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El rap de Shaq a Kobe: "¿a qué sabe mi culo?" (con perdón)

Pensábamos que el mal rollo entre Kobe Bryant y Shaquille O´Neal era cosa del pasado pero... Shaq, a falta de poder dar la talla en la cancha, ha decidido dar la nota. El escenario una discoteca de Nueva York. El género musical elegido: el rap. El resultado éste:




Resumiendo y traduciendo: Shaq le suelta a Kobe que no ha sido capaz de ganar el anillo sin él, le echa la culpa de su divorcio, y le pregunta, con perdón, que a qué sabe su culo (el de Shaq). Por lo visto cuando Kobe fue acusado de violación, cinco años atrás, hizo algún comentario poco favorable hacia Shaq. Y de aquel polvo estos lodos.

Sea cuál fuere el inicio de la guerra, la última batalla ha tenido de banda sonora un rap de dudosa calidad musical, con unos mensajes nada subliminales hacia el MVP de la liga. ¿Tendrá David Stern algo que decir sobre el chiki-chiki de Shaq? Multas o escándalos aparte Shaq debería haber elegido un mejor momento -de forma- para atacar a Kobe.

publicado en Salir a Ganar

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Ignacio López, nuevo colaborador de El Quinto Cuarto

Los artículos y comentarios de Ignacio López aparecerán, a partir de ahora, en El Quinto Cuarto. Ignacio trabaja como profesor universitario en Estados Unidos y tiene su blog sobre la NBA en El Adelantado de Segovia.

En su primera colaboración nos habla de los últimos traspasos en el oeste (Gasol, Kidd, Shaq) y su influencia en los resultados y el futuro de sus equipos.

¿Phoenix Suns? El verdadero fénix está en San Antonio - 02/05/2008

Nada más anunciarse el traspaso de Gasol a los Lakers, se produjeron unos cuantos ataques de pánico en la liga que se tradujeron en los fichajes de los abueletes Shaq y Kidd, por los Suns y los Mavericks respectivamente. Como ya expuse en anteriores artículos que mencionaban este efecto dominó, en su momento me pareció que se habían precipitado y que ambos equipos, sobre todo los Suns, se envejecían y empeoraban con los intercambios de jugadores. Creo que los resultados de la primera ronda de los playoffs han borrado cualquier tipo de dudas: más les habría valido haberse quedado como estaban, como hicieron los todopoderosos Spurs (que sólo ficharon a Kurt Thomas) a pesar de que su entrenador puso el grito en el cielo al enterarse de que los Lakers se llevaban a Gasol prácticamente gratis.

Al contrario que los Lakers, que tienen un equipo joven y con un futuro sin límites, los Suns y los Mavericks se apostaron todo o nada a esta temporada: o ganaban ahora o sanseacabó. Los Mavericks son ahora no sólo el equipo que más paga a sus jugadores de la liga sino también el segundo equipo más viejo (Kidd tiene 34 años). En el caso de los Suns, ahora el tercer equipo más viejo de la liga, tampoco Nash (también de 34 años) y Shaq se van a hacer más jóvenes de la noche a la mañana. Creo, sinceramente, que si no hubiera sido por el fichaje de Gasol, no se habrían atrevido a cometer tamaños errores y, para el año que viene, ninguno de los dos va a llegar muy lejos. De momento, los entrenadores de ambos equipos ya están pagando las consecuencias.

Chris Paul, de 22 años, es hoy por hoy mejor que Kidd y Nash, los dos mejores bases de su generación. El futuro está, por tanto, en otros lares. En contraste, los Spurs, de los que en artículos anteriores decía yo que se les veía viejos este año, parecen haber vuelto a resucitar una vez más en el momento más oportuno: los playoffs. ¿Phoenix Suns? El verdadero fénix, Tim Duncan, está en San Antonio y resurge de sus cenizas cuando más hace falta. Dado lo bien que siguen defendiendo y el buen estado de ánimo general (sin contar la seguridad que te da ya el tener 4 anillos en los dedos), el equipo, con casi 32 de años de promedio, podría convertirse en el equipo más viejo en ganar un campeonato en la historia de la NBA. Para eso, claro, tendrán que pedir permiso a los Celtics y a los Lakers, si no a algún otro equipo, pero posibilidades haylas.

