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Libro: "El Quinto Cuarto: Artículos 2006-2007"



Sinopsis

Este pequeño libro reúne todos los artículos sobre baloncesto publicados en la columna "El quinto cuarto", que fueron publicados en Libertad Digital durante la temporada 2006-2007.

Además se incluyen dos textos escritos a partir de conversaciones mantenidas con Mike Hansen e Ismael Santos, con los que tuve el placer de conversar en el año 2007.

Todos los textos están publicados en El Quinto Cuarto -www.elquintocuarto.com-.

Otros dos jugadores, Larry Bird y Michael Jordan son protagonistas de dos breves relatos junto al inefable Bobby Knight, aquel entrenador al que muchos españoles "odiamos" durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84.

Precio en papel: 8.68 euros (comprar)
Ebook: descarga gratis

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Reseña en Winpicks



Los amigos de Winpicks nos han reseñado en el último número de su revista. Gracias!

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Basket Life reseña a El Quinto Cuarto

A pesar de que sea en la distancia, y de que solamente he tenido acceso a la portada y a la reseña gracias al amable envío de Antonio Vázquez, uno de los responsables de Basket Life, ha sido una satisfacción comprobar que seguimos en racha.

En el último número de Basket Life ha aparecido una reseña sobre nuestro blog en su sección Basket-Blogs. De vez en cuando es necesario darse un poco de autobombo ;)



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Estrenamos dominio www.elquintocuarto.com

Supongo que ya tocaba.

A partir de ahora también estaremos localizables en:

www.elquintocuarto.com

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Me "publica" el USA Today


Un poco de autobombo: resulta que el USA Today se ha hecho eco de mi artículo (en inglés) "The other Gasol" en Hoops Addict :)

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Argentinos

La exhibición futbolera de Lionel Messi contra el Real Madrid nos recuerda que los deportistas argentinos constituyen una raza aparte, las más de las veces adornada, además, por la clase y el virtuosismo técnico. Cada verano se enfundan la camiseta albiceleste para defender, últimamente con mucho éxito, el orgullo de un país al que la situación política y económica deja poco margen para la alegría; el resto de la temporada juegan en las mejores ligas del Mundo.

El itinerario natural hacia el éxito pasa, para el jugador de basket argentino, por hacer las "europas" recalando en España e Italia –los papeles mandan–, y desde aquí los más listos de la clase son reclamados por las franquicias de la NBA. Seguramente en el futuro las nuevas figuras tomen el atajo de las universidades americanas y nuestras ligas no disfruten de esta cantera que, hasta ahora, parece inagotable. Por estas tierras, todavía gozamos del juego de los supervivientes de las últimas razias llevadas a cabo por la NBA; Luis Scola, el mayor talento de todos, parece que, para alegría de los vitorianos, no acaba de convencer a los Jerry West de turno.

Bajo el liderazgo casi espiritual de Manu Ginobili, los jugadores argentinos se van asentando en la NBA, aunque para ello tengan que sufrir el ostracismo al que los entrenadores condenan, durante meses, a los jugadores foráneos. El escolta de San Antonio ya puede presumir de haber sido titular en un equipo campeón de la NBA. No es el mejor escolta del mundo pero, en Argentina, es el máximo ídolo deportivo del nuevo milenio, un nuevo tótem para un país de iconos. Y, para la exagerada prensa deportiva norteamericana, ¿qué es Ginobili sino un remedo de un Maradona de la canasta? Démoslo por bueno, hasta que Messi logre coronarse campeón del Mundo con otra generación surgida de los potreros.

Tras la estela de Ginobili están otros cuatro jugadores NBA. Su compañero Frabricio Oberto, tras una discreta temporada pasada, ha jugado como titular en la mitad de los partidos del equipo tejano. Andrés Nocioni, en su tercer año, sigue mejorando sus estadísticas a las órdenes del sargento Skiles. Carlos Delfino, el menos dotado para el ataque de todos, sigue sufriendo en Detroit para arañar minutos en la rotación de los Bad Boys, líderes actuales de la Conferencia Este. Por último, el novato Walter Herrmann es segundo plato en un equipo de tercer nivel como los Bobcats. Cinco argentinos y cuatro españoles en la NBA esta temporada. La próxima serán más.

publicado en Libertad Digital

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All-Star Weekend


Artículo publicado en Libertad Digital (18/02/2007)

