 40 puntos. Era All-American, SEC Player of the Year y junto con “Pistol” Pete Maravich y Oscar Robertson, considerado el mejor novato de la historia de la NCAA.

He tenido la suerte de compartir vestuario y competir contra grandísimos jugadores durante mi etapa universitaria, con la selección o en la ACB y solo Nikos Gallis se acerca un poco al aura que desprendía Chris de genio, de elegancia; y como jugador… era imparable.

Un base de 1’85, procedente del pequeño pueblo pesquero de Gulfport Mississippi, con un manejo de balón que nada tenía que envidiar al de los grandes magos de los playgrounds de New York City. Un tiro rápido, preciso y elegante como si de un especialista de raza blanca se tratara y un enorme poderío de salto que le permitía terminar muchas jugadas en alley-oop.

Lo que más me ha impresionado siempre de Chris es su humildad, su amor por el basket, su sacrificio y su trabajo constante, pero sobre todo, la dignidad con la que llevaba su enfermedad (Síndrome Tourett). Esta enfermedad es un trastorno neurológico bastante grave que se caracteriza por violentos tics involuntarios.

Mike Hansen junto a Mahmoud Abdul Rauf (Chris Jackson), compañeros en LSU Mike Hansen junto a Mahmoud Abdul Rauf (Chris Jackson), compañeros en LSU
Su habitación, en el mítico “Broussard Hall” (Residencia de Atletas) de LSU, tuvo que ser forrada con un material blando para protegerle de los repentinos puñetazos que soltaba a las paredes, causa de esos tics. Más de una vez llego a entrenar con los nudillos ensangrentados. En los días en que su enfermedad le estaba afectando más de lo habitual, podía tardar hasta 10 minutos en atarse las zapatillas. Su amor propio le impedía aceptar la ayuda de un compañero y como solidaridad hacia nuestro “Hermano”, le esperábamos todos en el vestuario, para luego salir todos juntos a la cancha y aceptar el castigo como equipo por llegar tarde al entrenamiento.

Nadie quería montar en su coche, pero los pocos valientes que lo hemos hecho, podemos decir que es un gran conductor. Pocos conocen el Síndrome Tourett. Pocas enfermedades tienen alguna característica positiva; esta enfermedad, permite a los que la padecen, un grado de concentración superior al de una persona sana. Son perfeccionistas y no dan algo por terminado hasta que esté perfecto.

Os cuento dos anécdotas para que veáis hasta que punto llegaba su obsesión por lo perfecto y su descomunal grado de concentración:

Después de cada entrenamiento no se iba a la ducha hasta que no metía diez canastas seguidas. Bueno, estaréis pensando que tampoco es nada del otro mundo, pero el truco esta en que el balón no podía tocar el aro. Si lo rozaba lo más mínimo, vuelta a empezar.¡Ni os cuento las veces que metía 20,30,40 seguidas, pero en la octava, el balón había tocado un poquito el maldito aro!

Estamos jugando contra la toda-poderosa UNLV de Larry Johnson, Greg Anthony, Stacey Augman y Hunter. Chris sale de un carretón por la línea de fondo, recibe el balón en la línea de tres y se levanta para realizar el tiro. Hay un problema, Greg Anthony le ha defendido a la perfección y le va a poner un tapón de espanto, la reacción natural de cualquier jugador sería intentar bombear un poco más el tiro para eludir el gorro, o intentar el pase a un compañero, que casi siempre suele terminar en perdida; pues el bueno de Chris, en milésimas de segundo, decidió tirar el balón al antebrazo de Anthony, aterrizar para volver a levantarse, coger el balón, y meter el triple ante un Anthony totalmente desconcertado.

A día de hoy, es la jugada más impresionante que he visto, porque requiere una toma de decisión rápida y precisa en milésimas de segundo, cuando las pulsaciones del corazón y el ambiente en la cancha no lo permiten.

Con el paso del tiempo, me he dado cuenta que la misma enfermedad que le permitió tener ese tremendo grado de constancia y trabajo para convertirse en un jugador tan especial, terminó quitándoselo por el empeoramiento de la misma. La medicación que tuvo que empezar a tomar en la NBA le causó sobrepeso, quitándole rapidez y causándole secuelas que forzaron su retirada prematura. Aun así, le dio tiempo a meter más de 50 puntos en varias ocasiones, demostrando que cuando estaba sano, nadie en el mundo le podía parar.