Publicado en El Adelantado de Segovia

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No era un sueño

http://www.nba.com/suns/news/release_080206.html

Al final se cumplió la previsión de que los gallitos del oeste tendrían que mover ficha. Una solución momentánea para los Suns, a no ser que Shaq se recupere del calvario físico que le ha amargado la existencia esta temporada.

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Shaquile O´Neal a los Suns!!!!!!!!!!!?????????

En medio del lío del Super Tuesday, el comentarista político de la NBC acaba de soltar que Shaq está a punto de fichar por los Suns!!!

Mañana me despertaré y pensaré que lo he soñado...

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Shaq pone a dieta a los "pequeños" guiris


Aunque algún malvado le ha acusado de ser un devorador de donuts, Superman tiene su propio reality show, 'Shaq's Big Challenge'.

En el programa de televisión, Shaq es el mentor para los gorditos guiris que se han decantado por las grasas de todo tipo, desconocedores de la excelencia de la dieta mediterránea.

No todo iba a ser montar campus de verano para sacarse un dinerillo extra...

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Entrevista a Mike Hansen

© Pedro Bringas

La escena sigue fresca en la memoria. El Forum Valladolid acaba de ganar un partido igualado. Cuando los últimos aficionados están abandonando las gradas, de los vestuarios sale el base del equipo local. Es un jugador rubio, de ojos azules y tez muy blanca; cualquiera le habría tomado por un guiri. Se dirige, con un balón en sus manos, a la canasta en la que ha fallado, casi al final del partido, un par de tiros libres que podían haber permitido a su equipo sentenciar antes. Los aficionados más jóvenes saltan a la cancha y rodean la bombilla. Se planta y empieza a lanzar.


El base se llamaba Mike Hansen. El mismo jugador que, a sus treinta y siete años, se resiste a abandonar las canchas de baloncesto. El base de Torrejón de Ardoz ha sido internacional absoluto con la selección española, ha jugado en la ACB (Estudiantes, Valladolid, Huelva, Murcia y Cáceres) y en Alemania (Bayer Leverkusen y Brandt Hagen). En su hoja de servicios también consta que fue capitán del equipo de su universidad -Louisiana State University- donde compartió vestuario con un tal Shaquille O´Neal. Casos de longevidad deportiva hay muchos, pero pocas veces nos encontramos con jugadores que han jugado al máximo nivel y que deciden seguir jugando en un equipo modesto, cuando no les obliga nada más que la pasión por su deporte.

En la actualidad, Mike juega en el UFC Zamora, que compite en el grupo A de la liga EBA. Llegó a Zamora después de que su periplo alemán terminase abruptamente. En Alemania, con el Bayer Leverkusen, había disputado la Euroliga y la final de la Bundesliga, pero su siguiente etapa en tierras germanas, en el Brandt Hagen, no fue tan positiva. “Jugué allí mi último año y fue una mala experiencia, el equipo tenía problemas económicos y cuando volvimos de las vacaciones de Navidad nos reunieron a todos y nos comunicaron que disolvían el club porque no había dinero. Así que teníamos que buscarnos equipo a mitad de temporada”. Fue un golpe duro, y Hansen decidió que había llegado el momento de dejar el baloncesto profesional. Su familia le había estado siguiendo en su periplo por la ACB y la Bundesliga. Mario, su hijo mayor, tenía ya edad para empezar el colegio y la familia quería establecerse en Valladolid. Entonces surgió la posibilidad de comenzar un negocio con Sergio Luyk y decidió arriesgarse. “Pensé que mi familia ya se había sacrificado bastante por mi carrera. Mis hijos y mi mujer necesitaban una estabilidad, ella es de Valladolid y mientras jugaba en España todo iba bien, pero luego, en el extranjero, sufrió mucho. En Alemania la vida era muy dura para ella. Yo estaba en lo mío, iba a entrenar, y se me pasaba volando el día. Así que, aunque tuve ofertas para jugar en la LEB, tomé la decisión de arriesgarme, no jugué el final de aquella temporada y me dediqué cien por cien al negocio”.

