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15 octubre 2018

Biografías de baloncesto: Stanley Roberts

shaquille oneal y stanley roberts


Cuando entrevisté a Mike Hansen recordó a Stanley Roberts, con el que coincidió en LSU. Me comentó que en aquella época, técnicamente, Roberts era mucho mejor que su también compañero de equipo Shaquille O'Neal. ¿Qué sucedió para que semejante talento acabase trabajando como portero de discoteca?

Dos gigantes en LSU


La historia de Roberts no se puede entender, como la de tantos otros deportistas estadounidenses, sin mencionar sus humildes orígenes. En high school, llevaría a su equipo a lograr dos campeonatos estatales en Carolina del Sur y llamó la atención de los reclutadores de las universidades. LSU fue la elegida.

En su primer año universitario no pudo jugar por problemas académicos. En su segundo año se encontraría en el equipo con O'Neal. El propio Diesel ha dicho en varias ocasiones lo importante que fue para él entrenar con Roberts y, confirmando la afirmación de Mike Hansen, quién era el mejor entonces: "Lo tenía todo; era imparable. Él era el mejor de los dos". Sin embargo, Roberts volvió a tener problemas académicos y, además, no solicitó su entrada en el draft a tiempo. Por ello, buscó destino en España.

Stanley Roberts en el Real Madrid


Con apenas veinte años, llegó al equipo blanco, entrenado por Wayne Brabender. Era la temporada 1990-91. Le acompañaba en la aventura otro joven talento con futuro, Carl Herrera. Se sabía que se trataba de un viaje con fecha de caducidad pero el Madrid de aquella época daba bandazo tras bandazo en búsqueda de un golpe de suerte. La NBA estaba a la espera. Roberts se presentaría en el Draft al final de la temporada.

El de Roberts era un físico impresionante para una liga como la española, en realidad para cualquier liga, NBA incluida: doscientos quince centímetros acompañados de muchos, muchos kilos. El peso, precisamente, se convirtió en una de las cruces del pivote durante toda su carrera.

Roberts se acabaría convirtiendo en el cabeza de turco de una temporada madridista para olvidar. Incluso, se le impondría al final de la temporada una multa millonaria con rescisión de contrato incluida. Un gesto para la galería del entonces presidente madridista Ramón Mendoza. Acabó su periplo blanco con 11,7 puntos y 8,7 rebotes de promedio.

Stanley Roberts en la NBA


Roberts fue elegido por los Orlando Magic en el draft de 1991 en el puesto 23 de la primera ronda. Un puesto demasiado bajo para las expectativas que se habían creado para él en su corta estancia universitaria. Sin duda, pesaban los informes llegados desde España.

Su primera temporada en la NBA no fue mala del todo. Llegó a ser elegido en el segundo quinteto rookie y promedió 10,4 puntos y 6,1 rebotes por partido. En su segundo año, debería haber coincidido con Shaquille O'Neal, también elegido por los Magic en el draft (con el número uno) pero fue traspasado a los Clippers, durante jugaría cuatro temporadas. A partir de su segunda temporada en Los Ángeles, todo fue cuesta abajo por culpa de los problemas físicos, de peso y las drogas. Sus tres últimos equipos fueron Minnesota, Houston (6 partidos) y Philadelphia (5 partidos).

En el año 1999, apenas un mes después de fichar por los 76ers, Stanley Roberts fue expulsado de la NBA por consumo de drogas (se rumoreó que se trataba de éxtasis). Tuvo el dudoso honor de ser el primer jugador suspendido -por dos años- de acuerdo a la nuevas reglas antidrogas de la liga.

A raíz de conocerse la expulsión declaró: «No sé cómo la droga ha aparecido en mi organismo ya que no recuerdo haberla tomado. Llevo ocho años intachables en la NBA y a las primeras de cambio me echan».

En 2003, una vez finalizada la sanción, los Raptors anunciaron su fichaje. No obstante no llegó a jugar con la franquicia de Toronto ya que fue despedido durante la pretemporada.

