11 junio 2008

Escándalo arbitral en la NBA: sigue el tema de las apuestas

Cuando en el descanso del tercer partido de la final de la NBA ha aparecido Stuart Scott, el conductor del programa de televisión de la final, con gesto perturbado, sólo cabían dos posibilidades: o que a Paul Pierce le habían suspendido a perpetuidad por la broma del otro día, o que teníamos alguna movida de esas que de vez en cuando hacen fruncir, en privado, el entrecejo al comisionado Stern. Ha sido lo segundo.

El escándalo de las apuestas, en el que se vio envuelto un árbitro diagnosticado de ludopatía en grado extremo, y en el que andaba la mafia de por medio, tiene su segunda parte, porque el apostador ha resultado ser todo un “garganta profunda”. Tim Donaghy está a la espera de sentencia en el caso de las apuestas pero ha decidido morir matando.

Por lo que cuenta el ex árbitro Donaghy (garganta profunda), en la serie de la primera ronda de los playoffs del año 2005, que enfrentaron a los Rockets y a los Mavericks, hubo algo más que codazos para ganarse la posición. En realidad los nombres de los equipos son una suposición de los sagaces reporteros estadounidenses, ya que en el documento presentado por Tim, se habla en clave. Traducimos un párrafo:

“El propietario del Equipo 3 alegó que los arbitros estaban dejando al jugador del Equipo 4 realizar bloqueos ilegales. El ejecutivo de la NBA Y dijo al supervisor Z que los árbitros del partido tenían que endurecer las reglas de bloqueo contra el jugador del Equipo 4….Tim también recibió esas instrucciones.”

Y ahora re-traducimos: Cuban se quejó de que Yao Ming estaba realizando bloqueos ilegales. Fue con el cuento a los de arriba y, a partir de entonces, a Yao no le pasaron una. Mark Cuban ha admitido que se quejó del tema, aunque esperamos con fruicción una entrada de su blog explicando el tema más a fondo. Al que le debería entrar la risa floja debía ser a Jeff Van Gundy, entonces entrenador de Houston, y que esta noche estaba comentando el partido para la televisión. Al bueno de Jeff la NBA le sacudió una multa de 100.000 dólares por decir más o menos lo que cuenta el árbitro bocazas. A él también le deben haber dado un toque porque ha estado bastante comedido sobre el tema.

Y aún hay más: en una serie Sacramento – Lakers del año 2002 la remontada de los Lakers se debió, también, a algo más que al buen juego. Comisionado, hay que desvíar la anteción hacia otra parte…

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