Mike, no obstante, decidió intentar compatibilizar su recién iniciada vida laboral con el baloncesto. En la temporada 2004-05, fichó por el Palencia de la liga EBA. Esa temporada, el equipo castellano consiguió el ascenso a la LEB 2, pero la exigencia en la categoría superior era ya demasiada para un jugador cuyo “modus vivendi” no es el baloncesto. “Había que ir a entrenar a diario, pero yo ya tenía mi empresa y necesitaba viajar a Madrid con asiduidad. Así que cuando me llamó Gerardo Hernández de Luz (el presidente del C.B. Zamora) me decidí por Zamora. Allí han confiado en mí, cosa que agradezco muchísimo, ya que me han dejado compaginar el trabajo con el baloncesto. Esta es mi segunda temporada allí y estoy encantado”.

Mike necesita poder compatibilizar sus obligaciones familiares y profesionales con su afición al basket y eso no siempre es sencillo. “Es una cosa especial. El año pasado entrenábamos tres veces en Zamora y una en Valladolid, ya que algunos jugadores vivimos en aquí. Este año voy dos veces, los martes y los viernes a Zamora y entrenamos los miércoles en Valladolid. Tengo el lunes y el jueves libres, así que suelo estar trabajando en Madrid esos días. Puedo jugar y hacerlo a un nivel alto, porque tampoco quiero estar en Zamora por estar, me exijo mucho. Soy un privilegiado por poder seguir jugando en la liga EBA; hay mucho talento, jugadores jóvenes que poco a poco quieren subir”.

En la liga EBA toca viajar en autocar y comer por el camino. A la vuelta bocata y película. La mayoría de los equipos del grupo A son gallegos y los desplazamientos desde su residencia en Valladolid no son nada cómodos. “Te recuerda como empiezas. Vuelves con las piernas muy cargadas, sobre todo las rodillas, pero me encanta. De mi quinta solamente quedan en activo Nacho Azofra y Nacho Rodríguez, así que me considero un privilegiado”.

A Mike le recuerdan continuamente su estancia universitaria en Estados Unidos, país del que su padre es originario. “Tras jugar en los equipos inferiores de Canoe y Estudiantes, fui a estudiar COU (High School) con Sergio –Luyk- a Kentucky. Luego empecé mis estudios superiores en la Universidad de Tenesee. Tras un buen primer año, me llegaron ofertas de otras universidades como Arizona y LSU. Me decidí por esta última, pero al cambiar de universidad, y debido a la normativa de la NCAA, tuve que pasar un año sin jugar. Como dicen allí, llevé la “red shirt” (la camiseta roja). En LSU me licencié en Economía y en mi último verano los Rockets me invitaron al “rookie camp”, pero me lesioné un par de semanas antes en el tendón de aquiles. Luego me volvieron a llamar, pero renuncié porque era una lotería y si no estás en el draft es muy difícil. Con Shaquille O´Neal sigo en contacto a través de terceras personas. Mi padre vive en Orlando y se ha acercado alguna vez a saludarlo en algún partido de los Heat. Es un orgullo el haber jugado con él y espero verle en una próxima visita a Estados Unidos.”

En LSU Mike también coincidió con Stanley Roberts, otra estrella universitaria que luego jugó en el Real Madrid y en la NBA, antes de empezar a tener problemas que le llevaron a tener que dejar el baloncesto profesional. “Fuimos compañeros de habitación durante un año entero. Era un tipo con un corazón enorme, supergeneroso. Es difícil encontrar a un tío que, siendo una estrella como era en ese momento, fuese tan buena persona. No sabía decir que no y dejaba a todo el mundo acercarse. Esos años era mejor que Shaq mil veces, Shaquille tenía una fuerza, una determinación y unas ganas que no las tenía Stanley, pero lo que es jugador de baloncesto era bastante mejor que O´Neal en esa época. Después ha tenido problemas por falta de mentalidad. Viví con él cuando era un tío sin pasta, que es cuando conoces de verdad a la gente, cuando uno no tiene dinero, cuando llegó el dinero fue demasiado generoso con la gente que se le acercó. Le deseo lo mejor”.

