28 diciembre 2006

Kiki Vandeweghe sobre el traspaso de Allen Iverson

La noticia en ESPN


Unas cuantas respuestas acerca del canje que envió a Allen Iverson y a Ivan McFarlin a Denver desde Philadelphia a cambio de Andre Miller, Joe Smith y dos selecciones de primera ronda en el draft del 2007...

¿Efecto inmediato en Denver?
Los fantásticos tres del Oeste (Dallas, San Antonio y Phoenix) ahora son cuatro. Espero mucho de este equipo.

Porque ahora los Nuggets tienen una pareja de elite, ¿verdad?
Caramelo Anthony rinde al máximo cuando está bajo el poste -- y la presencia de Allen Iverson les brinda un enfoque mucho más concentrado en el poste bajo. Cuando tienes dos hombres que necesitan equipos dobles -- lo que tenía Boston con Bird y McHale y los Lakers con Shaq y Kobe -- tu equipo puede ser muy difícil de defender.

Los anotadores número 1 y 2 de la liga juntos. ¿Suficiente balón para los dos?
Con el ritmo dinámico de Denver, definitivamente.

Philly obtuvo lo que quería en el canje. ¿Encuentras alguna similitud entre los Nuggets y el equipo que Iverson llevó a las Finales de la NBA en el 2001?
Tienen entrenadores similares con George Karl y Larry Brown. Creo que el rol de Larry como asesor en las negociaciones de Philadelphia fue muy interesante. Creo que fue un elemento esencial del acuerdo.

Intentaste incorporar a Iverson cuando eras el gerente general de los Nuggets. ¿Hiciste ofertas similares?
Andre Miller no estaba involucrado, y Philadelphia tenía menos flexibilidad salarial. Pero la principal diferencia es que en aquel entonces Philly no estaba tan dispuesto a demoler y reconstruir. Luego Allen apareció con el pedido de cambio.

El gerente general Billy King de los Sixers ya venía diciendo hace mucho que los Nuggets eran los que más se ajustaban a las necesidades de su equipo.
Los Nuggets fueron capaces de dejar ir a su armador, entregar sus primeras selecciones y un contrato a punto de vencer y todavía ser el mejor equipo de NBA en el que jugó Iverson. Y Kenyon Martin estará de regreso la próxima campaña. No sabemos cómo este acuerdo afectará a los Sixers hasta dentro de unas cuantas temporadas.

Parece que Iverson es amigo de varios jugadores de los Nuggets, así que no entró en un ambiente hostil.
Se que él realmente pensaba que teníamos un equipo extremadamente talentoso.

Iverson y Carmelo podrán practicar en conjunto varias veces antes de jugar juntos por primera vez el 20 de enero en Houston, excluyendo una reducción de 15 días en la suspensión. ¡Practiquen!
Otro lujo de este acuerdo. No creo que Allen tenga que jugar tan diferente que en Philly. Con Iverson, tienes una gran oportunidad de estar en un partido, sin importar lo que diga el marcador. Puede hacerse cargo de un partido y de una serie. Es una situación ideal para él.

Actualización-------

El sueldo que percibirá Iverson será de unos 20 millones de dólares anuales. Como se suele hacer en la NBA el salario se verá incrementado año tras año.


18 diciembre 2006

Puñetazos y el Torneo de Navidad



Otra vez han sacado los puños a pasear en la NBA. Esta vez el lugar elegido ha sido el templo del pugilismo, el Madison Square Garden. El partido de ayer sábado entre los Knicks y los Nuggets acabó con diez jugadores expulsados, entre ellos el máximo anotador de la competición Carmelo Anthony, que le atizó un poco al estilo "que te pego leche" a un rival antes de salir corriendo para evitar ser objeto del mismo ritual barriobajero.

La pelea empezó por una falta cometida por el novato de los Knicks, Mardy Collins, que estaba, como sus compañeros, pelín mosqueado por la paliza que estaban recibiendo por parte de Denver. En el momento de la pelea faltaba algo más de un minuto para el final del partido y Denver ganaba por una veintena de puntos, mientras George Karl –aquel entrenador del Real Madrid– seguía con su quinteto inicial en cancha, a pesar de lo abultado del resultado. Contravenir una regla no escrita del basket parece que no gustó nada a los chicos de Thomas.

No se veía nada parecido en la NBA desde que, hace dos temporadas, algunos jugadores de los Pacers decidieron, visto que no podían seguir sacudiéndose con sus rivales, saltar a las gradas y zumbar, emulando a Eric Cantona, a los aficionados de Detroit. Después de aquella trifulca la NBA, o sea Stern, tomó la decisión de limpiar la imagen de la liga imponiendo una serie de medidas que impidiesen, en el futuro, que los jugadores tuviesen inclinaciones boxísticas. Después de lo de anoche tendrán que volver a tirar de repertorio legal, si es que se dejaron algo en el tintero, o pensar si lo que puede, a veces, hacer templar los ánimos es tocar los bolsillos recurriendo a las sanciones económicas; a ver cuando se deciden a hacerlas proporcionales a los salarios.

Para los despistados que, después de contemplar el edificante espectáculo navideño de la NBA, busquen en las parrillas televisivas los horarios del Torneo de Navidad del Real Madrid, les comunicamos que el de este año ya se celebró... en septiembre. Si, ese torneo, con más de cuatro décadas de historia, repleto de momentos y de nombres y equipos ilustres, como la visita de North Carolina, la imagen de un joven Sabonis destrozando el tablero o el debut de José Biriukov. Sí, ese torneo tan tradicional que constituía casi la única posibilidad de ver deporte por televisión en Navidad. Ya solamente nos quedará el tradicional petardo de los saltos alpinos para sobrellevar la resaca de año nuevo.

La caída del muro nos dejó sin la visita de la selección de la URSS, poco proclive a celebraciones navideñas, y el resto de equipos con tirón prefirieron quedarse en casa. Al menos era eso lo que nos contaban para justificar que los rivales fueran cada vez peores. La decisión más fácil fue la de cambiar de fechas; de ese modo el Real Madrid comenzó esta temporada enfrentándose al Lietuvos Rytas que, a pesar de ser el campeón lituano y de jugar en la ULEB, extrañamente no pareció llamar la atención del aficionado, o sea exactamente igual que cualquier sparring navideño en los últimos años. El Torneo de Navidad ha pasado a la historia; el Memorial Fernando Martín-Raimundo Saporta merecería tener mejor suerte.