Chris Jackson es un perfeccionista. Chris busco en el baloncesto, desde muy pequeño, un sueño que tras largas horas de repetir una y otra vez los fundamentos del basket hasta tenerlos totalmente dominados, le convirtieron en una leyenda del baloncesto universitario.

04 abril 2008

Carta para Sergio Luyk, de Mike Hansen

Mike Hansen nos envía esta carta a Sergio Luyk que ha publicado en Solobasket. Allí también podéis encontrar una galería de fotos de Sergio.

Cuando hace tres años entrevisté a Mike en Bohecillo (Valladolid) me llamó la atención que se refiriese a Sergio como a su hermano. Aquí queda claro el porqué:

MY WAY
“Id a perseguir vuestros sueños”. Nos lo dijo Clifford cuando con 16 años nos mandó a un “high school” en Kentucky. Ahí empezó una amistad que con el paso del tiempo se convirtió en algo muy especial. 
No os voy a hablar de Sergio el jugador, que ya le conocemos todos de sobra, ni de Sergio el amigo, porque ha dejado a tantos... Quiero hablarle a Sergio, a Mi Hermano.
Me has regalado 25 años tan intensos, que aunque te has ido; yo, te sigo sintiendo a mi lado. Durante tu larga lucha, he querido ayudarte más, pero dando muestras de tu gran generosidad, no me lo permitías; haciéndome ver que tu dolor no era tan grande.
¡Cuántos recuerdos! Que grande es nuestro amor por el baloncesto; acuérdate de todos nuestros domingos en Hopkinsville, (Kentucky), salir a tu encuentro para dirigirnos juntos hacia el pabellón, del que por suerte teníamos llave. Una vez allí, nos pasábamos todo el día jugando al Basket; con algún descanso, que aprovechábamos para comer y recordar a la familia y a los amigos de España. 
O ese día en tu casa, en Valladolid, cuando grabamos el Forum-Rap para los 40 principales. ¡Que bien nos lo pasamos! Peleando por ver quien empezaba y quien terminaba; ¡Que competitivo eres, hermano! 
¡Y qué me dices de tu puesta en escena, llena de rituales! Gomina y cinta en el pelo, dos muñequeras, dos tobilleras, mallas, pantalón corto y camiseta recortada; debajo del uniforme. Yo, siempre te preguntaba que como podías moverte con tantas cosas encima, y siempre me contestabas riéndote a carcajadas: “To play good, you have to look good” (Para jugar bien, tienes que ponerte guapo). Una vez más, pasando de todo y haciendo las cosas a tu manera. 
Siempre eres el centro de atención, pero no por buscar ser el protagonista; sino por compartir con los demás tu alegría, y tu felicidad por la vida. ¡Cuánto espacio llenas, con tus chistes, tu risa, tu música...! Has dado tanto a todo el mundo, sin buscar nada a cambio, que nuestra deuda contigo; es tan, tan grande; que siempre te llevamos en el corazón. 
Te admiro, porque has vivido la vida a tu manera, sin desperdiciar ni un solo segundo. Nos has querido incluir a todos, pero ha sido imposible seguirte el ritmo. Me hubiese gustado envejecer contigo, siempre juntos, pero no ha podido ser; por que tu siempre quieres ser el primero. 
No quiero terminar sin destacar, una de tus tantas virtudes; tu enorme educación, eres un señor; y te has ido como un caballero. 
Un ultimo favor “Big Serg” : “Mantén el Champán frió” por que aún nos quedan muchas cosas que celebrar. 
Te quiero, hermano. Descansa. 
Mike Hansen

30 marzo 2008

Sergio Luyk, R.I.P.


La primera vez que supe de Sergio Luyk fue cuando en un número de Gigantes del Basket se anunciaba que él y David Brabender dejaban la cantera del Madrid y se iban a estudiar a Estados Unidos. Sergio coincidió en su primer año -en el C.O.U. americano- con Mike Hansen. Luego ambos seguirían sus respectivas carreras universitarias.

El siguiente recuerdo es un partido de Saint Johns, en su año senior, retransmitido por TVE. Cuando inició su carrera en la ACB jugó en el Forum de Valladolid donde tuve la oportunidad de verlo en jugar. Luego seguiría su carrera en el Real Madrid (a las órdenes de su padre) y Breogán de Lugo.

La noticia de su enfermedad me llegó siguiendo los términos de búsqueda de los usuarios que llegan a mi blog. Lamentablemente me sería confirmada poco después por su "hermano", Mike Hansen.