Mike tiene muy gratos recuerdos del Europeo de Roma 91, en el que España conquistó la medalla de bronce. Cuando debutó con la selección absoluta todavía jugaba en la NCAA y, a pesar de haber estado parado un año, por el cambio de universidad, Antonio Díaz-Miguel le hizo un seguimiento especial. “El primer año en Lousiana lo hice muy bien, y Díaz-Miguel vino a verme varias veces y me seleccionó. Entre los bases de aquella época estaban Pablo Laso, Salva Díez, Rafa Jofresa, Antúnez, José Antonio Montero... Jugué con Epi, Villacampa, Antonio Martín... que eran ídolos míos desde chaval. Antes, además, ir a la selección no era como ahora. Antonio nos llevaba durante dos meses a un grupo grande, sin las estrellas, e iba descartando, luego llegaban los que iban a jugar, con lo que sólo había dos puestos, uno de base y a lo mejor otro de alero”.

El año siguiente, en la cita de Barcelona 92 fue el último descarte de Díaz-Miguel. “Es un orgullo ver a la selección que tenemos ahora, siempre ha habido mala suerte, pero ahora parece que el jugador español ya se lo cree. Estas generaciones tienen una cosa buena: tienen más ego que nosotros. Antes íbamos con mentalidad secundaria, ahora no tienen miedo a nada, y ser campeones del mundo les va a dar más fuerza. Tengo mucha ilusión con el Eurobasket de España. Seremos el equipo a batir, todos irán a por nosotros. Todo lo que no sea meterse en la final me extrañaría”.

Tras su aventura americana Mike decide regresar a la ACB y juega con Estudiantes, que tenía sus derechos de formación. En Madrid vivirá un año agridulce. “Tenía una ilusión muy grande por hacerlo bien. Fui el base suplente, pero creo que hice méritos para jugar más minutos. Seguramente en otro sitio podría haber duplicado mis estadísticas, pero por aquel entonces el Estudiantes estaba sólo por debajo de Real Madrid y Barcelona. Al final de temporada perdimos en semifinales 3-1 contra el Madrid de Sabonis”.

La siguiente parada fue Valladolid. Allí conoció a su mujer y allí reside en la actualidad. “Con el Forum jugué tres años, quizás los mejores de mi carrera en la ACB. Además tuve la oportunidad de compartir vestuario con Oscar Schmidt. Recordar cómo jugaba y se entrenaba, a los 38 años de edad, un jugador de su categoría me motiva para seguir en activo. Oscar ha sido uno de los más grandes. Recuerdo una vez en Vitoria cuando, después del entrenamiento, se quedó tirando triples. Metió 68 consecutivos y nos dejó a todos alucinados”. Cuando los compromisos con el Zamora se lo permiten, también queda tiempo para seguir al Capitol Valladolid, en cuya cantera juega la siguiente generación de la familia Hansen. “Creo que han reaccionado a tiempo, aunque todavía faltan partidos por jugar y no pueden bajar los brazos. Valladolid tiene una tradición de baloncesto importantísima y sería una pena descender de categoría. Creo que han mejorado mucho en defensa, quizás sea logro de Imbroda, aunque creo que los jugadores también han cambiado su actitud. Imbroda creo que ha hecho un buen trabajo psicológico, algo que es muy necesario en un deporte de precisión como el baloncesto, donde tienes que estar fresco mentalmente para rendir a tope”.