Artículo publicado en Libertad Digital (17/12/2006)

11 diciembre 2006

El Real Madrid y la NBA



Vuelven los comentarios sobre una posible integración del Real Madrid en la NBA. Esta semana hemos podido leer que el club blanco ha firmado un acuerdo de intenciones, con representantes de la liga americana, según el cual en el plazo de tres años podría pasar a formar parte de la mejor liga del mundo. Parece que Ramón Calderón tiene entre ceja y ceja conseguir ese hito; para ello se supone que fichó a Vlade Divac, al que parece que se sigue sin ver por Madrid. Mientras tanto, cada vez que sale a relucir la cuestión de la expansión a Europa de su liga, el comisionado Stern unas veces se hace el loco y otras veces se deja querer.

Cuando se habla de esa expansión se alude a otras franquicias europeas, tres o cuatro, radicadas en capitales que pueden cumplir con los requisitos económicos y de infraestructura pero que, por ejemplo Londres o París, carecen de equipos de primer nivel. La expansión, lógicamente, no puede ser de un único equipo. El futuro blanco en la NBA quedaría ligado a la gestión económica y deportiva de esos otros clubes (en la última ampliación ya fracasó el proyecto de Vancouver). La distancia geográfica entre EEUU y Europa, y los inconvenientes que conlleva para la organización de la competición harían que la desaparición de una sola de las franquicias europeas comprometiese el futuro del resto.

El coste económico inicial del proyecto se estimaría en 600 millones de euros, demasiado para un equipo que sigue dependiendo financieramente del fútbol, demasiado para un club que no pertenece a accionistas sino a sus socios. Una inversión de semejante calibre duplicaría el presupuesto anual de la entidad para esta temporada, cabe preguntarse si la aventura americana conllevaría la conversión del club en sociedad anónima (conseguir la llegada de capital privado sería un requisito sine qua non).

El principal desembolso se destinaría a pagar la cuota de ingreso en la liga y a la construcción de un pabellón con capacidad para 18.000 espectadores; una nueva cancha para el equipo de baloncesto es un cuento que se ha escuchado demasiadas veces, cada vez que ha habido elecciones a la Casa Blanca. Luego vendría la contratación de la plantilla en la que, según el presidente, "en 2009 todos los españoles de la NBA jugarán en el Real Madrid" (preparémonos pues a ver a Gasol y a Navarro jugando de blanco; sería para hacerle la ola a don Ramón). Por supuesto tocaría invertir el rango de los salarios: Calderón o Garbajosa cobrarían más que Raúl o Casillas. Y al final de todo ese camino burocrático a jugar y a esperar: las franquicias europeas estarían entre los torpes del pelotón durante unos cuantos años (Miami Heat ha tenido que esperar una veintena de años para lograr el anillo).

De confirmarse todos esos comentarios, esta vez, la entidad que fue protagonista en la creación de las competiciones internacionales de clubes (de baloncesto y fútbol) habría elegido ser un actor secundario. Quizás la opción lógica sería liderar, una vez más, al deporte profesional europeo y perseguir la construcción de una liga profesional obviando los riesgos del reto americano.

Artículo publicado en Libertad Digital (10/12/2006)

04 diciembre 2006

Pau Gasol, walking in Memphis

Se anuncia el próximo retorno de Pau Gasol a las canchas de la NBA al mismo tiempo que crecen los rumores de un traspaso de la estrella española. Pau ha dejado entrever últimamente tanto su malestar ante el actual potencial de su equipo como sus deseos de conseguir en la NBA algo parecido a lo logrado con la selección española. Después de haber sido el principal artífice de que los Grizzlies fuesen un equipo ganador, sus esfuerzos se han ido por el desagüe. La lesión sufrida por el pívot en el campeonato del Mundo ha sido un obstáculo, pero el gran problema ha sido que los técnicos y directivos no han dado ni una (como ejemplo el traspaso de Battier a Houston o la ausencia de refuerzos de calidad para esta temporada). Para culminar el desaguisado el general manager Jerry West se ha permitido despreciar la calidad del mejor jugador, de largo, de su equipo: "Sí, ese jugador muy bueno pero que no es la estrella de los Grizzlies".

La franquicia de Memphis está siendo objeto de negociaciones encaminadas a su venta, entre su propietario, Heisley, y un grupo inversor encabezado por Brian Davis y el ex dream team Christian Laettner. El acuerdo no está cerrado y, para regocijo de los compradores, el precio cada vez será más bajo: el año pasado el ejercicio se cerró con un déficit de treinta millones de dólares, los resultados –es el peor equipo de la liga y de los que menos anotan– o la escasa asistencia de público a la cancha – nuevamente sus registros son los peores de la liga– hacen que el producto se devalúe. Hay motivos más que suficientes para que Mike Fratello no se coma el turrón y puede que Gasol tenga otro entrenador cuando pueda volver a las canchas.

La rapidez con que Pau recupere su estado de forma será clave para que los rumores sobre un traspaso se materialicen. Según todas las informaciones los nuevos compradores favorecerían la operación, deseosos de deshacerse del alto sueldo que percibe el jugador catalán. Los Celtics –¿estamos ante el primer acierto de Danny Ainge?– o los Bulls parecen los equipos mejor colocados para lograr su fichaje, tanto por su fácil encaje en ambas plantillas como porque se encuentran en mejor disposición que otros equipos para cumplir con las enrevesadas normas de la NBA sobre fichajes. En todo caso, la solución la tendremos en febrero con el cierre del mercado de traspasos.

Gasol tiene otro objetivo a corto plazo: volver a jugar, por segundo año consecutivo, el All-Star. Los aficionados pueden votar por sus jugadores preferidos en la web de la NBA. Una recomendación: si algún lector decide que Gasol merece estar en esa fiesta debería votar por jugadores menos famosos o por jugadores que estén en la lista, como Kenyon Martin, pero que no podrán disputar el evento por estar lesionados. Cuantos más votos obtengan los candidatos "débiles" mayores posibilidades tendrá la estrella de Sant Boi de disfrutar de la segunda alegría del año; la primera será ponerse los zapatos de gamuza azul y coger el avión para salir de Memphis.