Este fin de semana se ha celebrado, como cada año desde hace ya cincuenta y seis, la fiesta de la NBA. En torno al partido de las estrellas se han ido añadiendo, temporada tras temporada, multitud de eventos. Primero fueron los concursos de mates y triples, y luego el partido entre los jugadores de primer y segundo año, el concurso de habilidades, el de tiro por equipos, etc. Cada uno de los inventos, por supuesto, patrocinado por la marca de turno. El problema es que baloncesto, lo que es baloncesto, este año se ha podido ver poco, como demuestra el último invento de la organización: una carrera entre un árbitro de sesenta años y el "Gordo" Barkley. Ganó el aspirante a gobernador de Alabama.

En la madrugada del viernes tuvimos la ocasión de ver la segunda participación de un español en el All-Star. Tras la intervención del año pasado de Gasol en el partido "grande", Garbajosa participó este viernes, como actor secundario, en un partido que tenía poco que ver con su estilo de juego. El encuentro fue un auténtico correcalles –preludio de lo que nos esperaba en el fin de fiesta– y acabó con una anotación de 155-114 a favor de los "veteranos". En el otrora esperado concurso de mates Gerald Green, el alero de Boston, se impuso a Nate Robinson, el campeón del año pasado, en una nueva demostración de que cada vez es más complicado sorprender al personal, y de que debemos seguir esperando la aparición de un sustituto para Michael Jordan, Julius Erving o Dominique Wilkins (miembros del jurado junto a Vince Carter y Kobe Bryant). En el concurso de triples se impuso Jason Kapono, el alero de Miami, logrando 24 puntos, que suponen la segunda marca de la competición, empatado con Mark Price y tras Craig Hodges. Es de esperar, a partir de este título, a Kapono le den más bola en Florida.

En cuanto a lo que debía ser la demostración de lo que son capaces de hacer los mejores jugadores del mundo, el verdadero All-Star, acabó con paliza a favor del combinado representante de la Conferencia Oeste. La ausencia de defensas y el poco espíritu de juego de equipo acaba provocando que el único interés sea el de conocer el nombre del MVP de la fiesta. Además, por exigencias del guión, el nombre siempre sale de entre los tres o cuatro favoritos. Kobe Bryant ya tiene otro galardón más (segundo MVP del All-Star Game) para su larga lista.

Como muchas otras veces, la noticia también estuvo fuera de la cancha: don Pedro Ferrándiz ha sido elegido como aspirante para integrar el Salón de la Fama de Springfield; Scottie Pippen, a sus más de cuarenta y un años, amenaza con volver a las canchas de la NBA, y es que parece que le sigue persiguiendo la sombra de Jordan; Tim Hardaway fue expulsado del evento por sus declaraciones homófobas (como siempre sucede en estos casos las disculpas llegaron tarde). Por último, y para regocijo del espectáculo, se anunció la nueva visita de la NBA a España: esta vez serán Málaga y Madrid las sedes de los encuentros amistosos, y Toronto y Memphis los invitados. Esperemos que vengan más entrenados que este año.

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Copa del Rey: una final sin historia


Artículo publicado en Libertad Digital (11/02/2007)

El primero de los títulos de la temporada tiene ya dueño, pero la noticia es que el mejor equipo de la liga ACB ha perdido ante la, hasta ahora, decepción; cosas del torneo del K.O., que no permite fallos. El F.C. Barcelona derrotó por 69-53 al Real Madrid, que se vuelve a quedar, y ya van quince, sin su título maldito. Málaga, el escenario del desastre, se ha convertido en territorio gafe para la sección de baloncesto madridista: fue la sede de la final de Copa del año 2001 en la que se dio a conocer ante el gran público un tal Pau Gasol (aquel año andaba por ahí Jerry West, cuando todavía se dedicaba a eso del baloncesto) e igualmente fue testigo de la victoria blaugrana en la primera edición de la Supercopa, cuando un error de Bullock dejó en bandeja el título a Bodiroga. Louis Bullock, el tantas veces salvador del Madrid, ha sido el reflejo del gris juego del conjunto madridista, en el que solamente su capitán, Felipe Reyes, secundado por Alex Hervelle, parecía mostrar ganas y algo de acierto para seguir la lucha hasta el final.