Hoy se ha confirmado el fatal desenlace. Sergio Luyk, R.I.P.

11 junio 2007

Entrevista a Mike Hansen (y 3)

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El año siguiente, en la cita de Barcelona 92 fue el último descarte de Díaz-Miguel. “Es un orgullo ver a la selección que tenemos ahora, siempre ha habido mala suerte, pero ahora parece que el jugador español ya se lo cree. Estas generaciones tienen una cosa buena: tienen más ego que nosotros. Antes íbamos con mentalidad secundaria, ahora no tienen miedo a nada, y ser campeones del mundo les va a dar más fuerza. Tengo mucha ilusión con el Eurobasket de España. Seremos el equipo a batir, todos irán a por nosotros. Todo lo que no sea meterse en la final me extrañaría”.

Tras su aventura americana Mike decide regresar a la ACB y juega con Estudiantes, que tenía sus derechos de formación. En Madrid vivirá un año agridulce. “Tenía una ilusión muy grande por hacerlo bien. Fui el base suplente, pero creo que hice méritos para jugar más minutos. Seguramente en otro sitio podría haber duplicado mis estadísticas, pero por aquel entonces el Estudiantes estaba sólo por debajo de Real Madrid y Barcelona. Al final de temporada perdimos en semifinales 3-1 contra el Madrid de Sabonis”.

La siguiente parada fue Valladolid. Allí conoció a su mujer y allí reside en la actualidad. “Con el Forum jugué tres años, quizás los mejores de mi carrera en la ACB. Además tuve la oportunidad de compartir vestuario con Oscar Schmidt. Recordar cómo jugaba y se entrenaba, a los 38 años de edad, un jugador de su categoría me motiva para seguir en activo. Oscar ha sido uno de los más grandes. Recuerdo una vez en Vitoria cuando, después del entrenamiento, se quedó tirando triples. Metió 68 consecutivos y nos dejó a todos alucinados”. Cuando los compromisos con el Zamora se lo permiten, también queda tiempo para seguir al Capitol Valladolid, en cuya cantera juega la siguiente generación de la familia Hansen. “Creo que han reaccionado a tiempo, aunque todavía faltan partidos por jugar y no pueden bajar los brazos. Valladolid tiene una tradición de baloncesto importantísima y sería una pena descender de categoría. Creo que han mejorado mucho en defensa, quizás sea logro de Imbroda, aunque creo que los jugadores también han cambiado su actitud. Imbroda creo que ha hecho un buen trabajo psicológico, algo que es muy necesario en un deporte de precisión como el baloncesto, donde tienes que estar fresco mentalmente para rendir a tope”.

Después de Valladolid, Huelva. A las órdenes de Valdeolmillos, Mike recuperó una de las características que le habían llevado a triunfar en LSU: su capacidad anotadora. Su posterior experiencia en Murcia no fue, en cambio, una etapa muy agradable “La de Huelva fue una temporada muy bonita. Jugué de escolta en muchos partidos y fui uno de los mejores anotadores nacionales de la liga. Unas cuantas veces estuve cerca de los treinta puntos, en algún partido incluso los pasé. En cambio en Murcia, viví el peor año de mi carrera. Sigo conservando una buena relación con mucha gente de allí, pero la gestión de la directiva fue un desastre, con decir que por el equipo desfilaron 27 jugadores se dice todo. A nivel personal empecé jugando muy poco, pero todo cambió cuando Manolo Flores se hizo cargo del equipo y me salvó la temporada. Incluso un mes me premiaron como el mejor jugador nacional de la ACB, pero desgraciadamente para el club Flores llegó demasiado tarde y descendimos”.

La última parada en la ACB, tras el paréntesis del Bayer Leverkusen, fue Cáceres. “En Cáceres, aunque hubo momentos malos por los problemas económicos del club, había mucho respeto por los jugadores que creo que es lo más importante. Llegamos a estar cinco meses sin cobrar, pero entrenábamos y jugábamos al máximo nivel. Pero al final los problemas económicos se pagan y las marchas de los extranjeros (Deon Thomas, Bobby Martín...) nos hizo imposible mantener la categoría. Pero el recuerdo es muy bueno, incluso en el último partido la afición nos ovacionó. Ahora esas cosas ya no suceden. La ACB ha pulido esos temas; todo es más profesional. Los jugadores ya no tienen que preocuparse por su nómina, sólo tienen que concentrarse en jugar y en dar lo máximo”.