Artículo publicado en Libertad Digital (03/12/2006)

27 noviembre 2006

Madrid-Barça

La mayor rivalidad del deporte español siempre ha tenido su continuación en la cancha de baloncesto y este sábado hemos asistido a la reedición del duelo entre los dos equipos más seguidos del país. Hace tiempo que la ACB dejó de ser cosa de los dos grandes (la última final disputada por ambos fue la de la temporada 2000-2001), pero sus enfrentamientos siempre atraen un mayor número de miradas. Antes del partido la clasificación y el nivel de juego nos hacían anticipar un resultado claramente favorable a los chicos de Plaza, pero siempre se espera que en un encuentro de estas características esas diferencias desaparezcan; el cómo se llega pasa a un segundo plano. El "a priori" perdedor juega una final, ya que una victoria puede hacer recuperar el crédito perdido y conseguir que la temporada pueda dar un giro. La apisonadora blanca no dio opciones esta vez. El Real Madrid comenzó la temporada, como tantas otras, con la sensación de provisionalidad, tanto en la plantilla como en el entrenador, pero los números no dejan lugar a dudas: hasta el momento son los mejores. El Barcelona, por el contrario, dispone del presupuesto más alto de Europa –22 millones de euros– pero parece que no ha sabido cómo administrarlo.

Un vistazo al marcador final o a las estadísticas del partido (prácticamente podríamos intercambiarlas por las de cualquier encuentro del Madrid este año) no bastan para explicar lo que sucedió en el clásico. La diferencia de diecisiete puntos se antoja pequeña para los merecimientos merengues; si Plaza hubiese querido hacer sangre se habría saltado, por una vez, su cuaderno de bitácora dando más minutos a los jugadores más en forma (esta vez Felipe, Mumbrú y Raúl) pero prefirió hacer partícipes de la fiesta, en la misma medida, a toda la plantilla. El técnico catalán tiene muy claras sus ideas, tanto como hacer prevalecer el equipo a las individualidades: "El límite está donde los jugadores quieran, mientras antepongan el equipo a su propia situación personal". Por parte del Barcelona solamente se puede destacar el partido de Navarro, que hasta final de temporada tendrá que tirar de repertorio para solucionar muchos partidos. Al dúo Savic-Ivanovic cada vez les quedan menos excusas para justificar el rendimiento de una plantilla millonaria. De momento el Barça se tendrá que aplicar para no quedarse fuera de la Copa del Rey; lo tiene difícil, no tanto por cómo está la clasificación en estos momentos como por la dinámica en la que está inmerso el equipo.

¿Dónde estarán Real Madrid y F.C. Barcelona a final de temporada? La impecable trayectoria europea del Barcelona –¿tendrá más categoría la liga ACB?– o los tropiezos madridistas nos dan qué pensar. Las estadísticas nos dicen que tiene más posibilidades el Real Madrid de no ganar el título, que las que tiene el Barcelona de pasar más de una ronda en play-off (antes hay que clasificarse). En todo caso la temporada es larga y el actual sistema de competición permite siempre los "milagros" de última hora.

A la hora de planificar la próxima temporada el Barcelona se encontrará nuevamente con el problema Navarro; en Vistalegre estuvo presente el presidente de los Wizards y volvió a avisar. Veremos si el Barça vuelve a soportar un nuevo asalto de la NBA.

Artículo publicado en Libertad Digital (26/11/06)

19 noviembre 2006

Cabezas de turco


Artículo publicado en Libertad Digital (19 de noviembre de 2006)

Apenas hemos alcanzado la cuarta parte de la temporada en la liga ACB y ya hay rumores sobre la destitución de un nuevo entrenador, el tercero. La nueva derrota del Valladolid, colista de la competición, puede hacer caer a Paco García. Cortar la cabeza del entrenador es la solución más recurrida cuando no llegan los resultados; no es algo nuevo ni distinto a lo que ocurre en otros deportes. Las matemáticas y el director financiero nos dirán siempre que es más fácil echar a uno que a doce, pero en cambio, a la hora de hora de plantearse el patearle el culo al técnico, no se suele echar un ojo al presupuesto del equipo ni, en consecuencia, a la calidad de la plantilla.

En menos ocasiones, la decisión de prescindir del entrenador a mitad de temporada la marca la gran inversión desembolsada en fichajes; ése ha sido el caso del Pamesa Valencia al afrontar el cese de Ricard Casas (Casas, después de ser cesado, firmó por el Vive Menorca: lo que no es bueno para unos no tiene porque ser malo para otros). En todo caso, pocas veces los malos resultados acaban poniendo en peligro el puesto del responsable de la contratación del técnico.

En la NBA la ausencia de descensos justifica que el número de destituciones no sea equiparable al que gasta por aquí; los entrenadores disponen de más tiempo para conseguir resultados. Por el contrario el movimiento en los despachos es mucho mayor, aunque hay excepciones y muchas veces el nombre del directivo sirve de paraguas. Basten los ejemplos de Isiah Thomas y de Danny Ainge.

Thomas, el base que lideró a los Bad Boys de Detroit, ha conseguido un record difícil de igualar: ha sido premiado con el banquillo de los Knicks después de haber dado pruebas más que contundentes de su incompetencia como presidente. Ha conseguido el dudoso honor de tener a la plantilla más cara de toda la liga y, al mismo tiempo, a uno de los peores equipos. Recomendó el despido de su antecesor en el cargo, Larry Brown, al que él mismo había elegido para el puesto: la frivolité, como diría Díaz-Miguel, se ha saldado con una indemnización de 18,5 millones de dólares (en realidad el técnico pedía la totalidad de lo que le correspondía cobrar, según contrato, pero el arbitraje del comisionado David Stern, aficionado de los Knicks, impidió un mayor descalabro económico). Para redondear el desaguisado la franquicia de la Gran Manzana sigue pagando el sueldo a jugadores que ahora forman parte de las plantillas de otros equipos: Rose, Shandon Anderson, Maurice Taylor y Jerome Williams.