Los dos finalistas llegaron al partido decisivo de maneras bien distintas. Mientras el Barcelona solventó sin problemas sus partidos ante el anfitrión Unicaja y ante la Penya, el Real Madrid sufrió hasta el final para derrotar a Canarias y Tau (ante los vitorianos también comenzó encajando un parcial de 7-0). En la final, el Real Madrid echó el partido por la borda con un primer cuarto esperpéntico (sólo cinco puntos anotados), en un remedo idéntico del juego griego ante los nuestros en la final de la Copa del Mundo. Quizás Navarro, protagonista de la hazaña japonesa, dio a sus compañeros la clave de cómo ganar un partido en el primer cuarto; en todo caso, demostró una vez más, ante los ojeadores de la NBA, que su sitio está en la mejor liga del mundo y que no es solamente una maquina de anotar, algo de lo que puede dar fe Bullock, al que el escolta catalán secó cuando coincidieron en la cancha. Alguien también habrá anotado otro nombre: Trias, el MVP de la final.

A veces, ante resultados ajustados, es necesario acudir a las estadísticas del partido para buscar el porqué de un marcador, en el caso de esta final no se puede pasar por el alto el dato de los horribles porcentajes de tiro madridistas, motivados por la excelente defensa culé, pero podemos además fijarnos en las faltas cometidas por los blancos –una menos que el Barça– para pensar si no habrá sido una de las claves la falta de espíritu de lucha de algunos jugadores merengues, que tuvieron en su descargo el cansancio acumulado por contar con un día menos de descanso que los blaugranas.

La Copa del Rey marca el meridiano de la temporada regular que, hasta ahora, había tenido un dominador claro. Está por ver si la derrota malagueña –sin duda de las que duelen– tiene consecuencias en el juego y, sobre todo, en la mentalidad del equipo merengue, que hasta ahora se ha sobrepuesto a todos los inconvenientes que se le han aparecido por el camino. Cuestión de carácter. Lo que sí parece es que se puede contar con el Barcelona en la lucha por la ACB.

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El gusto pucelano por el riesgo


Algún día tenía que tocar hablar sobre los equipos pequeños, aunque sea de los equipos pequeños entre los más grandes. Cuando la fiesta de mitad de temporada, la Copa del Rey, está a punto de celebrarse, en la parte baja de la clasificación de la liga ACB se acortan las diferencias. El C.B. Valladolid, tras la victoria del sábado ante el Estudiantes, ha dejado al Vive Menorca (otro equipo que, como el de Valladolid, cambió de entrenador buscando salir del pozo) solo en el fondo de la clasificación, y los pucelanos tienen ya a tiro de piedra al Bruesa que, después de ser objeto de alabanzas durante toda la temporada, empieza a ver cada vez más cerca el abismo que hay detrás. Un escalón más arriba, el Estudiantes debería empezar a aplicarse aquello de la ley de Murphy, lo de la tostada y la mantequilla.

El C.B. Valladolid –o sea, el Fórum de toda la vida– es uno de los históricos de la liga ACB. Desde que la Primera División pasó a llamarse ACB el equipo morado no ha dejado de jugar ni un solo año la máxima competición nacional. De la mano del presidente Gonzalo Gonzalo, por las canchas de Valladolid se disfrutaron muchos años de buen baloncesto, años cuajados de nombres míticos: Carmelo Cabrera, Nate Davis, Samuel Puente, Trumbo, Singleton, Lalo García... hasta llegar a Sabonis. La estancia de uno de los mejores pivotes –el mejor de los cojos– de la historia del baloncesto mundial marcó el cenit del baloncesto vallisoletano. Fueron tres años en los que cada fin de semana Sabas daba su clase magistral sobre la cancha. Cuando el zar lituano instaló sus reales en Madrid se auguraron malos tiempos en el pabellón Pisuerga. Los parches económicos los fue poniendo el patrocinador vitalicio del club, Fórum Filatélico, hasta que la intervención judicial de la empresa "de los valores tangibles" dejó, por enésima vez, a la entidad pinciana al borde del abismo de la desaparición (salvada en el último momento por otra, de las cada vez más habituales en el deporte, empresa del ladrillo).

