07 mayo 2010

Eran la salvación del este

No he podido evitar una sonrisa al ver esta portada de ESPN de hace cuatro primaveras en una tienda de una organización benéfica.

Thomas y Marbury iban a salvar al este, quizás como los hermanos Marx en el oeste...




24 abril 2010

¿Tienen solución los Lakers?

kobe vs. bdiddyImage by Yogma via Flickr
¿Sentar en el banquillo a Kobe Bryant podría salvar a los Lakers? Lo sé, parece un anatema pero el enfermo tiene muy mala pinta y, a este ritmo, antes o después el batacazo parece inevitable.

Kobe sigue tirándose todo lo que le llega a las manos y sus porcentajes son malos, pero es la estrella -con total merecimiento- del equipo y así están montadas las cosas en la NBA: antes hundirse "con todo el equipo" que buscar soluciones que pasen por el sacrificio de la estrella. Impensable. Los Lakers serán o no serán según lo que haga el heredero de Michael Jordan. No queda otra.

síguenos en Twitter/ FaceBook

Heaven is a Playground, por Mike Hansen

Me he permitido el lujo de utilizar el título del libro escrito por Rick Telander en 1974 para dar nombre a mi columna de hoy. El libro trata sobre el baloncesto en su más pura esencia, que nos lleva a un fascinante viaje por los 'playgrounds' más emblemáticos y míticos de la gran manzana.

¿Qué es el baloncesto? ¿Qué nos da? A mí, personalmente, me lo ha dado prácticamente todo; amistades, valores, disciplina, amor propio, una carrera universitaria, saber ganar y perder, el afán de superación, pero, sobre todo, energía. Estoy hablando de energía positiva, esa energía que echamos tanto en falta en estos momentos en nuestro país. Cuando uno ama tanto el baloncesto, éste se convierte en su eje principal, que le permite afrontar la vida con valentía y fuerza. Esa energía se consigue cuando disfrutas del basket, cuando realmente te lo estás pasando bien jugando. Dudo mucho que el doctor James Naismith pensara en castigar a sus alumnos de Springfield, Massachusettes, cuando inventó este maravilloso deporte.

En ocasiones los resultados negativos, malas rachas, luchas por la permanencia, transforman este deporte en algo muy duro y difícil de afrontar. En una penitencia personal cuyo castigo resulta ser muy duro y a su vez te arrebata ese amor tan sano y puro que el basket te dio de pequeño. Cuando el baloncesto empieza a restarte energía, en vez de ser una fuente de la misma, es el momento de volver al 'playground'; al mismo sitio donde una vez te enamoraste de este deporte. Una canasta, un balón y tú. No necesitas nada más, porque el resto te lo dará el espíritu de este juego.

Siempre recuerdo lo feliz que era de pequeño jugando en los patios de colegio en Madrid, y de adolescente, curtiéndome con los soldados afroamericanos en el pabellón de la base militar americana de Torrejón de Ardoz. Allí jugábamos todos los sábados y domingos, y en muchas ocasiones yo era el único jugador de raza blanca durante las maratonianas sesiones de 'pick-up' basketball. Tampoco me olvido del verano del 86 en el five-star camp de Syracuse, y después dos semanas en Nueva York, jugando en el sagrado 'Rucker Park' de Harlem o en la veintidós con Lexington Avenue; ni de aquellos veranos húmedos y calurosos en Louisiana durante mi periplo universitario jugando todas las tardes en el mítico 'Dungeon' de LSU, donde nos reuníamos jugadores universitarios como Shaquille O’Neal, Stanley Roberts, Chris Jackson (Abdul Rauf), Tim Hardaway, Litterial Green, Vernel Singleton, Gerald Glass; y con otros jugadores que estaban en Europa: José Vargas, Derrick Taylor, Ricky Blanton, Tito Hortford y jugadores de la NBA: Avery Johnson, Bobby Phills (R.I.P.), Dan Marjele, John 'Gordo' Williams (ex Fórum). Creo que os podréis imaginar lo divertidos e intensos que fueron esos veranos.

Esta es mi fuente de energía donde cargo mis pilas con los recuerdos del baloncesto en su estado más puro. Cuando juegas porque te lo pide el alma y no porque te pagan por ello. ¿Estamos convirtiendo el basket en un negocio, donde lo único importante es ganar a cualquier precio, sin preocuparnos ni en la cantera, ni en la afición, sólo en maximizar beneficios y reducir costes? Parece que lo único importante es intentar descubrir al siguiente Ricky Rubio, sin tener paciencia con el jugador y enseñarle otros valores que le servirán el día de mañana para seguir enamorado de este deporte y no terminar quemado.