Los Gallitos de Isabela


En 2004 nos encontramos a nuestro protagonista jugando en la liga de Puerto Rico con los Gallitos de Isabela. Nuevo traspiés y despido por bajo rendimiento.

En 2006 Stanley Roberts apareció una entrevista en la que comentaba que iba a abrir su propio negocio de coches. Las habladurías hablaban de que su verdadero trabajo era todavía menos glamuroso. Finalizaba la entrevista recomendando a las jóvenes estrellas que tuviesen cuidado con las malas compañías...

El gigante ganó unos 30 millones de dólares durante toda su carrera. Todo ese dinero había desaparecido en el momento en que pisó las aulas universitarias por segunda vez.

De vuelta a la universidad


En 2007, el ex jugador, tras la insistencia de Coah Brown, decidió comenzar (no le sirvieron los créditos obtenidos veinte años atrás) sus estudios universitarios. Tuvo que lidiar con sus problemas económicos, su dislexia, el tener que trabajar y la atención que debía prestar a sus cuatro hijos.

El esfuerzo de Roberts fue recompensado por el NCAA Opportunity Fund cuando le concedió una beca para ayudar con sus gastos universitarios.

Justo antes de finalizar sus estudios, tuvo que someterse a un triple bypass. Finalmente, se salió con la suya y consiguió su diploma universitario.




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05 mayo 2011

Los exNBA y sus problemas económicos

Chicago Bulls Scottie Pippen 1995                          Imagen vía Wikipedia ¿Se acuerdan de Stanley Roberts? Su carrera acabó, digamos, mal. Los problemas económicos del exjugador del Real Madrid sólo se agravaron una vez que la liga le mostró la puerta de salida ya que, como suele suceder en estos casos, los aprovechados habían aparecido mucho antes.

El caso de Stanley Roberts no es ni mucho menos el único entre los exNBA. Otros jugadores con carreras mucho más brillantes se las han visto pardas con el fisco estadounidense, las empresas de productos lujosos y las ex esposas con escasas ganas de perdonar pensiones compensatorias. La lista es larga: Kenny Anderson, Derrick Coleman, Antoine Walker, etc.

Según la revista ESPN, el 60% de los jugadores de la NBA se declaran en bancarrota en los cinco años posteriores al fin de sus carreras. Eso sí, son "algo más" espabilados que los jugadores de la NFL, ya que en esta liga el porcentaje de los que se declaran en quiebra a los dos años de su jubilación son el ¡78%!

El penúltimo en unirse a esta lista ha sido Scottie Pippen que, siguiendo la costumbre de los deportistas en apuros, en marzo montó una venta de artículos personales para sacarse unos duros con los que aplacar a sus acreedores.

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08 julio 2007

Carl Herrera juzgado por evasión de impuestos

Carl Herrera, el exjugador del Real Madrid, está siendo juzgado en Estados Unidos por haber, supuestamente, evadido impuestos por valor de 540.000 dólares.

Herrera ha perdido su casa y tiene que estar a cargo de sus padres impedidos por enfermedades. Aunque tiene ya cuarenta años está intentando seguir jugando, a pesar de sus lesiones, con un club de Venezuela, los Guaiqueríes de Margarita.
carl herrera
elrepuertero.cl

Más sobre Carl Herrera

- Fue el primer jugador venezolano en la NBA.

- Jugó en los Houston Rockets de Rudy Tomjanovich que ganaron dos títulos de la NBA de forma consecutiva en las temporadas 1994 y 1995.

- Fue elegido en el año 1990 por los Miami Heat en la segunda ronda (puesto 30) del draft de 1990. Sin embargo sus derechos fueron traspasados, junto con los de Dave Jamerson, a Houston a cambio de Alec Kessler el 27 de junio de 1990.

- Jugó en España para el Real Madrid en la temporada 1990-91. Llegó junto a Stanley Roberts.