Danny Ainge, otrora escolta de los Celtics y actual responsable de los fichajes en el equipo de Boston, afronta su cuarta temporada en el puesto. Los aficionados esperamos que sea la última. Danny sigue vendiendo, comprando e intercambiando piezas a ritmo frenético. En su primer año mando a Antoine Walker a Dallas, lo recuperó al año siguiente para permitir, seguidamente, que la temporada pasada ganase el anillo con Miami. En la tercera cambió a Davis (lo había adquirido dos años antes) por Sczcerbiak. Son solamente un par de ejemplos de su gestión; como resultado el equipo sigue sin levantar cabeza y parece que se quedará sin play-off nuevamente.

Y es que, como seguramente no haya dicho Johan Norberg, en todas partes cuecen habas.

12 noviembre 2006

Globalisation is good

En las plantillas de la ACB hay jugadores de todo el mundo mundial. El fenómeno también es observable, cada vez más, en los equipos de base de esos mismos clubes. Basta el ejemplo del Estudiantes, sinónimo de cantera, que ha echado la caña allende nuestras fronteras, y como resultado las jóvenes promesas de Magariños se apellidan igual Clark o Sanikidze que Suárez. Las particulares condiciones físicas que requiere el baloncesto, o sea ser más bien talludito, hacen que las prospecciones en busca de talentos –y sobre todo de centímetros– no se den con la misma frecuencia en otros deportes.

Frente a la aspiración de los clubes de conseguir una total libertad de contratación se alza la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) –obviamente no tiene competencias en el ámbito amateur– que pugna por la reducción del número de estos inmigrantes de primera soslayando, cuando ha hecho falta, la libre circulación de personas y profesionales en la Unión Europea. La otra cara de la moneda es la de los jugadores jóvenes españoles, que emigran a jugar en las ligas universitarias estadounidenses, o los no tan jóvenes que juegan en las ligas de media Europa.

La patronal de la canasta se ha tenido que plegar, repetidamente, a las exigencias sindicales cuando ha llegado el momento de firmar el convenio colectivo de turno. Actualmente los clubes tienen la obligación de tener en sus plantillas a un mínimo de cuatro jugadores seleccionables. Ese número se estableció en mayo de 2005 cuando, en medio de los play-off, el sindicato de jugadores convocó una huelga con el reclamo de que "el jugador de baloncesto español está discriminado". La ABP ha ondeado la bandera de la selección como principal apoyo a sus pretensiones: "sin oportunidades para los españoles la selección se resentirá". Pero, pasmémonos, con una liga plagada de jugadores no seleccionables el equipo nacional ha sido campeón del mundo y, en cambio, cuando los clubes tenían dos o un extranjero no ganábamos nada. ¿Dónde está el truco?

Antes de la creación de la liga ACB los clubes únicamente podían alinear a un foráneo. Don Lolo Sainz, por ejemplo, ante la obstinada resistencia de las madres españolas a traer al mundo a pivotes dominantes, tuvo que mandar a Walter Szczerbiak, todavía poseedor del record de anotación de la "primera división" y padre del segundo madrileño en la NBA, a jugar sólo en Copa de Europa. Con la ACB llegó el segundo extranjero y, consecuentemente, el salto de calidad de la competición y la reducción de las distancias entre las plantillas. Ese aumento de calidad contribuyó a mejorar el nivel de los jugadores españoles. El efecto negativo de la apertura de las fronteras es la llegada de auténticos "paquetes"; se supone que para evitarlo están los responsables de las contrataciones.

En el caso de la NBA parece que contar con los mejores talentos de fuera de EEUU también contribuye a mejorar el nivel de la competición. ¿Nos imaginamos al comisionado Stern limitando el número de jugadores no estadounidenses de las plantillas? Al resto de las ligas profesionales les encantaría. El Barcelona seguiría contando con Gasol o el TAU con Calderón, aunque no serían tan buenos como lo son ahora. Los buenos jugadores españoles juegan en la ACB, en la NBA y en el patio de su casa. Como dice Johan Norberg: globalisation is good.

Artículo publicado en Libertad Digital (12 de noviembre de 2006)

José Carlos Rodríguez, ha tenido a bien comentar el artículo en su bitácora La hora de todos. Gracias, chaval.

04 noviembre 2006

Vuelve la NBA


La mejor liga del mundo acaba de comenzar. Nos espera un inacabable maratón de partidos más la propina de los play-off para los elegidos. La liga en la que todo es grande: los pabellones, los egos, los sueldos y los pantalones. Una competición poblada de graduados universitarios con más o menos buen expediente, de extranjeros con o sin estudios y de macarras con su particular interpretación de la segunda enmienda. El torneo que aloja a la tercera parte de los integrantes de la selección campeona del mundo, pero donde jugarán mucho más los integrantes del tercer equipo. Una temporada que será la primera sin el hombre y el puro que hicieron de los Celtics el equipo más laureado de la liga.

Cada año aparecen nuevos rostros que renuevan la imagen de la NBA. La temporada que comienza uno de los mayores impactos –dentro y/o fuera de la cancha– lo protagonizará un tipo blanco, larguirucho, lento, melenudo, con bigote y... diabético. Un trasunto de Larry Bird (comparación fácil cuando nos encontramos ante la enésima promesa de raza blanca) pero con el hándicap añadido de su enfermedad. El tipo es Adam Morrison, alero de gatillo fácil elegido por los Charlotte Bobcats en el tercer lugar del Draft de este año, justo el mismo número con el que fue elegido el jefe de operaciones de la franquicia, un tal Michael Jordan. Morrison es un diabético de tipo 1, y tiene que controlar sus niveles de insulina en la cancha, durante los partidos. Desde el inicio de su inacabada etapa universitaria se ha convertido en toda una referencia en su país para las personas que sufren esa enfermedad. Niega ser comunista, aunque no se corta y cita entre sus particulares referencias personales a Karl Marx, a Malcom X y al Che. Además es beneficiario, como cualquier hijo de vecino con un número alto en el Draft, de un contrato multimillonario y protagoniza anuncios publicitarios. Por cierto, parece que juega bien.