Mike no descuida sus obligaciones como padre y pretende inculcar a sus hijos –tiene tres- todo lo que ha aprendido en su devenir profesional.

“A Mario le enseño todo lo que puedo y le animo a que haga deporte. Me encantaría que jugase al baloncesto, pero lo más importante son los estudios porque llegar a ser profesional es muy difícil. El deporte, te da muchos valores, te enseña a competir y eso es importante en la vida, porque en la vida recibes muchos palos y hay que saber levantarte cuando te caes y cuando llegan los problemas. Un deporte como el baloncesto te enseña a jugar en equipo, a no ser egoísta, a sacrificarte. Mi padre es norteamericano, de los de la vieja escuela, y lo que me transmitió y me enseñó me ha ido bien; yo pongo mis pinceladas, el modelo funcionó conmigo y aunque los tiempos han cambiado y hay que evolucionar en ciertas cosas el deporte sigue teniendo los mismos valores que antes”.

Mike Hansen es consciente de que cada vez le queda menos para disfrutar del baloncesto de competición y tiene claro que no quiere defraudar a nadie, pero sobre todo no quiere defraudarse a sí mismo. “Jugaré siempre al nivel que me exijo, ni mi voy a arrastrar ni voy a engañar a nadie, sé que lo de seguir jugando me lo tengo que plantear año a año. Las lesiones me han respetado mucho, he tenido suerte en ese aspecto, así que si puedo compaginar trabajo y baloncesto, me sigo encontrando bien, y en Zamora están contentos seguiré, porque la ilusión la tengo”.

La entrevista ha sido también publicada en Solobasket y en Basket Confidencial.

Entrevista a Mike Hansen (2)

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Mike necesita poder compatibilizar sus obligaciones familiares y profesionales con su afición al basket y eso no siempre es sencillo. “Es una cosa especial. El año pasado entrenábamos tres veces en Zamora y una en Valladolid, ya que algunos jugadores vivimos en aquí. Este año voy dos veces, los martes y los viernes a Zamora y entrenamos los miércoles en Valladolid. Tengo el lunes y el jueves libres, así que suelo estar trabajando en Madrid esos días. Puedo jugar y hacerlo a un nivel alto, porque tampoco quiero estar en Zamora por estar, me exijo mucho. Soy un privilegiado por poder seguir jugando en la liga EBA; hay mucho talento, jugadores jóvenes que poco a poco quieren subir”.

En la liga EBA toca viajar en autocar y comer por el camino. A la vuelta bocata y película. La mayoría de los equipos del grupo A son gallegos y los desplazamientos desde su residencia en Valladolid no son nada cómodos. “Te recuerda como empiezas. Vuelves con las piernas muy cargadas, sobre todo las rodillas, pero me encanta. De mi quinta solamente quedan en activo Nacho Azofra y Nacho Rodríguez, así que me considero un privilegiado”.

A Mike le recuerdan continuamente su estancia universitaria en Estados Unidos, país del que su padre es originario. “Tras jugar en los equipos inferiores de Canoe y Estudiantes, fui a estudiar COU (High School) con Sergio –Luyk- a Kentucky. Luego empecé mis estudios superiores en la Universidad de Tenesee. Tras un buen primer año, me llegaron ofertas de otras universidades como Arizona y LSU. Me decidí por esta última, pero al cambiar de universidad, y debido a la normativa de la NCAA, tuve que pasar un año sin jugar. Como dicen allí, llevé la “red shirt” (la camiseta roja). En LSU me licencié en Economía y en mi último verano los Rockets me invitaron al “rookie camp”, pero me lesioné un par de semanas antes en el tendón de aquiles. Luego me volvieron a llamar, pero renuncié porque era una lotería y si no estás en el draft es muy difícil. Con Shaquille O´Neal sigo en contacto a través de terceras personas. Mi padre vive en Orlando y se ha acercado alguna vez a saludarlo en algún partido de los Heat. Es un orgullo el haber jugado con él y espero verle en una próxima visita a Estados Unidos.”

