12 marzo 2007

Argentinos

La exhibición futbolera de Lionel Messi contra el Real Madrid nos recuerda que los deportistas argentinos constituyen una raza aparte, las más de las veces adornada, además, por la clase y el virtuosismo técnico. Cada verano se enfundan la camiseta albiceleste para defender, últimamente con mucho éxito, el orgullo de un país al que la situación política y económica deja poco margen para la alegría; el resto de la temporada juegan en las mejores ligas del Mundo.

El itinerario natural hacia el éxito pasa, para el jugador de basket argentino, por hacer las "europas" recalando en España e Italia –los papeles mandan–, y desde aquí los más listos de la clase son reclamados por las franquicias de la NBA. Seguramente en el futuro las nuevas figuras tomen el atajo de las universidades americanas y nuestras ligas no disfruten de esta cantera que, hasta ahora, parece inagotable. Por estas tierras, todavía gozamos del juego de los supervivientes de las últimas razias llevadas a cabo por la NBA; Luis Scola, el mayor talento de todos, parece que, para alegría de los vitorianos, no acaba de convencer a los Jerry West de turno.

Bajo el liderazgo casi espiritual de Manu Ginobili, los jugadores argentinos se van asentando en la NBA, aunque para ello tengan que sufrir el ostracismo al que los entrenadores condenan, durante meses, a los jugadores foráneos. El escolta de San Antonio ya puede presumir de haber sido titular en un equipo campeón de la NBA. No es el mejor escolta del mundo pero, en Argentina, es el máximo ídolo deportivo del nuevo milenio, un nuevo tótem para un país de iconos. Y, para la exagerada prensa deportiva norteamericana, ¿qué es Ginobili sino un remedo de un Maradona de la canasta? Démoslo por bueno, hasta que Messi logre coronarse campeón del Mundo con otra generación surgida de los potreros.

Tras la estela de Ginobili están otros cuatro jugadores NBA. Su compañero Frabricio Oberto, tras una discreta temporada pasada, ha jugado como titular en la mitad de los partidos del equipo tejano. Andrés Nocioni, en su tercer año, sigue mejorando sus estadísticas a las órdenes del sargento Skiles. Carlos Delfino, el menos dotado para el ataque de todos, sigue sufriendo en Detroit para arañar minutos en la rotación de los Bad Boys, líderes actuales de la Conferencia Este. Por último, el novato Walter Herrmann es segundo plato en un equipo de tercer nivel como los Bobcats. Cinco argentinos y cuatro españoles en la NBA esta temporada. La próxima serán más.

publicado en Libertad Digital

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Se avecinan vacas flacas para Argentina. No parece que haya mucho talento detrás.

Anónimo dijo...

Los argentinos son unos competidores natos.