En cuanto al ganador del título apostaremos por los Phoenix Suns. El equipo de Arizona comandado por el MVP Steve Nash y secundado por Amaré Stoudemire y Shawn Marion promete, como siempre, velocidad y puntos. Con algo más de defensa estarán en lo más alto. Tras ellos San Antonio, con Ginobili y Oberto en su equipo inicial, y los últimos finalistas: Dallas y Miami. Como equipo revelación se vislumbra Toronto, el equipo más europeo de los que militan en la NBA, con Calderón y Garbajosa al acecho de los titulares. En cuanto a los otros dos jugadores españoles: a Sergio le llegará su oportunidad, si los Blazers siguen como el año pasado, y para Pau puede que se avecine un año de transición a la espera de poder dar el salto a un equipo campeón.

Publicado en Libertad Digital (11 de noviembre de 2006)

31 octubre 2006

Libros y balón


artículo publicado en Libertad Digital (4 de noviembre de 2006)

El camino hacia el profesionalismo que sigue un jugador de baloncesto –como el de cualquier otro deportista– en EEUU es, casi siempre, muy distinto al que se sigue en Europa. Aquí las categorías de formación funcionan gracias a la preocupación y a las inversiones de los equipos profesionales. Allí el jugador comienza a competir con su colegio y con su high school (instituto). Estos equipos disfrutan, en muchos casos, de una estructura, unos medios y una atención por parte de la prensa y de los aficionados que ya quisieran para sí muchos clubes europeos. Una vez finalizada la etapa preuniversitaria los mejores jugadores, de dentro y fuera del país, reciben ofrecimientos de becas para cursar estudios universitarios a cambio de defender los colores del alma mater. Muchos jóvenes pueden disfrutar de una carrera –de otro modo vedada– gracias a sus habilidades con el balón. Cuando hablamos de baloncesto universitario en EEUU lo hacemos de un espectáculo que es aún más seguido que la propia NBA. La Final Four universitaria es uno de los eventos deportivos favoritos de los norteamericanos.

Chris Hernández apenas lleva unos meses viviendo en España y acaba de debutar en la ACB con el C.B. Granada. Espera que su estancia por estas tierras no se alargue demasiado porque su sueño, como el de cualquier jugador, es fichar por una franquicia de la NBA. Hasta su incorporación a la plantilla del equipo andaluz apenas disponía de referencias de las ligas profesionales europeas. Su caso como jugador universitario es ejemplar. Al contrario que muchos de sus compañeros su interés por su formación deportiva fue paralelo a sus esfuerzos en el plano académico. Se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford –uno de los centros más reconocidos de la costa oeste– donde consiguió varios premios al estudio. Parece que también quiere aprovechar su paso por Granada ya que lo primero que pidió a su llegada fue un profesor de español (a pesar de su apellido no domina nuestra lengua).

Un día normal, durante la época lectiva, para un deportista como Chris comienza muy temprano. Sin solución de continuidad se suceden las clases, los entrenamientos, las horas de estudio y las tutorías. Prácticamente ni un minuto de respiro. En época de vacaciones el tiempo también se aprovecha: más libros y más balón. En verano las reglas de la NCAA (la organización que organiza las competiciones universitarias) prohíben al jugador entrenar con su equipo, con lo cual aquellos que quieren mejorar tienen que aprovechar para entrenar por su cuenta. Todo ese sacrificio tiene su recompensa ya que los deportistas son los verdaderos héroes de su universidad.

Son ya legión los jugadores de fuera de EEUU que estudian y juegan en universidades norteamericanas. Los que hacen ese viaje renuncian a buenos sueldos y a la posibilidad de enfrentarse, muy pronto, a verdaderos profesionales pero a cambio realizan una apuesta de futuro. Podrán estudiar en muy buenas universidades, aprender inglés y quizás, al finalizar sus estudios, iniciar una carrera en el baloncesto profesional. Rodrigo de la Fuente o Iker Iturbe son dos destacados ejemplos en la liga ACB. El sistema estadounidense, sin duda, ofrece más. La culpa no es de los equipos profesionales europeos, que son los que mantienen en gran medida la cantera. El problema viene por el lado de unas universidades -en particular las españolas- en las que el deporte siempre ha estado abandonado; casi tanto como la formación académica.

Para escribir este artículo mantuve una entrevista telefónica con Chris Hernández.

23 octubre 2006

Baloncesto blanco, pasado negro

artículo publicado en Libertad Digital (22 de octubre de 2006)

En el año en que se conmemora el 75º aniversario de la sección de baloncesto del Real Madrid (¿Se habían enterado de la efeméride? ¿Han visto el programa de festejos?), el equipo blanco continúa imbatido en sus encuentros oficiales tras una pretemporada igualmente inmaculada. La pretensión de esta temporada, como la de casi todas últimamente, es la de olvidar una temporada sin títulos. Desde que Fernando Martín hiciera las Américas en 1986, convirtiéndose en el primer español en jugar en la NBA, la sección de baloncesto del Real Madrid ha sido campeona de la liga ACB en sólo cuatro ocasiones: dos liderada por Arvidas Sabonis, una en el Palau con Scariolo al mando de la nave y la última con un triple de "San" Alberto Herreros casi sobre la bocina final. El zar lituano lideró también la conquista, en 1997, del título de mejor equipo de Europa. El palmarés se completa con un par de victorias en la Copa del Rey y unas cuantas competiciones europeas de segundo nivel. Muy poco para un equipo respaldado siempre con un gran presupuesto y con la aureola de equipo más laureado del baloncesto FIBA.