En LSU Mike también coincidió con Stanley Roberts, otra estrella universitaria que luego jugó en el Real Madrid y en la NBA, antes de empezar a tener problemas que le llevaron a tener que dejar el baloncesto profesional. “Fuimos compañeros de habitación durante un año entero. Era un tipo con un corazón enorme, supergeneroso. Es difícil encontrar a un tío que, siendo una estrella como era en ese momento, fuese tan buena persona. No sabía decir que no y dejaba a todo el mundo acercarse. Esos años era mejor que Shaq mil veces, Shaquille tenía una fuerza, una determinación y unas ganas que no las tenía Stanley, pero lo que es jugador de baloncesto era bastante mejor que O´Neal en esa época. Después ha tenido problemas por falta de mentalidad. Viví con él cuando era un tío sin pasta, que es cuando conoces de verdad a la gente, cuando uno no tiene dinero, cuando llegó el dinero fue demasiado generoso con la gente que se le acercó. Le deseo lo mejor”.

Mike tiene muy gratos recuerdos del Europeo de Roma 91, en el que España conquistó la medalla de bronce. Cuando debutó con la selección absoluta todavía jugaba en la NCAA y, a pesar de haber estado parado un año, por el cambio de universidad, Antonio Díaz-Miguel le hizo un seguimiento especial. “El primer año en Lousiana lo hice muy bien, y Díaz-Miguel vino a verme varias veces y me seleccionó. Entre los bases de aquella época estaban Pablo Laso, Salva Díez, Rafa Jofresa, Antúnez, José Antonio Montero... Jugué con Epi, Villacampa, Antonio Martín... que eran ídolos míos desde chaval. Antes, además, ir a la selección no era como ahora. Antonio nos llevaba durante dos meses a un grupo grande, sin las estrellas, e iba descartando, luego llegaban los que iban a jugar, con lo que sólo había dos puestos, uno de base y a lo mejor otro de alero”.

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Entrevista a Mike Hansen

Pedro Bringas

La escena sigue fresca en la memoria. El Forum Valladolid acaba de ganar un partido igualado. Cuando los últimos aficionados están abandonando las gradas, de los vestuarios sale el base del equipo local. Es un jugador rubio, de ojos azules y tez muy blanca; cualquiera le habría tomado por un guiri. Se dirige, con un balón en sus manos, a la canasta en la que ha fallado, casi al final del partido, un par de tiros libres que podían haber permitido a su equipo sentenciar antes. Los aficionados más jóvenes saltan a la cancha y rodean la bombilla. Se planta y empieza a lanzar.


El base se llamaba Mike Hansen. El mismo jugador que, a sus treinta y siete años, se resiste a abandonar las canchas de baloncesto. El base de Torrejón de Ardoz ha sido internacional absoluto con la selección española, ha jugado en la ACB (Estudiantes, Valladolid, Huelva, Murcia y Cáceres) y en Alemania (Bayer Leverkusen y Brandt Hagen). En su hoja de servicios también consta que fue capitán del equipo de su universidad -Louisiana State University- donde compartió vestuario con un tal Shaquille O´Neal. Casos de longevidad deportiva hay muchos, pero pocas veces nos encontramos con jugadores que han jugado al máximo nivel y que deciden seguir jugando en un equipo modesto, cuando no les obliga nada más que la pasión por su deporte.

En la actualidad, Mike juega en el UFC Zamora, que compite en el grupo A de la liga EBA. Llegó a Zamora después de que su periplo alemán terminase abruptamente. En Alemania, con el Bayer Leverkusen, había disputado la Euroliga y la final de la Bundesliga, pero su siguiente etapa en tierras germanas, en el Brandt Hagen, no fue tan positiva. “Jugué allí mi último año y fue una mala experiencia, el equipo tenía problemas económicos y cuando volvimos de las vacaciones de Navidad nos reunieron a todos y nos comunicaron que disolvían el club porque no había dinero. Así que teníamos que buscarnos equipo a mitad de temporada”. Fue un golpe duro, y Hansen decidió que había llegado el momento de dejar el baloncesto profesional. Su familia le había estado siguiendo en su periplo por la ACB y la Bundesliga. Mario, su hijo mayor, tenía ya edad para empezar el colegio y la familia quería establecerse en Valladolid. Entonces surgió la posibilidad de comenzar un negocio con Sergio Luyk y decidió arriesgarse. “Pensé que mi familia ya se había sacrificado bastante por mi carrera. Mis hijos y mi mujer necesitaban una estabilidad, ella es de Valladolid y mientras jugaba en España todo iba bien, pero luego, en el extranjero, sufrió mucho. En Alemania la vida era muy dura para ella. Yo estaba en lo mío, iba a entrenar, y se me pasaba volando el día. Así que, aunque tuve ofertas para jugar en la LEB, tomé la decisión de arriesgarme, no jugué el final de aquella temporada y me dediqué cien por cien al negocio”.