Lo bueno del Fórum, perdón, del Grupo Capitol es que está acostumbrado, año tras año, a las emociones fuertes y eso, se supone, es una garantía de saber cómo afrontar los partidos decisivos; lo malo es que en el refranero castellano tenemos aquello de lo del cántaro y la fuente. El Valladolid es especialista en recomponer, a mitad de temporada y a base de talonario, el equipo; lo que cabe preguntarse es por qué no se hacen los desembolsos en verano, que es cuando toca. Claro que mientras la táctica dé buen resultado... El partido del sábado ante Estudiantes dejó la sensación de que Imbroda ha recuperado para la causa a Iván Corrales, el eterno rebelde, uno de esos jugadores de carácter que hay que tener al lado en los momentos delicados. Y mientras por Castilla andan en esas, el próximo fin de semana nos llega la Copa del Rey, con un favorito y muchos outsiders.

Artículo publicado en Libertad Digital (04/02/2007)

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Mike Hansen o el amor al juego

A la sombra del Duomo, Ronaldo ha realizado sus penúltimas declaraciones, ya saben: "Madrid es un infierno y Capello un demonio" (ni siquiera ha esperado, para empezar a largar, a que los famosos "flecos" de su fichaje se hayan solucionado; mira que si no se solucionan...). Me recordaron la conversación que mantuve, hace un par de meses, con Mike Hansen. No es que Mike rajase de su entrenador, o de su equipo; él ama el deporte que practica desde los siete años y sigue en activo sin tener ninguna necesidad económica que le obligue a hacerlo, mientras que "El Fenómeno" sigue "jugando" al fútbol y ni él sabe bien por qué, o si lo sabe podemos apostar a que no será porque disfrute jugando. El hastío que acaban sintiendo muchos aficionados hacia el deporte profesional viene motivado, demasiadas veces, por el comportamiento, dentro y fuera de la cancha, de las estrellas y de las pseudoestrellas.

Recordemos que Mike Hansen fue uno de los bases de la selección española que se colgó la medalla de bronce en el Europeo de 1991, junto con sus entonces ídolos Epi, Villacampa o Antonio Martín; al año siguiente fue el último descarte de Díaz-Miguel para la cita olímpica de Barcelona 92. En aquella época todavía disfrutaba de su experiencia universitaria en Estados Unidos; en LSU se dedicó a repartir asistencias a unos jovencitos Shaquille O´Neal y Stanley Roberts –su compañero de habitación antes de que Roberts pusiese rumbo a España para jugar con el Real Madrid–; luego llegó la ACB (Estudiantes, Fórum, Cáceres y Huelva) y la experiencia alemana, con participación incluida en la Euroliga, que puso punto y final a su carrera profesional.

En Valladolid –eso es frío, y no el fresquito que disfrutamos en Madrid– Mike me intentaba explicar el porqué de seguir jugando a los 36 años (de su quinta quedan en activo, en la ACB, Azofra y Nacho Rodríguez). Actualmente juega y exhibe su talento en el UFC Zamora, en el grupo A de la EBA en el que me comentaba que "hay mucho nivel", precisamente una de las razones que le lleva a seguir en activo. El base madrileño compatibiliza los entrenamientos, los pocos que se puede permitir, y los partidos con la vida familiar y profesional (es socio del también ex-ACB Sergio Luyk). Esos fines de semana dedicados al baloncesto le impiden disfrutar de su familia, pero recibe a cambio el placer de jugar. El grupo A de la EBA está formado por muchos equipos gallegos y los desplazamientos, desde su residencia en Valladolid, no son precisamente cómodos: muchos kilómetros de autobús, bocatas para reponer fuerzas y un par de paradas para estirar las piernas, demasiado cargadas después de los partidos, y es que los años no pasan en balde por mucho que Mike se cuide. Los viajecitos le recuerdan a otros tiempos, cuando lo de ser un profesional de la canasta era sólo un sueño.

Mike sentenciaba: "Tengo claro que no me voy a arrastrar, pero jugaré mientras pueda jugar a buen nivel y me respeten las lesiones". En Zamora y en las canchas que visita su equipo los aficionados agradecen ver a los buenos jugadores, a los jugadores que, habiendo demostrado ya todo y pudiendo quedarse en casa, juegan porque, simplemente, aman el juego.