Los nada brillantes resultados se han debido a múltiples factores. El más evidente, sin duda, ha sido el incremento de la competencia entre clubes a nivel doméstico e internacional. Pero a nivel interno la falta de una dirección única y estable y la inexistencia de una estructura de club como la que tienen casi todos los equipos ACB han marcado el devenir merengue. Esas carencias se han traducido, de cara al aficionado, en un continuo baile de rostros de directivos profesionales, de entrenadores y no digamos ya de jugadores. Los distintos presidentes de la entidad han visto el baloncesto como un mal necesario, un problema a sortear. Antes las victorias blancas en el basket podían suponer un bálsamo con el que sobrellevar una mala temporada futbolera. Ahora el equipo de baloncesto es otro quebradero de cabeza más. En cada elección presidencial los candidatos lanzan propuestas "para relanzar" la sección, pero los vencedores, una vez instalados en la poltrona, pasan el balón naranja al primero que se descuida. ¿Para cuándo el pabellón madridista? ¿La recalificación de la Ciudad Deportiva no afectó también al Raimundo Saporta?

Ante la falta de ideas y la incapacidad para estructurar la sección el recurso siempre fue poner un montón de billetes ante la figura de turno. Pagaba el fútbol. Esa solución ya dejó de funcionar hace tiempo ante la superioridad económica de muchos clubes europeos. El Madrid muy pocas veces consigue vencer en una puja por un jugador; todos los veranos tenemos unos cuantos ejemplos. Ni siquiera se consigue atraer a los mejores entrenadores porque en el banquillo de Vistalegre las Fallas se celebran cada junio. Este año se ha tenido que confiar -parece que no quedaba otra opción- en un entrenador sin caché. Un director de orquesta que se ha ganado ya el puesto, que está haciendo jugar al equipo, que está repartiendo las responsabilidades y los minutos de juego entre sus pupilos. Veremos si el crédito que se ha ganado Joan Plaza le dura más que a sus predecesores y esperemos que a los primeros reveses no se ponga en solfa su capacidad. Otra agradable sorpresa la ha supuesto el fichaje –no sabemos si buscado o impuesto por las obligadas cuotas– de Raúl López y Alex Mumbrú. Dos jugadores con pasado blanco con los que la afición se puede identificar fácilmente. Antonio Martín y Alberto Herreros tienen trabajo por delante para volver a situar, con visos de permanencia, al Real Madrid en los primeros puestos del baloncesto continental ¿Liderará el Madrid, como lo hizo con Saporta, el cambio necesario que necesita el basket europeo? Primero hay que hacer los deberes en casa.

18 octubre 2006

The new Petrovic?

Translated into English by Allison Abramson

Just one year ago, Ricard “Ricky” Rubio- born in El Masnou, October 21, 1990— became the youngest player to debut in the ACB league.  On the day of his debut, he still hadn’t even blown out his 15 candles. Today we are in the presence of an important player of a first-level team like Joventut, whose inexhaustible reserve of young players never get tired of showing their talent year after year. The green and black point-guard is capable of playing and orchestrating plays while surrounded by his opponents and teammates, who in some cases, are twice his age. His statistics leave no room for doubt as they are leading him to be the sixth man of La Penya’s (Joventut) rotation. This summer, the young basketball prodigy returned to the center of media attention when the Spanish national team was awarded the European U16 championship title: in the final he tallied up an impressive 51 points, 24 rebounds, 12 assists, and 7 steals, in addition to forcing an overtime during which he scored a 3-point shot from mid-court.

As soon as he turns sixteen, Rubio will sign his first professional contract. His team has been trying to stop the rumors and avoid the temptations by the rival teams, who are very interested in getting the contract of the future star.       Up until now, it has been impossible since the labor legislation forbids the employment of youths under the age of 16. This is quite a contradiction, as Ricky shares the locker-room with professionals who make their living on the court. Achieving success in a sport at such a young age can have its disadvantages and can end up damaging the professional career of a boy who has yet to graduate high school. There are a few previous young athletes who were not able to reach the finish line, unlike sports icons like Fernando Alonso or Tiger Woods.  Basketball in the United States has an advantage over us in this situation. There, with the exception of a few cases, players who have not graduated from college (usually graduate by age 22) are not allowed to leap into the professional circuit. Rubio will have to mature on a personal level, with the help and control of the people around him. At the moment, it seems that Aito has taken the reigns. Ricky does not even appear on La Penya’s official website as a player of the first team.

The comparisons in terms of his premature impact on European basketball are similar to another point guard, equally as precocious in his time: Drazen Petrovic.    When the genius from Sibenik jumped into the limelight, the NBA remained a far reach for any European basketball player. However, in the case of Rubio, they are already talking on end about his future in playing for the best league in the world, while there is still a long way to go around these parts. Either way, he knows that to be a well-rounded player, he has to apply the same amount of intensity on defense as he does in the attack. To make even more improvements in his technical performance as well as to prepare himself physically, he still has time. But he is off to a good start…already wearing #32, the same number as Earvin “Magic” Johnson

Published in Libertad Digital (October 15th, 2006)

16 octubre 2006

Drazen Petrovic, el genio de Sibenik (vídeo)

Puede que en el futuro vuelva a aparecer en las canchas un jugador con una técnica tan exquisita, con un tiro tan demoledor y, sobre todo, con una pasión por el juego tan enfermiza como Drazen Petrovic. Pero que a esas características se les pueda llegar a unir el descaro y la insolencia del de Sibenik es algo mucho más difícil.

Por supuesto que hubo un Petrovic antes y otro después del inicio de su aventura en la NBA. En realidad, tuvo que esperar a fichar por los Nets para poder despegar todo, o casi todo, su arsenal ofensivo. Pero fue en Europa donde, sin duda, dejó muchas más muestras de su calidad como jugador. Con permiso de Arvidas Sabonis, con ustedes el mejor jugador de la historia del basket europeo.