Después de Valladolid, Huelva. A las órdenes de Valdeolmillos, Mike recuperó una de las características que le habían llevado a triunfar en LSU: su capacidad anotadora. Su posterior experiencia en Murcia no fue, en cambio, una etapa muy agradable “La de Huelva fue una temporada muy bonita. Jugué de escolta en muchos partidos y fui uno de los mejores anotadores nacionales de la liga. Unas cuantas veces estuve cerca de los treinta puntos, en algún partido incluso los pasé. En cambio en Murcia, viví el peor año de mi carrera. Sigo conservando una buena relación con mucha gente de allí, pero la gestión de la directiva fue un desastre, con decir que por el equipo desfilaron 27 jugadores se dice todo. A nivel personal empecé jugando muy poco, pero todo cambió cuando Manolo Flores se hizo cargo del equipo y me salvó la temporada. Incluso un mes me premiaron como el mejor jugador nacional de la ACB, pero desgraciadamente para el club Flores llegó demasiado tarde y descendimos”.

La última parada en la ACB, tras el paréntesis del Bayer Leverkusen, fue Cáceres. “En Cáceres, aunque hubo momentos malos por los problemas económicos del club, había mucho respeto por los jugadores que creo que es lo más importante. Llegamos a estar cinco meses sin cobrar, pero entrenábamos y jugábamos al máximo nivel. Pero al final los problemas económicos se pagan y las marchas de los extranjeros (Deon Thomas, Bobby Martín...) nos hizo imposible mantener la categoría. Pero el recuerdo es muy bueno, incluso en el último partido la afición nos ovacionó. Ahora esas cosas ya no suceden. La ACB ha pulido esos temas; todo es más profesional. Los jugadores ya no tienen que preocuparse por su nómina, sólo tienen que concentrarse en jugar y en dar lo máximo”.

Mike no descuida sus obligaciones como padre y pretende inculcar a sus hijos –tiene tres- todo lo que ha aprendido en su devenir profesional.

“A Mario le enseño todo lo que puedo y le animo a que haga deporte. Me encantaría que jugase al baloncesto, pero lo más importante son los estudios porque llegar a ser profesional es muy difícil. El deporte, te da muchos valores, te enseña a competir y eso es importante en la vida, porque en la vida recibes muchos palos y hay que saber levantarte cuando te caes y cuando llegan los problemas. Un deporte como el baloncesto te enseña a jugar en equipo, a no ser egoísta, a sacrificarte. Mi padre es norteamericano, de los de la vieja escuela, y lo que me transmitió y me enseñó me ha ido bien; yo pongo mis pinceladas, el modelo funcionó conmigo y aunque los tiempos han cambiado y hay que evolucionar en ciertas cosas el deporte sigue teniendo los mismos valores que antes”.

Mike Hansen es consciente de que cada vez le queda menos para disfrutar del baloncesto de competición y tiene claro que no quiere defraudar a nadie, pero sobre todo no quiere defraudarse a sí mismo. “Jugaré siempre al nivel que me exijo, ni mi voy a arrastrar ni voy a engañar a nadie, sé que lo de seguir jugando me lo tengo que plantear año a año. Las lesiones me han respetado mucho, he tenido suerte en ese aspecto, así que si puedo compaginar trabajo y baloncesto, me sigo encontrando bien, y en Zamora están contentos seguiré, porque la ilusión la tengo”.

La entrevista ha sido también publicada en Solobasket y en Basket Confidencial

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Películas sobre baloncesto: Ganar de cualquier manera



En 1994, con el título original en inglés de Blue Chips, se estrenó "Ganar a cualquier manera". Una cinta que no tuvo demasiado éxito comercialmente pero en la que se juntaron unos cuantos nombres conocidos en el ambiente baloncestístico.

El argumento trata de un entrenador de baloncesto (Nick Nolte) que debe reclutar a los jugadores que formaran la columan vertebral de su equipo universitario. Al final decidirá saltarse alguna norma por el camino.

En la nómina de "actores" aparecen Shaquille O´Neal, Penny Hardaway, Bob Cousy, Marques Johnson, Bobby Knight, Rick Pitino, Larry Bird...

Para la preparación de su papel Nolte siguió de cerca al inefable Bobby Knight. Precisamente en el partido que, en la pantalla, enfrenta a los equipos de ambos el de Nolte se impone en la versión cinematográfica. Nada que ver con el resultado real...

