Lo único cierto es que las dos próximas temporadas -por lo menos y si no hay cambios de opinión a final de temporada- Ricky jugará vestido de blaugrana. En el camino, han quedado vencedores y vencidos:
- Ricky ha conseguido lo que quería, al menos lo que quería al final: más dinero, mucho más, y quedarse en casa. Por el camino se ha dejado mucha credibilidad, porque sus declaraciones -y las de su entorno- no han sido más que un derroche de bandazos.
- El Barcelona consigue a la mayor estrella a ese lado del Atlántico y su presidente podrá presumir ante Florentino -por una vez, le ha quitado un caramelo-. El precio pagado y el salario que tenga que abonar a Ricky pueden ser demasiado, pero sigue pagando el fútbol y, ahora, las recalificaciones. Todo dependerá de los títulos y de que Rubio juegue, al menos, tres años en Barcelona...
- Minnesota se ha quedado sin su primera elección en el Draft y le ha quedado claro que lo mejor que pueden hacer es traspasar los derechos de Ricky al mejor postor. Salvo que en dos años deje de nevar por allí. Para el general manager, todo un papelón. ¿Qué ofrecieron al final al Joventut...?
- El Joventut y Jordi Villacampa quizás son los que más han ganado en esta historia. Un traspaso suculento y sin necesidad de venderlo a la afición: ya se encargó Ricky de hacer ese favor.
Liga Miapuesta
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