¿El nuevo Petrovic?

artículo publicado en Libertad Digital (15 de octubre de 2006)

Hace justo un año Ricard "Ricky" Rubio –El Masnou, 21 de octubre de 1990– se convirtió en el jugador más joven en debutar en la liga ACB. En la fecha de su debut todavía no había soplado las velas de su quince cumpleaños. Hoy estamos ante un jugador importante en un equipo de primer nivel como el Joventut, cuya inagotable cantera no se cansa de lanzar talentos año tras año. El base verdinegro es capaz de jugar y hacer jugar rodeado de contrarios y compañeros que, en algunos casos, le doblan la edad. Sus números no dejan lugar a dudas y le están convirtiendo en el sexto hombre de la rotación de la Penya. Este verano su figura volvió a centrar la atención de los medios de comunicación cuando regaló el titulo de campeón de Europa a la selección española cadete: en la final firmó 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 recuperaciones, forzando además la prórroga al conseguir un triple desde el medio campo.
En cuanto cumpla los dieciséis años firmará su primer contrato profesional. Su equipo ha querido parar rumores y evitar tentaciones a sus rivales, interesados en contratar a la futura estrella. Hasta ahora no se había podido hacer porque lo impide la legislación laboral que establece la edad mínima para trabajar en dieciséis años. Todo un contrasentido porque Ricky comparte vestuario con profesionales que viven por y para la canasta. Alcanzar el éxito deportivo tan joven puede tener sus inconvenientes y llegar a frustrar la carrera profesional de un chaval que todavía va al colegio.
Hay unos cuantos precedentes de figuras en ciernes que se quedaron por el camino, aunque la comparación no pueda servir para deportistas como Fernando Alonso o Tiger Woods. El baloncesto de EE. UU. nos lleva también ventaja en esto. Allí, salvo casos contados, no se permite que jugadores que no hayan acabado su etapa universitaria (normalmente a los 22 años) puedan dar el salto al profesionalismo. Rubio tendrá que madurar en el plano personal, ayudado y controlado por su entorno. De momento parece que Aíto ha tomado las riendas. Ricky ni siquiera aparece en la página oficial de La Penya como jugador de la primera plantilla.
Las comparaciones en cuanto a su prematuro impacto en el baloncesto europeo le asemejan a otro escolta igual de precoz en su momento: Drazen Petrovic. Cuando el genio de Sibenik saltó a la fama la NBA quedaba lejos para cualquier jugador europeo, pero en el caso de Rubio ya se habla y no se para de su futuro en la mejor liga del mundo cuando todavía le queda camino por recorrer por estos lares. Por si acaso, sabe que para ser un jugador completo hay que aplicarse también en defensa con la misma intensidad que en ataque. Para mejorar aún más su depurada técnica y para prepararse físicamente todavía tiene tiempo. Pero para empezar ya viste el número 32, el mismo de Earvin "Magic" Johnson.

10 octubre 2006

La NBA en Europa

La gira europea de la NBA se está saldando, cuando se escriben estas líneas, con tres victorias por el bando americano y dos por el europeo: el mismo F.C. Barcelona que sigue sin levantar cabeza en la liga derrotó con solvencia a los Sixers de Philadelphia y los Clippers de Los Ángeles han sido apabullados por casi veinte puntos por el CSKA de Moscú. No sería extraño que otro equipo NBA volviese a tropezar antes del fin de la gira. Sólo tienen en su descargo que acaban de comenzar la pretemporada. El resto son meras excusas porque ellos tienen a los mejores: a los de allí, a los de aquí y a los de allá. Desde hace años ha sido cada vez más evidente que las diferencias, no ya entre jugadores, sino entre los equipos de uno y otro lado han dejado de existir. Algunos de los mejores equipos europeos tendrían un sitio en una NBA donde hay demasiada diferencia entre unas y otras escuadras. Pero hay que reconocer que para montar y vender el espectáculo los yanquis se bastan solos, nos queda mucho por aprender en cuanto a organización, al marketing o a las retransmisiones. Hay que agradecerles estas visitas anuales, que hacen que el baloncesto acapare la atención de los medios de comunicación y de los aficionados al menos por unos días porque nuestras competiciones no son capaces de hacerlo.

Habían sido las actuaciones de los distintos combinados nacionales estadounidenses, en Juegos Olímpicos o Campeonatos del Mundo, las que, tiempo atrás, ya venían certificando que las enormes diferencias en la cancha entre jugadores y entrenadores de uno y otro lado se habían reducido. Los de aquí han podido demostrar que tampoco eran mancos. El impacto de Michael Jordan en la NBA hizo que la organización de la liga y los equipos inclinasen la balanza del espectáculo hacia las estrellas, hacia las individualidades (ahora ya algunas de ellas europeas). Antes, Johnson o Bird marcaban las diferencias pero siempre hacían mejores a sus compañeros. Ahora en EE. UU. no se habla del conjunto, se habla de jugadores. Los herederos del mejor jugador de todos los tiempos han seguido su legado parcialmente, muchas veces no se trata de meter más puntos que el equipo contrario, se trata de meter más puntos que tu propio compañero no vaya a ser que ponga en peligro tu estatus. Como consecuencia de ello la combinación de táctica, disciplina y también algo de técnica –a darse de tortas nos podrán siempre– seguirá haciendo que los chicos del comisionado Stern se lleven algún que otro disgusto.

En Europa se juega de otra manera. Aquí se da más importancia al equipo, quizás porque todavía mandan los entrenadores y sus egos son todavía más grandes que los de los jugadores. El problema es que la sangría del baloncesto europeo continuará en el futuro y así es imposible mantener el interés del espectador. ¿Se puede pedir al aficionado español que esté más atento a la liga ACB que a la competición en la que juegan tres titulares de la selección y un chico de diecinueve años que aquí ya se ha salido? De la misma manera, ¿se puede pedir a esos jugadores que no vayan a medirse con los mejores del mundo cobrando un dinero que aquí no llegarían a cobrar ni por salir en Dolce Vita? Después de acabar, años ha, con el monopolio público sobre el baloncesto profesional nos hemos quedado atascados en unas competiciones –nacionales o internacionales– de andar por casa. ¿La solución? El tío Sam nos va a tener que explicar cómo hay que hacer las cosas. Por el bien de nuestro baloncesto esperemos que sea así.

artículo publicado en Libertad Digital (8 de octubre de 2006)

Will 2007 be the year of basketball?

