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D´Antoni nuevo entrenador de los Knicks


Y se acabó el culebrón. La propia página web de los New York Knicks anuncian el fichaje de "una estrella" de los banquillos de la NBA. Puede que sea una indirecta hacia Isiah Thomas.

Por lo visto solamente quedan por cerrar los famosos "flecos" del contrato para que ya no quepa ninguna duda. Por Nueva York están cruzando los dedos a la espera de que el italoamericano sea el mesias que les ponga a la altura de lo que se espera de un equipo de Nueva York. De los grandes deportes de Estados Unidos es, sin duda, el baloncesto el que menos alegrías da a los habitantes de la Gran Manzana.

Mi primer partido en vivo en una cancha de la NBA fue, precisamente, un Knicks-Suns con tres prórrogas y D´Antoni en el banquillo.

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Isiah Thomas al paro

Aunque parezca mentira ha llegado el momento esperado por todos, no
solamente por los seguidores de los Knicks: Thomas a la calle. Aunque
veremos si no se le busca algún hueco en el que guarecerse y seguir
minando la estructura del equipo.

Thomas, al revés que Danny Ainge, aunque éste no sea entrenador, no ha
sabido dar el giro necesario para enderezar al equipo.

Mientras tanto los fans de Nueva York siguen esperando que los Knicks
se vuelvan a coronar campeones cuarenta años después.

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Historia: Si Bird fuese negro sería solamente otro buen jugador

Pedro Bringas


En la final de la conferencia este de la NBA de la temporada 1986-87, los Pistons de Detroit habían sido derrotados, después de una disputada serie que llegó al séptimo partido, por los Boston Celtics que eran los vigentes campeones de la NBA. Fue la serie en la que, en el quinto partido, se produjo el famoso robo de Bird y consiguiente canasta de Dennis Johnson.

Después del partido, el entonces rookie de los Pistons Dennis Rodman no tuvo mejor ocurrencia que decir que Larry Bird estaba sobrevalorado, porque era blanco. Cuando los periodistas fueron con el cuento a Isiah Thomas, ya entonces una megaestrella, se rió ante la pregunta y seguidamente soltó: "Si fuese negro solamente sería otro buen jugador". Un grave error propio de un novato pero no de un jugador asentado en la liga.

Los Celtics se habían clasificado para la final de la NBA contra los Lakers, pero todo el país, incluso fuera del ámbito del baloncesto, no hablaba nada más que de las palabras de Thomas.

Durante una reunión de los Celtics en un hotel de Los Angeles, donde se encontraban preparando la final, sonó el teléfono y K.C. Jones pasó el teléfono a Bird. Era Isiah Thomas llamando para disculparse. Al parecer Larry Bird no le había dado demasiada importancia al tema hasta entonces. Fue al oír la voz del base de Detroit cuando se dio cuenta que algo estaba sucediendo. Durante la conversación trató de intentar tranquilizar a Thomas y convencerle de que no había pasado nada. Después sí le pidió algo: que llamase a mamá Bird, una gran seguidora de Indiana University y de Thomas cuando jugaba para los "hoosiers".

La NBA, como siempre preocupada por su imagen y de todo lo que tiene que ver con ella, llevó a Thomas a Los Angeles para una conferencia de prensa a la que entró acompañado de Larry Bird. Al parecer los periodistas no se calmaron, después de haber centrado sus preguntas y correspondientes palos en Thomas, hasta que Bird decidió levantarse e irse proclamando que ya había oído todo lo que necesitaba oír, que el tema ya estaba aclarado con Isiah y que lo que tocaba en aquel momento era concentrarse y prepararse para la final ante los Lakers.

La realidad es que, desde que pronunció esas palabras, la reputación de Thomas se resintió durante toda su carrera en la NBA. Los mal pensados pudieron pensar luego que Bird mintió cuando le quitaba hierro al asunto y que, en realidad, se la estuvo guardando a Thomas durante mucho tiempo hasta que, como directivo de los Pacers, le echó del banquillo del equipo de Indiana.


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Puñetazos y el Torneo de Navidad


Otra vez han sacado los puños a pasear en la NBA. Esta vez el lugar elegido ha sido el templo del pugilismo, el Madison Square Garden. El partido de ayer sábado entre los Knicks y los Nuggets acabó con diez jugadores expulsados, entre ellos el máximo anotador de la competición Carmelo Anthony, que le atizó un poco al estilo "que te pego leche" a un rival antes de salir corriendo para evitar ser objeto del mismo ritual barriobajero. La pelea empezó por una falta cometida por el novato de los Knicks, Mardy Collins, que estaba, como sus compañeros, pelín mosqueado por la paliza que estaban recibiendo por parte de Denver. En el momento de la pelea faltaba algo más de un minuto para el final del partido y Denver ganaba por una veintena de puntos, mientras George Karl –aquel entrenador del Real Madrid– seguía con su quinteto inicial en cancha, a pesar de lo abultado del resultado. Contravenir una regla no escrita del basket parece que no gustó nada a los chicos de Thomas.No se veía nada parecido en la NBA desde que, hace dos temporadas, algunos jugadores de los Pacers decidieron, visto que no podían seguir sacudiéndose con sus rivales, saltar a las gradas y zumbar, emulando a Eric Cantona, a los aficionados de Detroit. Después de aquella trifulca la NBA, o sea Stern, tomó la decisión de limpiar la imagen de la liga imponiendo una serie de medidas que impidiesen, en el futuro, que los jugadores tuviesen inclinaciones boxísticas. Después de lo de anoche tendrán que volver a tirar de repertorio legal, si es que se dejaron algo en el tintero, o pensar si lo que puede, a veces, hacer templar los ánimos es tocar los bolsillos recurriendo a las sanciones económicas; a ver cuando se deciden a hacerlas proporcionales a los salarios.