Artículo publicado en Libertad Digital (28/01/2007)

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El nuevo Ferrándiz

Artículo publicado en Libertad Digital (21/01/2007)

Esta semana se ha hecho pública la prórroga del contrato de Joan Plaza, como entrenador del Real Madrid, hasta 2008, con el correspondiente aumento de sueldo para el técnico catalán. El momento elegido por los actuales dirigentes de la sección, Antonio Martín y Alberto Herreros, no ha podido ser más idóneo ya que llega después de las primeras derrotas en la liga y cuando el equipo se está enfrentando a una verdadera plaga de lesiones –Raül, Hamilton, Mumbrú, Varda-, que ha obligado a tirar de la cantera, a recuperar a Sinanovic –estaba jugando en el filial- y a buscar refuerzos. La decisión es fácilmente entendible teniendo en cuenta que el equipo blanco lidera la liga ACB y ha quedado campeón de grupo en la ULEB, pero el baloncesto es el paradigma de deporte de equipo en el que el hacer las cosas bien durante toda la temporada no siempre garantiza el éxito final. Cosa de los sistemas de competición.

La gran trayectoria madridista, hasta el día de hoy, tiene como principal artífice a su entrenador. Plaza ha repartido el tiempo de juego entre sus hombres casi matemáticamente, y las rotaciones sólo han peligrado cuando han llegado las lesiones, que esta vez podrían justificar, sin sonar a excusa, las primeras derrotas en liga. El reparto de minutos ha conseguido que todos los integrantes de la plantilla se hayan podido considerar importantes y que el equipo haya mantenido siempre un alto nivel de juego, sobre todo en defensa, que acaba por agotar finalmente la resistencia del contrincante. Está por ver si con los nuevos fichajes se puede mantener esa filosofía.

De momento creemos que se ha vuelto a acertar con la bestia parda de Marko Milic, tanto por su presente –buenos números con el Olimpia de Ljubljana en la Euroliga- como por su pasado madridista: en su anterior etapa blanca dejó un sabor agridulce por su tendencia a perder la concentración en muchos momentos. El alero no viene sólo a sustituir a Mumbrú ya que jugará también como pívot bajo y es un jugador muy distinto al alero internacional. La primera prueba de juego que habrá de pasar el “nuevo Madrid” de Plaza será la Copa del Rey, un torneo maldito para los blancos, y abierto siempre a las sorpresas, donde ser el líder de la liga no garantiza pasar el primer corte.
Hace unas semanas el presidente del Real Madrid se refirió a Joan Plaza como el nuevo Ferrándiz. Al basket blanco, menos mal, no le toca muy a menudo ser el objeto de los comentarios del mandamás merengue, aunque el efecto, cuando lo ha hecho, es el mismo que el se produce cuando habla de fútbol. Plaza, o cualquier entrenador que en el futuro tenga que ocupar su puesto, está muy lejos de acercarse –por los años en el puesto y las copas conquistadas por don Pedro- a lo conseguido por el mejor entrenador de la historia blanca, aunque, de momento, los inicios no pueden ser más prometedores. Las comparaciones siempre son odiosas.

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The porn player, Calderón y el reto de Dieter

Jorge Garbajosa ya se ha ganado su apodo en la NBA: The porn player. Ahora sólo falta que el departamento de merchandising de los Raptors se ponga a trabajar y comercialice productos con la leyenda de marras, aunque dudamos de que se vaya a atrever. Por lo visto, la explicación al mote es que Garbajosa hace de todo y todo bien. Quedémonos con "Míster Europa", ya que la revista italiana Superbasket le ha otorgado el premio de mejor jugador europeo del año 2006; el jurado lo tuvo fácil pues el de Torrejón, entre otros méritos, ha sido campeón de la ACB, del Mundial de Japón y mejor novato, hasta el momento, en la NBA. Escribimos de Garbajosa cuando acaba de jugar su peor partido desde que aterrizó en la NBA y después de haber estado parado varios encuentros por culpa de una lesión.

Las estadísticas no bastan para medir el alcance de la aportación de Jorge a los Raptors, siempre le toca dejarse la piel en defensa. Tras una pretemporada excepcional, ayudado por el rodaje que traía de Japón, los inicios, una vez comenzada la competición oficial, no fueron tan halagüeños ya que el entrenador le racaneaba los minutos. Ser campeón del mundo y un jugador maduro no eximen de tener que pagar ciertos peajes. Su inclusión en el cinco inicial del equipo canadiense ha tenido mucho que ver en que Sam Mitchell se haya comido el turrón, o lo que coman en Canadá en Navidad. La única pega al juego del pívot es que, de momento, sigue sin conseguir adaptarse a la distancia NBA de la línea de tres puntos; en el momento en que suban sus porcentajes de tiro de tres, Chris Bosh encontrará muchas más facilidades para anotar.