Translated into English by Allison Abramson

Pepu Hernández said it clear in the celebration in Plaza de Castilla: "BA-LON-CES-TO" (BAS-KET-BALL). Twenty two years earlier, Diaz-Miguel´s national team was awarded the Olympic silver medal in Los Angeles after losing by 31 points against the hosts, whose rosters consisted of some college athletes by the name of Jordan, Ewing and Mullin. At that time, Fernando Martín, Epi, Corbalán and De la Cruz had to look up to the Americans from the step below. In the recent World Championship Finals of 2006, the FIBA deprived our team of that great pleasure by allowing the pseudo-‘dream team’ to leave Japan before the award ceremony took place. The early mornings of 1984 (eager Spaniards cutting their sleep short to watch the game via satellite) signified the jump-start of basketball in our country: the recently born ACB league, the two foreigners per team rule, the basketball sportscasts on the radio, etc. The growth of the national competition ran parallel to the stumbles and disappointments of the national team, culminated by the disaster against Angola in Barcelona ´92. That disappointment marked the end of the boom until the appearance of the Juniors de Oro (the Golden Juniors) -with Gasol on the bench!- which gave us new hope. Until now, only the national team has succeeded in crossing the barrier that separates the lifetime fan from the general crowd, that crowd that is so necessary for the professional league to regain its status.

Four Spaniards will play in the NBA next season. Gasol and Calderón will be joined by Sergio Rodríguez (Blazers) and Jorge Garbajosa (Raptors), while in Spain, the rosters are filled with foreign players that come and go, causing the fans not to be able to identify with their own teams. The Spanish headcount in the NBA could have been five if Barcelona had not held on to "La Bomba" (The Bomb) Navarro, who will have to wait one more year before he can step foot on the NBA court. Next year could be Rudy´s turn, without forgetting that he could be joined by players like Scola or Splitter, for example. In the U.S., the Spaniards will be a small part of the growing foreign legion and, of course, they will have to pay their dues: getting use to a more physical and individual style of playing; being a ‘no-name’ in a competition where the hierarchy are over-respected; adjusting to life in a country very different from their own, continuously travelling, etc.

Meanwhile, in terms of technique, the European and South American players have nothing to envy of their North American colleagues. However, in regards to the level of organization and publicity, we continue to be light-years away from the U.S. league: the national & international European leagues have nothing to offer the spectators to get them hooked… and the escape of talented athletes does nothing more than aggravate the problem. For European basketball—and consequently for Spanish basketball—there’s only one alternative on the horizon—the creation of a true, professional, continental league, or better yet, the integration of a European division in the NBA.

At the height of the new course of basketball, Eurobasket 2007 will be celebrated on Spanish soil. Let’s hope that this European appointment will confirm the basketball ‘boom’ and that, once again, Pepu Hernandez can count on his best players. Someone seems to have clear intentions, thinking the same today as he thought yesterday, despite the desires of ‘politicians-of-the-day’ taking advantage of the success of the sport. Perhaps in 2007, the ‘bad boy’ in the recent commercial, will be kicking the little angel off of the basketball court.

Original article published in Libertad Digital (October 4th 2006)

¿Será 2007 el año del baloncesto?

Pepu Hernández lo dejó claro en la celebración de Plaza de Castilla: "BA-LON-CES-TO". Veintidós años antes, el equipo nacional de Díaz-Miguel se colgó la plata olímpica en Los Ángeles tras perder por 31 puntos contra los anfitriones, que contaban entre sus filas con unos universitarios apellidados Jordan, Ewing o Mullin. Entonces, Fernando Martín, Epi, Corbalán o De la Cruz tuvieron que mirar a los guiris desde el escalón de abajo. En el recién finalizado Campeonato del Mundo, la FIBA privó de ese gustazo a los nuestros y permitió que el enésimo pseudo-dream team saliera por patas de Japón. Aquellos madrugones del 84 significaron el despegue del deporte de la canasta en nuestro país: la recién nacida Liga ACB, los dos extranjeros por equipo, los carruseles radiofónicos de baloncesto, etc. El crecimiento de la competición nacional corrió en paralelo a los traspiés y decepciones de la selección culminados con el desastre ante Angola en Barcelona 92. Aquella decepción marcó el fin del boom hasta que la aparición en Lisboa de los Júniors de Oro –¡con Gasol en el banquillo!– nos hizo concebir nuevas esperanzas. A día de hoy sólo la selección ha logrado traspasar la barrera que separa al aficionado de toda la vida del gran público, ese público tan necesario para que la liga profesional vuelva a por sus fueros.

Cuatro españoles jugarán en la NBA la temporada que viene. A Gasol y Calderón se les unen Sergio Rodríguez (Blazers) y Jorge Garbajosa (Raptors), mientras aquí las plantillas se rellenan con jugadores extranjeros de usar y tirar haciendo que el aficionado no se pueda identificar con su equipo. Hubiesen podido ser cinco si el Barcelona no hubiese frenado a la "Bomba" Navarro, que deberá esperar un año más. El año próximo puede ser el turno de Rudy, sin olvidar que le pueden acompañar jugadores como Scola o Splitter, por ejemplo. En EE. UU., los españolitos serán una mínima parte de la creciente legión extranjera y, por supuesto, tendrán que pagar su peaje: el hacerse a una forma de jugar mucho más física e individual que aquella a la que están acostumbrados, el no tener nombre en una competición donde se respetan demasiado las jerarquías, la aclimatación a la vida en un país muy diferente, los continuos viajes...

Mientras que, en cuanto a calidad técnica, los jugadores europeos o sudamericanos nada tienen que envidiar a sus colegas estadounidenses, hay que reconocer que a nivel organizativo y publicitario seguimos a años luz de la liga estadounidense: las ligas nacionales e internacionales europeas siguen sin ofrecer al espectador razones para engancharse y la fuga de talentos no hace más que agravar el problema. Al baloncesto europeo –y por ende al español– sólo le queda una alternativa en el horizonte: la creación de una verdadera liga profesional continental, o bien la integración de una división europea en la NBA.

Como culminación al nuevo curso baloncestístico, el Eurobasket de 2007 se celebrará en España. Esperemos que la cita europea suponga la confirmación del despegue del mundo de la canasta y que, otra vez, Pepu Hernández pueda contar con los mejores jugadores. Alguien parece tener ya claras sus intenciones y hoy opina lo mismo que opinaba ayer a pesar de las ganas del político de turno de aprovechar el tirón del deporte. Quizás en 2007 al niño malo del famoso anuncio le dará por echar a un angelito de una cancha de baloncesto.

artículo publicado en Libertad Digital (4 de octubre de 2006)

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