Apenas hace unos minutos Hedo Torkoglu ha posibilitado que los Orlando Magic se lleven un partido que tenían en el alero. El triple estratosférico que se ha marcado el turco hubiese sido seguido de saltos, puñetazos al aire, gestos de enfado y miradas desafiantes si en vez de Torkoglu su apellido hubiese sido Wade, James o Bryant. Simplemente cuestión de estilo.
Los jugadores extranjeros que llegan a la NBA vienen y conservan, en su mayoría, una actitud de humildad que no se corresponde con su estatus de estrella en sus países de procedencia. Igualito que muchos de los jugadores estadounidenses - cada vez menos - que salen de su país para ser las jugar en esas "exóticas" ligas profesionales.
Hace veintitrés años, otro 20 de abril, Michael Jordan se marcó 63 puntos en el Boston Garden. Pese a todo, aquella actuación no hubiese sido tan recordada si Larry Bird no hubiese dicho aquello de que "Dios se había disfrazado de Michael Jordan". A pesar de la exhibición de aquel joven Jordan, los Celtics se llevaron el partido tras dos prórrogas y acabarían llevándose su penúltimo anillo.
Hace unos minutos, Ray Allen, con su triple y una segunda parte con 28 puntos, ha puesto en su sitio a los Bulls, a los que les ha temblado la mano a la hora de llevarse un partido y se ha repetido la historia. Ben Gordon ha dado una lección de cómo se lanza a canasta y ha acabado el partido con 42 puntos en el Garden; al ritmo que iba, con las dos prórrogas que jugó Jordan quizás hubiésemos estado ante otra actuación... divina.
Apenas cinco minutos para el final del tercer cuarto del Cavaliers-Celtics y después de un tiro libre Varejao y Allen se agarran del brazo; Varejao se revuelve; Allen acaba en el suelo y se levanta dando un codazo al brasileño en sus partes nobles. El pívot ni se inmuta, parece que el golpe no le ha dado de lleno, los tiene de acero o lleva protección.
Después, apenas unos empujones y unos cuantos insultos. Lebron James pone paz. El juego sigue y ninguno de los dos jugadores es sancionado.
¿Hará la NBA uso del vídeo para sancionar a Allen? ¿A los dos?
Por cierto, los Celtics siguen intentando remontar los veinte puntos de desventaja.
Ricky Rubio quiere entrar en el draft de la NBA de junio de 2009 y, como cumple 19 a finales de 2009, no habría problemas con su edad. A sus 18 años y después de jugar 4 en la segunda mejor liga del mundo (donde ha promediado 9,3 puntos, 6,4 asistencias y 2,1 robos de balón en 21 minutos por partido), parece que se siente preparado… y seguramente lo está. O al menos eso piensan muchos gerentes y comentaristas de la NBA.
Lo malo es que hay un pequeño problema: el equipo que lo quiera fichar tendría que comprar su contrato multimillonario con el DKV Joventut y en estos tiempos de crisis, la cosa no está tan fácil. Está estipulado que los equipos de la NBA pueden pagar un máximo de 500,000 dólares para comprar contratos de jugadores extranjeros, con lo que Rubio tendría que usar la mayor parte de su sueldo del primer año para comprarlo el mismo. Lo mismo pasó por varios años con Navarro, aunque, claro, éste no tenía el halo que se ganó Rubio en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Nadie duda que estaría entre los 10 primeros del draft, pero se habla incluso de que podría incluírsele entre los 5 primeros. Las comparaciones con la leyenda Pete “Pistol” Maravich son constantes no sólo por su forma de jugar sino también por su parecido físico.
Aparte de su participación en las Olimpiadas, ha sido gracias a YouTube por lo que su reputación ha subido como la espuma. Los vídeos que han colgado sus admiradores han hecho que se le caiga la baba a más de un general manager de la NBA. A raíz de ello, salieron artículos en periódicos y revistas en los que lo catalogaban de “genio” (aunque comentan también que tiene que mejorar su tiro de media distancia), se le dedicaron segmentos de programas de televisión, en fin, algo que yo nunca había visto desde la llegada del gigante chino Yao Ming. Hasta el entrenador del equipo olímpico de EEUU, Mike Krzyzewski bromeó que había oído rumores de que se querían matricular en Duke, para jugar con él, claro.
Y ahora ha aparecido, según un artículo de Marca de ayer, la versión femenina de Ricky Rubio: Alba Torrens, la alero mallorquina de más de 1,90 del Celta Indepo y de la selección española, que acaba de ser incluida en la lista pre-Draft de la WNBA. Eso no decide nada, pero indica claramente que los equipos la tienen en su radar. A sus 19 años es la más joven de toda la lista de jugadoras y una de las tres europeas incluidas, señala Marca. Su palmarés tampoco tiene tanto que envidiar al de Rubio: ha sido dos veces campeonas de Europa cadete y una júnior y participó en los Juegos Olímpicos.
En fin, parece que no hay mal futuro para el baloncesto español tanto masculino como femenino. Quién sabe, lo mismo hasta se conocen en Estados Unidos, tienen hijos (se rumorea que algo así hizo el gobierno chino con los gigantescos padres de Yao Ming) y nos sale el mejor/la mejor jugador(a) de la historia del baloncesto español, etiqueta que por ahora lleva colgada Pau Gasol, quien, por cierto, está haciendo una temporada de cine con los Lakers y puede acabar con un anillo de los gordos en el dedo.