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04 abril 2008

Carta para Sergio Luyk, de Mike Hansen

Mike Hansen nos envía esta carta a Sergio Luyk que ha publicado en Solobasket. Allí también podéis encontrar una galería de fotos de Sergio.

Cuando hace tres años entrevisté a Mike en Bohecillo (Valladolid) me llamó la atención que se refiriese a Sergio como a su hermano. Aquí queda claro el porqué:

MY WAY
“Id a perseguir vuestros sueños”. Nos lo dijo Clifford cuando con 16 años nos mandó a un “high school” en Kentucky. Ahí empezó una amistad que con el paso del tiempo se convirtió en algo muy especial. 
No os voy a hablar de Sergio el jugador, que ya le conocemos todos de sobra, ni de Sergio el amigo, porque ha dejado a tantos... Quiero hablarle a Sergio, a Mi Hermano.
Me has regalado 25 años tan intensos, que aunque te has ido; yo, te sigo sintiendo a mi lado. Durante tu larga lucha, he querido ayudarte más, pero dando muestras de tu gran generosidad, no me lo permitías; haciéndome ver que tu dolor no era tan grande.
¡Cuántos recuerdos! Que grande es nuestro amor por el baloncesto; acuérdate de todos nuestros domingos en Hopkinsville, (Kentucky), salir a tu encuentro para dirigirnos juntos hacia el pabellón, del que por suerte teníamos llave. Una vez allí, nos pasábamos todo el día jugando al Basket; con algún descanso, que aprovechábamos para comer y recordar a la familia y a los amigos de España. 
O ese día en tu casa, en Valladolid, cuando grabamos el Forum-Rap para los 40 principales. ¡Que bien nos lo pasamos! Peleando por ver quien empezaba y quien terminaba; ¡Que competitivo eres, hermano! 
¡Y qué me dices de tu puesta en escena, llena de rituales! Gomina y cinta en el pelo, dos muñequeras, dos tobilleras, mallas, pantalón corto y camiseta recortada; debajo del uniforme. Yo, siempre te preguntaba que como podías moverte con tantas cosas encima, y siempre me contestabas riéndote a carcajadas: “To play good, you have to look good” (Para jugar bien, tienes que ponerte guapo). Una vez más, pasando de todo y haciendo las cosas a tu manera. 
Siempre eres el centro de atención, pero no por buscar ser el protagonista; sino por compartir con los demás tu alegría, y tu felicidad por la vida. ¡Cuánto espacio llenas, con tus chistes, tu risa, tu música...! Has dado tanto a todo el mundo, sin buscar nada a cambio, que nuestra deuda contigo; es tan, tan grande; que siempre te llevamos en el corazón. 
Te admiro, porque has vivido la vida a tu manera, sin desperdiciar ni un solo segundo. Nos has querido incluir a todos, pero ha sido imposible seguirte el ritmo. Me hubiese gustado envejecer contigo, siempre juntos, pero no ha podido ser; por que tu siempre quieres ser el primero. 
No quiero terminar sin destacar, una de tus tantas virtudes; tu enorme educación, eres un señor; y te has ido como un caballero. 
Un ultimo favor “Big Serg” : “Mantén el Champán frió” por que aún nos quedan muchas cosas que celebrar. 
Te quiero, hermano. Descansa. 
Mike Hansen

30 marzo 2008

Sergio Luyk, R.I.P.


La primera vez que supe de Sergio Luyk fue cuando en un número de Gigantes del Basket se anunciaba que él y David Brabender dejaban la cantera del Madrid y se iban a estudiar a Estados Unidos. Sergio coincidió en su primer año -en el C.O.U. americano- con Mike Hansen. Luego ambos seguirían sus respectivas carreras universitarias.

El siguiente recuerdo es un partido de Saint Johns, en su año senior, retransmitido por TVE. Cuando inició su carrera en la ACB jugó en el Forum de Valladolid donde tuve la oportunidad de verlo en jugar. Luego seguiría su carrera en el Real Madrid (a las órdenes de su padre) y Breogán de Lugo.

La noticia de su enfermedad me llegó siguiendo los términos de búsqueda de los usuarios que llegan a mi blog. Lamentablemente me sería confirmada poco después por su "hermano", Mike Hansen.

Hoy se ha confirmado el fatal desenlace. Sergio Luyk, R.I.P.

11 junio 2007

Entrevista a Mike Hansen

Pedro Bringas

La escena sigue fresca en la memoria. El Forum Valladolid acaba de ganar un partido igualado. Cuando los últimos aficionados están abandonando las gradas, de los vestuarios sale el base del equipo local. Es un jugador rubio, de ojos azules y tez muy blanca; cualquiera le habría tomado por un guiri. Se dirige, con un balón en sus manos, a la canasta en la que ha fallado, casi al final del partido, un par de tiros libres que podían haber permitido a su equipo sentenciar antes. Los aficionados más jóvenes saltan a la cancha y rodean la bombilla. Se planta y empieza a lanzar.


El base se llamaba Mike Hansen. El mismo jugador que, a sus treinta y siete años, se resiste a abandonar las canchas de baloncesto. El base de Torrejón de Ardoz ha sido internacional absoluto con la selección española, ha jugado en la ACB (Estudiantes, Valladolid, Huelva, Murcia y Cáceres) y en Alemania (Bayer Leverkusen y Brandt Hagen). En su hoja de servicios también consta que fue capitán del equipo de su universidad -Louisiana State University- donde compartió vestuario con un tal Shaquille O´Neal. Casos de longevidad deportiva hay muchos, pero pocas veces nos encontramos con jugadores que han jugado al máximo nivel y que deciden seguir jugando en un equipo modesto, cuando no les obliga nada más que la pasión por su deporte.