Mike, no obstante, decidió intentar compatibilizar su recién iniciada vida laboral con el baloncesto. En la temporada 2004-05, fichó por el Palencia de la liga EBA. Esa temporada, el equipo castellano consiguió el ascenso a la LEB 2, pero la exigencia en la categoría superior era ya demasiada para un jugador cuyo “modus vivendi” no es el baloncesto. “Había que ir a entrenar a diario, pero yo ya tenía mi empresa y necesitaba viajar a Madrid con asiduidad. Así que cuando me llamó Gerardo Hernández de Luz (el presidente del C.B. Zamora) me decidí por Zamora. Allí han confiado en mí, cosa que agradezco muchísimo, ya que me han dejado compaginar el trabajo con el baloncesto. Esta es mi segunda temporada allí y estoy encantado”.

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05 marzo 2007

El otro baloncesto




Un pequeñísimo y breve homenaje -grabado con una cámara de fotos- al baloncesto modesto y a Mike Hansen, para que siga al pie del cañón en Zamora.

29 enero 2007

Mike Hansen o el amor al juego

A la sombra del Duomo, Ronaldo ha realizado sus penúltimas declaraciones, ya saben: «Madrid es un infierno y Capello un demonio» (ni siquiera ha esperado, para empezar a largar, a que los famosos «flecos» de su fichaje se hayan solucionado; mira que si no se solucionan...). Me recordaron la conversación que mantuve, hace un par de meses, con Mike Hansen. No es que Mike rajase de su entrenador, o de su equipo; él ama el deporte que practica desde los siete años y sigue en activo sin tener ninguna necesidad económica que le obligue a hacerlo, mientras que «El Fenómeno» sigue "jugando» al fútbol y ni él sabe bien por qué, o si lo sabe podemos apostar a que no será porque disfrute jugando. El hastío que acaban sintiendo muchos aficionados hacia el deporte profesional viene motivado, demasiadas veces, por el comportamiento, dentro y fuera de la cancha, de las estrellas y de las pseudoestrellas.

Recordemos que Mike Hansen fue uno de los bases de la selección española que se colgó la medalla de bronce en el Europeo de 1991, junto con sus entonces ídolos Epi, Villacampa o Antonio Martín; al año siguiente fue el último descarte de Díaz-Miguel para la cita olímpica de Barcelona 92. En aquella época todavía disfrutaba de su experiencia universitaria en Estados Unidos; en LSU se dedicó a repartir asistencias a unos jovencitos Shaquille O'Neal y Stanley Roberts –su compañero de habitación antes de que Roberts pusiese rumbo a España para jugar con el Real Madrid–; luego llegó la ACB (Estudiantes, Fórum, Cáceres y Huelva) y la experiencia alemana, con participación incluida en la Euroliga, que puso punto y final a su carrera profesional.

En Valladolid –eso es frío, y no el fresquito que disfrutamos en Madrid– Mike me intentaba explicar el porqué de seguir jugando a los 36 años (de su quinta quedan en activo, en la ACB, Azofra y Nacho Rodríguez). Actualmente juega y exhibe su talento en el UFC Zamora, en el grupo A de la EBA en el que me comentaba que «hay mucho nivel», precisamente una de las razones que le lleva a seguir en activo. El base madrileño compatibiliza los entrenamientos, los pocos que se puede permitir, y los partidos con la vida familiar y profesional (es socio del también ex-ACB Sergio Luyk). Esos fines de semana dedicados al baloncesto le impiden disfrutar de su familia, pero recibe a cambio el placer de jugar. El grupo A de la EBA está formado por muchos equipos gallegos y los desplazamientos, desde su residencia en Valladolid, no son precisamente cómodos: muchos kilómetros de autobús, bocatas para reponer fuerzas y un par de paradas para estirar las piernas, demasiado cargadas después de los partidos, y es que los años no pasan en balde por mucho que Mike se cuide. Los viajecitos le recuerdan a otros tiempos, cuando lo de ser un profesional de la canasta era sólo un sueño.

Mike sentenciaba: «Tengo claro que no me voy a arrastrar, pero jugaré mientras pueda jugar a buen nivel y me respeten las lesiones». En Zamora y en las canchas que visita su equipo los aficionados agradecen ver a los buenos jugadores, a los jugadores que, habiendo demostrado ya todo y pudiendo quedarse en casa, juegan porque, simplemente, aman el juego.

Artículo publicado en Libertad Digital (28/01/2007)