- En 1993 fue elegido como uno de los 100 hispanos más influyentes en Estados Unidos por la revista Hispanic Business Magazine.

11 junio 2007

Entrevista a Mike Hansen (2)

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Mike necesita poder compatibilizar sus obligaciones familiares y profesionales con su afición al basket y eso no siempre es sencillo. “Es una cosa especial. El año pasado entrenábamos tres veces en Zamora y una en Valladolid, ya que algunos jugadores vivimos en aquí. Este año voy dos veces, los martes y los viernes a Zamora y entrenamos los miércoles en Valladolid. Tengo el lunes y el jueves libres, así que suelo estar trabajando en Madrid esos días. Puedo jugar y hacerlo a un nivel alto, porque tampoco quiero estar en Zamora por estar, me exijo mucho. Soy un privilegiado por poder seguir jugando en la liga EBA; hay mucho talento, jugadores jóvenes que poco a poco quieren subir”.

En la liga EBA toca viajar en autocar y comer por el camino. A la vuelta bocata y película. La mayoría de los equipos del grupo A son gallegos y los desplazamientos desde su residencia en Valladolid no son nada cómodos. “Te recuerda como empiezas. Vuelves con las piernas muy cargadas, sobre todo las rodillas, pero me encanta. De mi quinta solamente quedan en activo Nacho Azofra y Nacho Rodríguez, así que me considero un privilegiado”.

A Mike le recuerdan continuamente su estancia universitaria en Estados Unidos, país del que su padre es originario. “Tras jugar en los equipos inferiores de Canoe y Estudiantes, fui a estudiar COU (High School) con Sergio –Luyk- a Kentucky. Luego empecé mis estudios superiores en la Universidad de Tenesee. Tras un buen primer año, me llegaron ofertas de otras universidades como Arizona y LSU. Me decidí por esta última, pero al cambiar de universidad, y debido a la normativa de la NCAA, tuve que pasar un año sin jugar. Como dicen allí, llevé la “red shirt” (la camiseta roja). En LSU me licencié en Economía y en mi último verano los Rockets me invitaron al “rookie camp”, pero me lesioné un par de semanas antes en el tendón de aquiles. Luego me volvieron a llamar, pero renuncié porque era una lotería y si no estás en el draft es muy difícil. Con Shaquille O´Neal sigo en contacto a través de terceras personas. Mi padre vive en Orlando y se ha acercado alguna vez a saludarlo en algún partido de los Heat. Es un orgullo el haber jugado con él y espero verle en una próxima visita a Estados Unidos.”

En LSU Mike también coincidió con Stanley Roberts, otra estrella universitaria que luego jugó en el Real Madrid y en la NBA, antes de empezar a tener problemas que le llevaron a tener que dejar el baloncesto profesional. “Fuimos compañeros de habitación durante un año entero. Era un tipo con un corazón enorme, supergeneroso. Es difícil encontrar a un tío que, siendo una estrella como era en ese momento, fuese tan buena persona. No sabía decir que no y dejaba a todo el mundo acercarse. Esos años era mejor que Shaq mil veces, Shaquille tenía una fuerza, una determinación y unas ganas que no las tenía Stanley, pero lo que es jugador de baloncesto era bastante mejor que O´Neal en esa época. Después ha tenido problemas por falta de mentalidad. Viví con él cuando era un tío sin pasta, que es cuando conoces de verdad a la gente, cuando uno no tiene dinero, cuando llegó el dinero fue demasiado generoso con la gente que se le acercó. Le deseo lo mejor”.

