28 febrero 2008

El factor Kidd

Jason Kidd is an American basketball player, p...                              Image via Wikipedia
La llegada de Jason Kidd a Dallas ha hecho que el equipo tejano haya mejorado notablemente. Era de esperar. Las estadísticas lo dejan claro: más asistencias, menos pérdidas y la estrella, Dirk Nowitzki, promediando nada menos que siete puntos más por partido. Un lujo para los Mavericks y es que después del regalo que recibieron los Lakers en forma de pívot español las gerencias de la conferencia oeste se tuvieron que poner a funcionar. A la fuerza ahorcan.

Hay que recordar que el viaje de Kidd a Dallas ha sido un viaje de ida y vuelta. Kidd fue elegido por los Mavericks en el draft de 1994 después de decidir no acabar su carrera universitaria con los Golden Bears de Berkeley. Aquella primera etapa no fue demasiado exitosa y tras su paso por los Suns ha jugado las últimas temporadas en los Nets de Nueva Jersey. A Dallas llega con la ilusión de conseguir un anillo, algo imposible ya en la costa este. Su caso no es el único de estrella veterana que busca una última oportunidad de ser campeón.

La valoración del impacto de Kidd en su nuevo equipo vendrá con las notas de fin de curso, pero parece claro que el objetivo de surtir de balones en las mejores condiciones a Nowitzki se ha cumplido con creces. Con la dirección de Kidd desde principio de temporada quizás estaríamos hablando de que el alero alemán estaría en la lucha por un nuevo galardón de MVP y los Mavericks en mejores condiciones para luchar por el anillo.

El futuro de Sergio Rodríguez

¿Qué debería hacer Sergio Rodríguez?


El Chacho tiene que cambiar de aires. No queda otra. Después de dos años en el potro de tortura necesita buscarse los minutos en otro sitio visto que su entrenador no le da bola y gusta de desplazarle en las rotaciones de los Blazers. De nada parece servir la lealtad y el respeto mostrado hacia las decisiones de McMillan por parte del base canario. Y de nada tampoco parece haberle servido el apoyo de Mr. Allen, el dueño del chiringuito.

Si echamos un vistazo a sus estadísticas vemos como sus números han sufrido un bajón en comparación al año pasado. Entonces, apenas salía a la cancha empezaba a repartir asistencias a diestro y siniestro, hasta el punto de llegar a ser segundo, tras Nash, en la clasificación de asistencias por minuto de juego. Este año parece que ha tenido que variar su juego y en los escasos minutos que juega su labor es otra. Apenas algo más que dar descanso a Blake.

En el caso de que se llegase a producir la salida la pregunta es adonde puede ir Sergio. Esta claro que su situación actual no es la mejor para encontrar un hueco entre los grandes y que su fichaje es una apuesta arriesgada ¿Quizás algún equipo en reconstrucción? ¿Escudero de su mentor Jason Williams en Miami? Sergio Rodríguez es joven. A su edad los jugadores de la NCAA son elegidos en el Draft y él ya ha jugado dos temporadas en la NBA. Quizás no le vendría mal volver una temporada a Europa y desde luego en la liga ACB se le recibiría con los brazos abiertos.

27 febrero 2008

Kevin Love, desde UCLA con amor

Su padre, Stan Love, fue jugador de los Lakers y de los Bullets a comienzos de los setenta. Su tío Mike se dedicó a la música y alcanzó el éxito con los Beach Boys. Nuestro protagonista es una de las mayores sensaciones de la temporada del baloncesto universitario. Kevin Love, jugador de primer año de UCLA, es el líder de su equipo y objeto de la atención de los medios de comunicación. En realidad, no se trata de ninguna sorpresa porque su carrera en high school ya auguraba su éxito.

Kevin Love UCLAAdemás de tener cuerpo NBA, Love domina los fundamentos del juego. Desde que comenzase a jugar
a esto del baloncesto ha dedicado su tiempo libre a perfeccionar su juego para convertirse en un jugador completo. A pesar de jugar de cinco, su técnica le permite jugarse triples cuando la ocasión lo requiere, pasar la pelota al jugador mejor situado o situarse en la mejor posición para conseguir el rebote.

Pero, como cualquier hijo de vecino, Kevin Love también tiene sus puntos débiles. La rapidez de movimientos o la explosividad no son su fuerte y pueden comprometer el éxito de una futura carrera en la NBA, en la que muchas veces la potencia física se impone sobre la excelencia técnica. Demasiado lento para seguir a su defensor en una liga en la que, teóricamente, no tiene el refugio de la zona, y no demasiado potente para una competición en la que los segundos esfuerzos y las bestias de gimnasio están a la orden del día. El tiempo dirá.

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