Mientras Míster Europa afina la puntería, su compatriota y compañero de equipo, José Calderón, sigue a lo suyo a pesar de que el entrenador lo sigue utilizando como repuesto de T.J. Ford. Mitchell le concede cinco minutos menos que el año pasado y Calde le responde anotando dos puntos más de media y mejorando sus porcentajes de tiro. Mucho tiene que ver el dinero en decisiones como éstas. Ford llegó a los Raptors con el caché y el salario de superestrella y sería demasiado atrevimiento saltarse el guión y dar los galones al extremeño, por mucho que sus números, teniendo en cuenta los minutos que juega, sean muchas veces bastante mejores que los del ex de los Bucks. Si Joan Plaza estuviese al mando los minutos se distribuirían de otra manera.

Dieter Brandau me retó hace tiempo –cuando aún se podía permitir el lujo de dedicar su tiempo a otra cosa que no fuesen los informativos de Libertad Digital Televisión– a que encontrase un cinco mejor que el suyo: Michael Jordan, Julius Erving, Larry Bird, Kareem Abdul Jaabar y Wilt Chamberlain. Dieter comete tres errores: jugar con dos escoltas para subir el balón y repartir el juego (el mismo experimento de Malikovic en el Madrid el año pasado y que acabó con fracaso total), tener dos cincos puros –uno de los cuales tendría que perseguir a mi cuatro por fuera de la zona– y no tener en cuenta el resultado del experimento futbolístico y galáctico de Florentino Pérez. En mi cinco están Steve Nash, Dwyane Wade, Dirk Nowitzky, Pierce y Duncan: tampoco son mancos y sin duda están, hoy por hoy, en mejor forma que los suyos.

Artículo publicado en Libertad Digital (14/01/2007)

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Puñetazos y el Torneo de Navidad



Otra vez han sacado los puños a pasear en la NBA. Esta vez el lugar elegido ha sido el templo del pugilismo, el Madison Square Garden. El partido de ayer sábado entre los Knicks y los Nuggets acabó con diez jugadores expulsados, entre ellos el máximo anotador de la competición Carmelo Anthony, que le atizó un poco al estilo "que te pego leche" a un rival antes de salir corriendo para evitar ser objeto del mismo ritual barriobajero.

La pelea empezó por una falta cometida por el novato de los Knicks, Mardy Collins, que estaba, como sus compañeros, pelín mosqueado por la paliza que estaban recibiendo por parte de Denver. En el momento de la pelea faltaba algo más de un minuto para el final del partido y Denver ganaba por una veintena de puntos, mientras George Karl –aquel entrenador del Real Madrid– seguía con su quinteto inicial en cancha, a pesar de lo abultado del resultado. Contravenir una regla no escrita del basket parece que no gustó nada a los chicos de Thomas.

No se veía nada parecido en la NBA desde que, hace dos temporadas, algunos jugadores de los Pacers decidieron, visto que no podían seguir sacudiéndose con sus rivales, saltar a las gradas y zumbar, emulando a Eric Cantona, a los aficionados de Detroit. Después de aquella trifulca la NBA, o sea Stern, tomó la decisión de limpiar la imagen de la liga imponiendo una serie de medidas que impidiesen, en el futuro, que los jugadores tuviesen inclinaciones boxísticas. Después de lo de anoche tendrán que volver a tirar de repertorio legal, si es que se dejaron algo en el tintero, o pensar si lo que puede, a veces, hacer templar los ánimos es tocar los bolsillos recurriendo a las sanciones económicas; a ver cuando se deciden a hacerlas proporcionales a los salarios.


Para los despistados que, después de contemplar el edificante espectáculo navideño de la NBA, busquen en las parrillas televisivas los horarios del Torneo de Navidad del Real Madrid, les comunicamos que el de este año ya se celebró... en septiembre. Si, ese torneo, con más de cuatro décadas de historia, repleto de momentos y de nombres y equipos ilustres, como la visita de North Carolina, la imagen de un joven Sabonis destrozando el tablero o el debut de José Biriukov. Sí, ese torneo tan tradicional que constituía casi la única posibilidad de ver deporte por televisión en Navidad. Ya solamente nos quedará el tradicional petardo de los saltos alpinos para sobrellevar la resaca de año nuevo.