Mike tiene muy gratos recuerdos del Europeo de Roma 91, en el que España conquistó la medalla de bronce. Cuando debutó con la selección absoluta todavía jugaba en la NCAA y, a pesar de haber estado parado un año, por el cambio de universidad, Antonio Díaz-Miguel le hizo un seguimiento especial. “El primer año en Lousiana lo hice muy bien, y Díaz-Miguel vino a verme varias veces y me seleccionó. Entre los bases de aquella época estaban Pablo Laso, Salva Díez, Rafa Jofresa, Antúnez, José Antonio Montero... Jugué con Epi, Villacampa, Antonio Martín... que eran ídolos míos desde chaval. Antes, además, ir a la selección no era como ahora. Antonio nos llevaba durante dos meses a un grupo grande, sin las estrellas, e iba descartando, luego llegaban los que iban a jugar, con lo que sólo había dos puestos, uno de base y a lo mejor otro de alero”.

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Entrevista a Mike Hansen

Pedro Bringas

La escena sigue fresca en la memoria. El Forum Valladolid acaba de ganar un partido igualado. Cuando los últimos aficionados están abandonando las gradas, de los vestuarios sale el base del equipo local. Es un jugador rubio, de ojos azules y tez muy blanca; cualquiera le habría tomado por un guiri. Se dirige, con un balón en sus manos, a la canasta en la que ha fallado, casi al final del partido, un par de tiros libres que podían haber permitido a su equipo sentenciar antes. Los aficionados más jóvenes saltan a la cancha y rodean la bombilla. Se planta y empieza a lanzar.


El base se llamaba Mike Hansen. El mismo jugador que, a sus treinta y siete años, se resiste a abandonar las canchas de baloncesto. El base de Torrejón de Ardoz ha sido internacional absoluto con la selección española, ha jugado en la ACB (Estudiantes, Valladolid, Huelva, Murcia y Cáceres) y en Alemania (Bayer Leverkusen y Brandt Hagen). En su hoja de servicios también consta que fue capitán del equipo de su universidad -Louisiana State University- donde compartió vestuario con un tal Shaquille O´Neal. Casos de longevidad deportiva hay muchos, pero pocas veces nos encontramos con jugadores que han jugado al máximo nivel y que deciden seguir jugando en un equipo modesto, cuando no les obliga nada más que la pasión por su deporte.

En la actualidad, Mike juega en el UFC Zamora, que compite en el grupo A de la liga EBA. Llegó a Zamora después de que su periplo alemán terminase abruptamente. En Alemania, con el Bayer Leverkusen, había disputado la Euroliga y la final de la Bundesliga, pero su siguiente etapa en tierras germanas, en el Brandt Hagen, no fue tan positiva. “Jugué allí mi último año y fue una mala experiencia, el equipo tenía problemas económicos y cuando volvimos de las vacaciones de Navidad nos reunieron a todos y nos comunicaron que disolvían el club porque no había dinero. Así que teníamos que buscarnos equipo a mitad de temporada”. Fue un golpe duro, y Hansen decidió que había llegado el momento de dejar el baloncesto profesional. Su familia le había estado siguiendo en su periplo por la ACB y la Bundesliga. Mario, su hijo mayor, tenía ya edad para empezar el colegio y la familia quería establecerse en Valladolid. Entonces surgió la posibilidad de comenzar un negocio con Sergio Luyk y decidió arriesgarse. “Pensé que mi familia ya se había sacrificado bastante por mi carrera. Mis hijos y mi mujer necesitaban una estabilidad, ella es de Valladolid y mientras jugaba en España todo iba bien, pero luego, en el extranjero, sufrió mucho. En Alemania la vida era muy dura para ella. Yo estaba en lo mío, iba a entrenar, y se me pasaba volando el día. Así que, aunque tuve ofertas para jugar en la LEB, tomé la decisión de arriesgarme, no jugué el final de aquella temporada y me dediqué cien por cien al negocio”.

