13 mayo 2008

El escándalo O.J. Mayo

De los playoffs de la NBA no es de lo único que se habla estos días en Estados Unidos. Una de las estrellas universitarias (no sé si el haber estado un año jugando al baloncesto en una universidad permite usar ese adjetivo), que estará entre las primeras elecciones del Draft, se ha metido en un berenjenal. Las reglas de la sacrosanta institución atlética universitaria, la NCAA, son muy exigentes. Lo son tanto que son sus directivos los que tienen la potestad de decidir quién participa en el tremendo negocio que tienen montado.

O.J. Mayo, a la sazón la estrella, decidió en su día anticipar la buena vida que le espera en cuanto firme su primer contrato profesional, y aceptó una serie de regalos (pasta gansa y unos cuantos electrodomésticos de los que ayudan a hacer la vida más agradable) de un fulano que, a su vez, ponía la mano para que una agencia de deportistas con previsión de futuro se la untase. Sorpresivamente será la misma agencia la que represente a Mayo en el draft.

El problema para los implicados es que, esta vez, el contubernio ha salido a la luz. En todo caso, no parece que vaya a pasar nada demasiado grave viendo como se manejan otros casos. Quizás tocaría cambiar el modo en que está montado el espectáculo del baloncesto universitario, y dejar que estos amateurs “marrones” puedan cobrar por jugar a esto del baloncesto a partir de que tengan la edad legal. Un tal Ricky Rubio ni siquiera quince años… Bueno ya sabemos su historia.

Publicado en Salir a Ganar

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