No me he perdido ni una sola 'Final Four' universitaria desde esa mágica final de 1979 entre Magic Johnson de Michigan State y Larry Bird de Indiana State. Cada año, en el mes de marzo, las 64 mejores universidades de todo el país se embarcan en un maravilloso torneo para decidir el campeón. El torneo se caracteriza por todos esos valores que os vengo contando, siempre aparece un equipo cenicienta que contra todo pronóstico, logra llegar a cuotas inesperadas, ganando a equipos muchísimo más potentes. Este año, sin ir más lejos, tuvimos el ejemplo de Butler University, que consiguió llegar a la final, donde perdió un apasionante partido contra la prestigiosa Duke University por 62-60.

¿Qué sensaciones he percibido viendo a esta modesta Universidad del estado de Indiana? Pues mucha ilusión, trabajo de equipo, sacrificio para el conjunto, energía positiva a raudales y baloncesto de fundamentos e ideas claras; justo como debe ser a esas edades.

El equipo de nuestra ciudad estaba siendo el mejor embajador del baloncesto alegre y dinámico de una ACB que cada año juega más al resultado final, antes que a dar espectáculo y transmitir emoción a las gradas. Pero, desde hace unos meses, no juega igual y le cuesta encontrar la clave para salir victorioso.

He estado en muchísimos vestuarios a lo largo de mi carrera y existe una línea muy fina entre mantenerse en una dinámica positiva y ascendente, y caer en picados. Influyen muchas veces los llamados 'intangibles', difíciles de entender para el espectador, pero que son sagrados para el jugador. Me niego a creer que una energía negativa en el vestuario haya sido la causa de la mala racha; sin embargo, estoy convencido de que el no haber rematado varios partidos que teníamos a nuestro favor nos está pasando factura.

Me gusta este equipo y su espíritu, estoy convencido de que van a superar la situación muy pronto. Desde la grada tenemos la obligación de apoyarles, surtirles de cariño y de energía positiva. Es nuestro baloncesto y es nuestra ciudad.

All the best, Mike Hansen
I love this game!!!

síguenos en Twitter/ FaceBook

03 abril 2010

COACH 'P'

Son las seis y media de la tarde y estoy en el AVE rumbo a Madrid para incorporarme a la selección española de veteranos. Le he estado dando algunas vueltas últimamente y creo oportuno dedicarle estas líneas a alguien que para mí ha sido la clave en ilusionar de nuevo a esta ciudad con el basket, en devolvernos a la ACB, en crear un espíritu de equipo dentro del vestuario, algo que no se palpaba desde hace mucho tiempo a orillas del Pisuerga. Estoy hablando de Porfirio Fisac.

Mis raíces americanas me obligan, con vuestro permiso, a referirme a Porfirio Fisac como Coach 'P'. La palabra “Coach” en el lenguaje baloncestístico norteamericano viene a ser algo así como 'Sir' en la cultura británica. Es una palabra que significa mucho más que entrenador, engloba conceptos como liderazgo, formador, sacrificio, trabajo y, sobre todo, respeto. A lo largo de los años he tenido un buen número de entrenadores y en algún momento de la temporada les he llamado cariñosamente 'Coach' a cada uno de ellos.

Sólo he coincidido un par de veces con 'Coach P', y las dos han sido viendo jugar a nuestros hijos en los patios de colegio de nuestra ciudad. Se ha mostrado amable, cercano y humilde, en ambas ocasiones, pero también he captado un feeling de verdadero amor y pasión por este gran deporte. Incluso estuvo echando un 1x1 contra su hija antes de su partido en el Centro Cultural el año pasado. Este es el mismo sentimiento que capté viendo al equipo el año pasado en LEB y el que capto este año en ACB. Dos ligas muy distintas una de la otra, equipos distintos y presupuestos similares, pero el mismo entrenador.

Dicen que un árbitro es bueno cuando no te das cuenta de que está ahí. Pues para mí, un entrenador es bueno cuando ocurre lo mismo. El equipo ilusiona y divierte, en muchas ocasiones parece que juega solo, pero la verdad se oculta en el trabajo de 'Coach P' y su equipo en el día a día. Su carácter e ideología se ven reflejadas cada fin de semana sobre la cancha. Pocos entrenadores dan un paso hacia atrás para dar más libertad a sus jugadores, asumen la responsabilidad en las derrotas y ceden la gloria en las victorias.

Nunca es fácil entrenar al equipo de tu ciudad, hay muchos factores que pueden volverse en tu contra cuando las cosas no van bien. Dicho esto, te doy mi enhorabuena por lo que estás haciendo por el basket de nuestra ciudad y no tengo ninguna duda de que la gran mayoría de nosotros pensamos lo mismo. Thanks Coach P!!!

Por cierto, tu hija juega con el mismo carácter y pasión que tú transmites al Blancos de Rueda. ¡Enhorabuena!

All the best, ¡¡¡I Love this game!!!

síguenos en Twitter/ FaceBook

Buscar este blog