Mike, no obstante, decidió intentar compatibilizar su recién iniciada vida laboral con el baloncesto. En la temporada 2004-05, fichó por el Palencia de la liga EBA. Esa temporada, el equipo castellano consiguió el ascenso a la LEB 2, pero la exigencia en la categoría superior era ya demasiada para un jugador cuyo “modus vivendi” no es el baloncesto. “Había que ir a entrenar a diario, pero yo ya tenía mi empresa y necesitaba viajar a Madrid con asiduidad. Así que cuando me llamó Gerardo Hernández de Luz (el presidente del C.B. Zamora) me decidí por Zamora. Allí han confiado en mí, cosa que agradezco muchísimo, ya que me han dejado compaginar el trabajo con el baloncesto. Esta es mi segunda temporada allí y estoy encantado”.

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29 enero 2007

Mike Hansen o el amor al juego

A la sombra del Duomo, Ronaldo ha realizado sus penúltimas declaraciones, ya saben: «Madrid es un infierno y Capello un demonio» (ni siquiera ha esperado, para empezar a largar, a que los famosos «flecos» de su fichaje se hayan solucionado; mira que si no se solucionan...). Me recordaron la conversación que mantuve, hace un par de meses, con Mike Hansen. No es que Mike rajase de su entrenador, o de su equipo; él ama el deporte que practica desde los siete años y sigue en activo sin tener ninguna necesidad económica que le obligue a hacerlo, mientras que «El Fenómeno» sigue "jugando» al fútbol y ni él sabe bien por qué, o si lo sabe podemos apostar a que no será porque disfrute jugando. El hastío que acaban sintiendo muchos aficionados hacia el deporte profesional viene motivado, demasiadas veces, por el comportamiento, dentro y fuera de la cancha, de las estrellas y de las pseudoestrellas.

Recordemos que Mike Hansen fue uno de los bases de la selección española que se colgó la medalla de bronce en el Europeo de 1991, junto con sus entonces ídolos Epi, Villacampa o Antonio Martín; al año siguiente fue el último descarte de Díaz-Miguel para la cita olímpica de Barcelona 92. En aquella época todavía disfrutaba de su experiencia universitaria en Estados Unidos; en LSU se dedicó a repartir asistencias a unos jovencitos Shaquille O'Neal y Stanley Roberts –su compañero de habitación antes de que Roberts pusiese rumbo a España para jugar con el Real Madrid–; luego llegó la ACB (Estudiantes, Fórum, Cáceres y Huelva) y la experiencia alemana, con participación incluida en la Euroliga, que puso punto y final a su carrera profesional.

En Valladolid –eso es frío, y no el fresquito que disfrutamos en Madrid– Mike me intentaba explicar el porqué de seguir jugando a los 36 años (de su quinta quedan en activo, en la ACB, Azofra y Nacho Rodríguez). Actualmente juega y exhibe su talento en el UFC Zamora, en el grupo A de la EBA en el que me comentaba que «hay mucho nivel», precisamente una de las razones que le lleva a seguir en activo. El base madrileño compatibiliza los entrenamientos, los pocos que se puede permitir, y los partidos con la vida familiar y profesional (es socio del también ex-ACB Sergio Luyk). Esos fines de semana dedicados al baloncesto le impiden disfrutar de su familia, pero recibe a cambio el placer de jugar. El grupo A de la EBA está formado por muchos equipos gallegos y los desplazamientos, desde su residencia en Valladolid, no son precisamente cómodos: muchos kilómetros de autobús, bocatas para reponer fuerzas y un par de paradas para estirar las piernas, demasiado cargadas después de los partidos, y es que los años no pasan en balde por mucho que Mike se cuide. Los viajecitos le recuerdan a otros tiempos, cuando lo de ser un profesional de la canasta era sólo un sueño.

Mike sentenciaba: «Tengo claro que no me voy a arrastrar, pero jugaré mientras pueda jugar a buen nivel y me respeten las lesiones». En Zamora y en las canchas que visita su equipo los aficionados agradecen ver a los buenos jugadores, a los jugadores que, habiendo demostrado ya todo y pudiendo quedarse en casa, juegan porque, simplemente, aman el juego.

Artículo publicado en Libertad Digital (28/01/2007)