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Jason Williams: Matar a un Ruiseñor

El otro gran valedor de la llegada de Jason Williams a Miami fue Shaquille O’Neal. La amistad entre ambos jugadores comenzó a fraguarse en los playgrounds de Florida donde Williams, antes de ser drafteado, solía acompañar a Nick Anderson (compañero de Shaq en Orlando Magic) para participar en partidos con otros jugadores NBA. Como para otros muchos, el día que Shaquille O’Neal conoció a Jason Williams permanece en el recuerdo del pívot.

“Fue como en la película “Los blancos no la saben meter”, había un grupo de chicos blancos y Jason Williams estaba sentado en la línea de banda sin que nadie le prestara atención. Entonces él preguntó si podía jugar, yo le dije que sí y acabó destrozando a Penny (Hardaway)”, recuerda O'Neal.

Seguir leyendo en acb.com

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Mike Hansen o el amor al juego

A la sombra del Duomo, Ronaldo ha realizado sus penúltimas declaraciones, ya saben: "Madrid es un infierno y Capello un demonio" (ni siquiera ha esperado, para empezar a largar, a que los famosos "flecos" de su fichaje se hayan solucionado; mira que si no se solucionan...). Me recordaron la conversación que mantuve, hace un par de meses, con Mike Hansen. No es que Mike rajase de su entrenador, o de su equipo; él ama el deporte que practica desde los siete años y sigue en activo sin tener ninguna necesidad económica que le obligue a hacerlo, mientras que "El Fenómeno" sigue "jugando" al fútbol y ni él sabe bien por qué, o si lo sabe podemos apostar a que no será porque disfrute jugando. El hastío que acaban sintiendo muchos aficionados hacia el deporte profesional viene motivado, demasiadas veces, por el comportamiento, dentro y fuera de la cancha, de las estrellas y de las pseudoestrellas.

Recordemos que Mike Hansen fue uno de los bases de la selección española que se colgó la medalla de bronce en el Europeo de 1991, junto con sus entonces ídolos Epi, Villacampa o Antonio Martín; al año siguiente fue el último descarte de Díaz-Miguel para la cita olímpica de Barcelona 92. En aquella época todavía disfrutaba de su experiencia universitaria en Estados Unidos; en LSU se dedicó a repartir asistencias a unos jovencitos Shaquille O´Neal y Stanley Roberts –su compañero de habitación antes de que Roberts pusiese rumbo a España para jugar con el Real Madrid–; luego llegó la ACB (Estudiantes, Fórum, Cáceres y Huelva) y la experiencia alemana, con participación incluida en la Euroliga, que puso punto y final a su carrera profesional.

En Valladolid –eso es frío, y no el fresquito que disfrutamos en Madrid– Mike me intentaba explicar el porqué de seguir jugando a los 36 años (de su quinta quedan en activo, en la ACB, Azofra y Nacho Rodríguez). Actualmente juega y exhibe su talento en el UFC Zamora, en el grupo A de la EBA en el que me comentaba que "hay mucho nivel", precisamente una de las razones que le lleva a seguir en activo. El base madrileño compatibiliza los entrenamientos, los pocos que se puede permitir, y los partidos con la vida familiar y profesional (es socio del también ex-ACB Sergio Luyk). Esos fines de semana dedicados al baloncesto le impiden disfrutar de su familia, pero recibe a cambio el placer de jugar. El grupo A de la EBA está formado por muchos equipos gallegos y los desplazamientos, desde su residencia en Valladolid, no son precisamente cómodos: muchos kilómetros de autobús, bocatas para reponer fuerzas y un par de paradas para estirar las piernas, demasiado cargadas después de los partidos, y es que los años no pasan en balde por mucho que Mike se cuide. Los viajecitos le recuerdan a otros tiempos, cuando lo de ser un profesional de la canasta era sólo un sueño.

Mike sentenciaba: "Tengo claro que no me voy a arrastrar, pero jugaré mientras pueda jugar a buen nivel y me respeten las lesiones". En Zamora y en las canchas que visita su equipo los aficionados agradecen ver a los buenos jugadores, a los jugadores que, habiendo demostrado ya todo y pudiendo quedarse en casa, juegan porque, simplemente, aman el juego.

Artículo publicado en Libertad Digital (28/01/2007)

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