Para los despistados que, después de contemplar el edificante espectáculo navideño de la NBA, busquen en las parrillas televisivas los horarios del Torneo de Navidad del Real Madrid, les comunicamos que el de este año ya se celebró... en septiembre. Si, ese torneo, con más de cuatro décadas de historia, repleto de momentos y de nombres y equipos ilustres, como la visita de North Carolina, la imagen de un joven Sabonis destrozando el tablero o el debut de José Biriukov. Sí, ese torneo tan tradicional que constituía casi la única posibilidad de ver deporte por televisión en Navidad. Ya solamente nos quedará el tradicional petardo de los saltos alpinos para sobrellevar la resaca de año nuevo.

La caída del muro nos dejó sin la visita de la selección de la URSS, poco proclive a celebraciones navideñas, y el resto de equipos con tirón prefirieron quedarse en casa. Al menos era eso lo que nos contaban para justificar que los rivales fueran cada vez peores. La decisión más fácil fue la de cambiar de fechas; de ese modo el Real Madrid comenzó esta temporada enfrentándose al Lietuvos Rytas que, a pesar de ser el campeón lituano y de jugar en la ULEB, extrañamente no pareció llamar la atención del aficionado, o sea exactamente igual que cualquier sparring navideño en los últimos años. El Torneo de Navidad ha pasado a la historia; el Memorial Fernando Martín-Raimundo Saporta merecería tener mejor suerte.

Artículo publicado en Libertad Digital (17/12/2006)

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Cabezas de turco


Artículo publicado en Libertad Digital (19 de noviembre de 2006)

Apenas hemos alcanzado la cuarta parte de la temporada en la liga ACB y ya hay rumores sobre la destitución de un nuevo entrenador, el tercero. La nueva derrota del Valladolid, colista de la competición, puede hacer caer a Paco García. Cortar la cabeza del entrenador es la solución más recurrida cuando no llegan los resultados; no es algo nuevo ni distinto a lo que ocurre en otros deportes. Las matemáticas y el director financiero nos dirán siempre que es más fácil echar a uno que a doce, pero en cambio, a la hora de hora de plantearse el patearle el culo al técnico, no se suele echar un ojo al presupuesto del equipo ni, en consecuencia, a la calidad de la plantilla.

En menos ocasiones, la decisión de prescindir del entrenador a mitad de temporada la marca la gran inversión desembolsada en fichajes; ése ha sido el caso del Pamesa Valencia al afrontar el cese de Ricard Casas (Casas, después de ser cesado, firmó por el Vive Menorca: lo que no es bueno para unos no tiene porque ser malo para otros). En todo caso, pocas veces los malos resultados acaban poniendo en peligro el puesto del responsable de la contratación del técnico.

En la NBA la ausencia de descensos justifica que el número de destituciones no sea equiparable al que gasta por aquí; los entrenadores disponen de más tiempo para conseguir resultados. Por el contrario el movimiento en los despachos es mucho mayor, aunque hay excepciones y muchas veces el nombre del directivo sirve de paraguas. Basten los ejemplos de Isiah Thomas y de Danny Ainge.

Thomas, el base que lideró a los Bad Boys de Detroit, ha conseguido un record difícil de igualar: ha sido premiado con el banquillo de los Knicks después de haber dado pruebas más que contundentes de su incompetencia como presidente. Ha conseguido el dudoso honor de tener a la plantilla más cara de toda la liga y, al mismo tiempo, a uno de los peores equipos. Recomendó el despido de su antecesor en el cargo, Larry Brown, al que él mismo había elegido para el puesto: la frivolité, como diría Díaz-Miguel, se ha saldado con una indemnización de 18,5 millones de dólares (en realidad el técnico pedía la totalidad de lo que le correspondía cobrar, según contrato, pero el arbitraje del comisionado David Stern, aficionado de los Knicks, impidió un mayor descalabro económico). Para redondear el desaguisado la franquicia de la Gran Manzana sigue pagando el sueldo a jugadores que ahora forman parte de las plantillas de otros equipos: Rose, Shandon Anderson, Maurice Taylor y Jerome Williams.

Danny Ainge, otrora escolta de los Celtics y actual responsable de los fichajes en el equipo de Boston, afronta su cuarta temporada en el puesto. Los aficionados esperamos que sea la última. Danny sigue vendiendo, comprando e intercambiando piezas a ritmo frenético. En su primer año mando a Antoine Walker a Dallas, lo recuperó al año siguiente para permitir, seguidamente, que la temporada pasada ganase el anillo con Miami. En la tercera cambió a Davis (lo había adquirido dos años antes) por Sczcerbiak. Son solamente un par de ejemplos de su gestión; como resultado el equipo sigue sin levantar cabeza y parece que se quedará sin play-off nuevamente.

Y es que, como seguramente no haya dicho Johan Norberg, en todas partes cuecen habas.

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