Greg Oden, el último número uno del draft, se pone las pilas de cara a estar preparado para su "regreso".
19 marzo 2008
NCAA: todo preparado para la guerra final
Ya tenemos los cruces que decidirán el campeón del torneo de la NCAA de este año. Como siempre, opiniones para todos los gustos en relación al trabajo del comité de selección encargado de configurar el cuadro y sobre todo quejas sobre la propia configuración del comité, cuyos miembros, en muchos casos no tienen, como siempre recuerda Bobby Knight, ningún basketball background. O sea, que de baloncesto poco.
Una de las jugadas del comité ha sido emparejar a Indiana y a la favorita North Carolina en la segunda ronda (si vencen sus primeros partidos). Parece que alguien ha decidido pasar factura a los Hoosiers por el incidente Sampson. Otra cosa que no sea una victoria de NCU sería una monumental sorpresa.
Como siempre, en los corrillos más o menos frecuentados se rellenan las porras con los vencedores de cada eliminatoria, los famosos brackets, y se elige a las “cenicientas”, aquellos equipos que acaban con las aspiraciones de alguno de los favoritos. Al final, todo se decidirá en un maratón de eliminatorias a un solo partido. La primera ronda tendrá lugar los próximos 20 y 21 de marzo. Total, 32 partidos de nada.
En las pantallas de televisión aparecerán jugadores que serán muy pronto estrellas en la NBA y otros que no alcanzarán el éxito profesional pero cuyos nombres formarán parte de la leyenda de las finales universitarias. Christian Laettner o Steve Alford jugaron en la NBA pero nunca estuvieron más cerca de la gloria que cuando triunfaron en el torneo de la NCAA.
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Una de las jugadas del comité ha sido emparejar a Indiana y a la favorita North Carolina en la segunda ronda (si vencen sus primeros partidos). Parece que alguien ha decidido pasar factura a los Hoosiers por el incidente Sampson. Otra cosa que no sea una victoria de NCU sería una monumental sorpresa.
Como siempre, en los corrillos más o menos frecuentados se rellenan las porras con los vencedores de cada eliminatoria, los famosos brackets, y se elige a las “cenicientas”, aquellos equipos que acaban con las aspiraciones de alguno de los favoritos. Al final, todo se decidirá en un maratón de eliminatorias a un solo partido. La primera ronda tendrá lugar los próximos 20 y 21 de marzo. Total, 32 partidos de nada.
En las pantallas de televisión aparecerán jugadores que serán muy pronto estrellas en la NBA y otros que no alcanzarán el éxito profesional pero cuyos nombres formarán parte de la leyenda de las finales universitarias. Christian Laettner o Steve Alford jugaron en la NBA pero nunca estuvieron más cerca de la gloria que cuando triunfaron en el torneo de la NCAA.
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13 marzo 2008
05 marzo 2008
March Madness, comienza la locura
Uno de los acontecimientos más importantes de la temporada deportiva en los Estados Unidos es la March Madness, o "locura de marzo" que diríamos nosotros. Los mejores equipos de baloncesto universitario del país (los que se encuentran integrados en la División I bajo la tutela de la NCAA) se disponen a dilucidar cuál de ellos es el número uno y lo hacen en cuestión de un mes. El calendario está repleto de enfrentamientos en el que el espectáculo está dentro y fuera de la cancha y medio país sigue la competición por televisión.
Quizás en otros lugares el interés por el baloncesto universitario sea limitado pero aquí, en Estados Unidos, tiene tantos seguidores, y desde luego mucho más fanáticos, como los de la propia NBA. La forma de comportarse del seguidor del baloncesto universitario está más cerca de la del hincha europeo o hispanoamericano, por contraposición a la NBA; hay un sentimiento mayor de cercanía al equipo y las victorias y las derrotas se viven con auténtica pasión. La fiesta de marzo acaba con la Final Four, que reune a los cuatro mejores equipos, y cuyo formato es el mismo que luego han copiado las competiciones continentales europeas, dos semifinales y una final.
En el recuerdo quedan equipos y enfrentamientos míticos. La final que enfrentó a las Michigan State e Indiana State de Magic Johnson y Larry Bird, con victoria para el primero, ha quedado para la posteridad como el primer gran enfrentamiento entre los dos jugadores que harían resurgir a la NBA. Los siete títulos consecutivos a finales de los sesenta y principios de los setenta de UCLA (la universidad de Lew Alcindor, luego conocido como Kareem Abdul Jabbar, y Bill Walton) son un récord “imposible” de batir. Las dos victorias consecutivas de los Dons de San Francisco con un quinteto titular en el que jugaban tres jugadores negros (dos de ellos muy conocidos: Bill Russell y K.C. Jones) en una época, los años cincuenta, en los que jugar con un solo jugador negro podía causar disturbios entre los espectadores.
Veremos quién corta las redes de las canastas del Alamodome de San Antonio esta temporada. La locura va a comenzar.
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Quizás en otros lugares el interés por el baloncesto universitario sea limitado pero aquí, en Estados Unidos, tiene tantos seguidores, y desde luego mucho más fanáticos, como los de la propia NBA. La forma de comportarse del seguidor del baloncesto universitario está más cerca de la del hincha europeo o hispanoamericano, por contraposición a la NBA; hay un sentimiento mayor de cercanía al equipo y las victorias y las derrotas se viven con auténtica pasión. La fiesta de marzo acaba con la Final Four, que reune a los cuatro mejores equipos, y cuyo formato es el mismo que luego han copiado las competiciones continentales europeas, dos semifinales y una final.
En el recuerdo quedan equipos y enfrentamientos míticos. La final que enfrentó a las Michigan State e Indiana State de Magic Johnson y Larry Bird, con victoria para el primero, ha quedado para la posteridad como el primer gran enfrentamiento entre los dos jugadores que harían resurgir a la NBA. Los siete títulos consecutivos a finales de los sesenta y principios de los setenta de UCLA (la universidad de Lew Alcindor, luego conocido como Kareem Abdul Jabbar, y Bill Walton) son un récord “imposible” de batir. Las dos victorias consecutivas de los Dons de San Francisco con un quinteto titular en el que jugaban tres jugadores negros (dos de ellos muy conocidos: Bill Russell y K.C. Jones) en una época, los años cincuenta, en los que jugar con un solo jugador negro podía causar disturbios entre los espectadores.
Veremos quién corta las redes de las canastas del Alamodome de San Antonio esta temporada. La locura va a comenzar.
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