Si bien la Final Four de la NCAA de aquel año fue disputada, por primera vez, por cuatro equipos uniformados por la empresa de Beaverton (Vilanova, Georgetown, Memphis State y Saint John's) fue, sin duda, el fichaje del rookie de los Chicago Bulls el que propició el imparable ascenso de Nike hasta el primer escalafón de las marcas deportivas a nivel mundial.
Seguramente Michael Jordan hubiese llegado a lograr todos sus éxitos calzando cualquier otra marca, pero también hay que reconocer que Nike tuvo gran parte de culpa en conseguir convertir al mejor jugador de la historia en el fenómeno publicitario número uno y que el lanzamiento de cada nueva versión de Air Jordan se convirtiese en todo un acontecimiento para millones de personas.
Para nostálgicos, ahí va uno de aquellos anuncios televisivos en los que Spike Lee -entonces todo un desconocido- interpretaba a Mars Blackmon, compañero de Jordan en múltiples campañas publicitarias.
El acuerdo, más que rentable para ambas partes, acabaría provocando la creación de Jordan Brand, una empresa, subsidiaria de Nike, que comercializa en exclusiva la línea de ropa deportiva de Michael Jordan y que ha contribuido a convertir a Mr. Jordan en alguien mucho más rico.
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