En la actualidad, Mike juega en el UFC Zamora, que compite en el grupo A de la liga EBA. Llegó a Zamora después de que su periplo alemán terminase abruptamente. En Alemania, con el Bayer Leverkusen, había disputado la Euroliga y la final de la Bundesliga, pero su siguiente etapa en tierras germanas, en el Brandt Hagen, no fue tan positiva. “Jugué allí mi último año y fue una mala experiencia, el equipo tenía problemas económicos y cuando volvimos de las vacaciones de Navidad nos reunieron a todos y nos comunicaron que disolvían el club porque no había dinero. Así que teníamos que buscarnos equipo a mitad de temporada”. Fue un golpe duro, y Hansen decidió que había llegado el momento de dejar el baloncesto profesional. Su familia le había estado siguiendo en su periplo por la ACB y la Bundesliga. Mario, su hijo mayor, tenía ya edad para empezar el colegio y la familia quería establecerse en Valladolid. Entonces surgió la posibilidad de comenzar un negocio con Sergio Luyk y decidió arriesgarse. “Pensé que mi familia ya se había sacrificado bastante por mi carrera. Mis hijos y mi mujer necesitaban una estabilidad, ella es de Valladolid y mientras jugaba en España todo iba bien, pero luego, en el extranjero, sufrió mucho. En Alemania la vida era muy dura para ella. Yo estaba en lo mío, iba a entrenar, y se me pasaba volando el día. Así que, aunque tuve ofertas para jugar en la LEB, tomé la decisión de arriesgarme, no jugué el final de aquella temporada y me dediqué cien por cien al negocio”.

Mike, no obstante, decidió intentar compatibilizar su recién iniciada vida laboral con el baloncesto. En la temporada 2004-05, fichó por el Palencia de la liga EBA. Esa temporada, el equipo castellano consiguió el ascenso a la LEB 2, pero la exigencia en la categoría superior era ya demasiada para un jugador cuyo “modus vivendi” no es el baloncesto. “Había que ir a entrenar a diario, pero yo ya tenía mi empresa y necesitaba viajar a Madrid con asiduidad. Así que cuando me llamó Gerardo Hernández de Luz (el presidente del C.B. Zamora) me decidí por Zamora. Allí han confiado en mí, cosa que agradezco muchísimo, ya que me han dejado compaginar el trabajo con el baloncesto. Esta es mi segunda temporada allí y estoy encantado”.

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29 enero 2007

Mike Hansen o el amor al juego

A la sombra del Duomo, Ronaldo ha realizado sus penúltimas declaraciones, ya saben: «Madrid es un infierno y Capello un demonio» (ni siquiera ha esperado, para empezar a largar, a que los famosos «flecos» de su fichaje se hayan solucionado; mira que si no se solucionan...). Me recordaron la conversación que mantuve, hace un par de meses, con Mike Hansen. No es que Mike rajase de su entrenador, o de su equipo; él ama el deporte que practica desde los siete años y sigue en activo sin tener ninguna necesidad económica que le obligue a hacerlo, mientras que «El Fenómeno» sigue "jugando» al fútbol y ni él sabe bien por qué, o si lo sabe podemos apostar a que no será porque disfrute jugando. El hastío que acaban sintiendo muchos aficionados hacia el deporte profesional viene motivado, demasiadas veces, por el comportamiento, dentro y fuera de la cancha, de las estrellas y de las pseudoestrellas.

Recordemos que Mike Hansen fue uno de los bases de la selección española que se colgó la medalla de bronce en el Europeo de 1991, junto con sus entonces ídolos Epi, Villacampa o Antonio Martín; al año siguiente fue el último descarte de Díaz-Miguel para la cita olímpica de Barcelona 92. En aquella época todavía disfrutaba de su experiencia universitaria en Estados Unidos; en LSU se dedicó a repartir asistencias a unos jovencitos Shaquille O'Neal y Stanley Roberts –su compañero de habitación antes de que Roberts pusiese rumbo a España para jugar con el Real Madrid–; luego llegó la ACB (Estudiantes, Fórum, Cáceres y Huelva) y la experiencia alemana, con participación incluida en la Euroliga, que puso punto y final a su carrera profesional.

En Valladolid –eso es frío, y no el fresquito que disfrutamos en Madrid– Mike me intentaba explicar el porqué de seguir jugando a los 36 años (de su quinta quedan en activo, en la ACB, Azofra y Nacho Rodríguez). Actualmente juega y exhibe su talento en el UFC Zamora, en el grupo A de la EBA en el que me comentaba que «hay mucho nivel», precisamente una de las razones que le lleva a seguir en activo. El base madrileño compatibiliza los entrenamientos, los pocos que se puede permitir, y los partidos con la vida familiar y profesional (es socio del también ex-ACB Sergio Luyk). Esos fines de semana dedicados al baloncesto le impiden disfrutar de su familia, pero recibe a cambio el placer de jugar. El grupo A de la EBA está formado por muchos equipos gallegos y los desplazamientos, desde su residencia en Valladolid, no son precisamente cómodos: muchos kilómetros de autobús, bocatas para reponer fuerzas y un par de paradas para estirar las piernas, demasiado cargadas después de los partidos, y es que los años no pasan en balde por mucho que Mike se cuide. Los viajecitos le recuerdan a otros tiempos, cuando lo de ser un profesional de la canasta era sólo un sueño.

Mike sentenciaba: «Tengo claro que no me voy a arrastrar, pero jugaré mientras pueda jugar a buen nivel y me respeten las lesiones». En Zamora y en las canchas que visita su equipo los aficionados agradecen ver a los buenos jugadores, a los jugadores que, habiendo demostrado ya todo y pudiendo quedarse en casa, juegan porque, simplemente, aman el juego.

Artículo publicado en Libertad Digital (28/01/2007)