La caída del muro nos dejó sin la visita de la selección de la URSS, poco proclive a celebraciones navideñas, y el resto de equipos con tirón prefirieron quedarse en casa. Al menos era eso lo que nos contaban para justificar que los rivales fueran cada vez peores. La decisión más fácil fue la de cambiar de fechas; de ese modo el Real Madrid comenzó esta temporada enfrentándose al Lietuvos Rytas que, a pesar de ser el campeón lituano y de jugar en la ULEB, extrañamente no pareció llamar la atención del aficionado, o sea exactamente igual que cualquier sparring navideño en los últimos años. El Torneo de Navidad ha pasado a la historia; el Memorial Fernando Martín-Raimundo Saporta merecería tener mejor suerte.


Artículo publicado en Libertad Digital (17/12/2006)

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El Real Madrid y la NBA


Vuelven los comentarios sobre una posible integración del Real Madrid en la NBA. Esta semana hemos podido leer que el club blanco ha firmado un acuerdo de intenciones, con representantes de la liga americana, según el cual en el plazo de tres años podría pasar a formar parte de la mejor liga del mundo. Parece que Ramón Calderón tiene entre ceja y ceja conseguir ese hito; para ello se supone que fichó a Vlade Divac, al que parece que se sigue sin ver por Madrid. Mientras tanto, cada vez que sale a relucir la cuestión de la expansión a Europa de su liga, el comisionado Stern unas veces se hace el loco y otras veces se deja querer. Cuando se habla de esa expansión se alude a otras franquicias europeas, tres o cuatro, radicadas en capitales que pueden cumplir con los requisitos económicos y de infraestructura pero que, por ejemplo Londres o París, carecen de equipos de primer nivel. La expansión, lógicamente, no puede ser de un único equipo. El futuro blanco en la NBA quedaría ligado a la gestión económica y deportiva de esos otros clubes (en la última ampliación ya fracasó el proyecto de Vancouver). La distancia geográfica entre EEUU y Europa, y los inconvenientes que conlleva para la organización de la competición harían que la desaparición de una sola de las franquicias europeas comprometiese el futuro del resto.

El coste económico inicial del proyecto se estimaría en 600 millones de euros, demasiado para un equipo que sigue dependiendo financieramente del fútbol, demasiado para un club que no pertenece a accionistas sino a sus socios. Una inversión de semejante calibre duplicaría el presupuesto anual de la entidad para esta temporada, cabe preguntarse si la aventura americana conllevaría la conversión del club en sociedad anónima (conseguir la llegada de capital privado sería un requisito sine qua non). El principal desembolso se destinaría a pagar la cuota de ingreso en la liga y a la construcción de un pabellón con capacidad para 18.000 espectadores; una nueva cancha para el equipo de baloncesto es un cuento que se ha escuchado demasiadas veces, cada vez que ha habido elecciones a la Casa Blanca. Luego vendría la contratación de la plantilla en la que, según el presidente, "en 2009 todos los españoles de la NBA jugarán en el Real Madrid" (preparémonos pues a ver a Gasol y a Navarro jugando de blanco; sería para hacerle la ola a don Ramón). Por supuesto tocaría invertir el rango de los salarios: Calderón o Garbajosa cobrarían más que Raúl o Casillas. Y al final de todo ese camino burocrático a jugar y a esperar: las franquicias europeas estarían entre los torpes del pelotón durante unos cuantos años (Miami Heat ha tenido que esperar una veintena de años para lograr el anillo).

De confirmarse todos esos comentarios, esta vez, la entidad que fue protagonista en la creación de las competiciones internacionales de clubes (de baloncesto y fútbol) habría elegido ser un actor secundario. Quizás la opción lógica sería liderar, una vez más, al deporte profesional europeo y perseguir la construcción de una liga profesional obviando los riesgos del reto americano.

Artículo publicado en Libertad Digital (10/12/2006)

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Pau Gasol: walking in Memphis

Se anuncia el próximo retorno de Pau Gasol a las canchas de la NBA al mismo tiempo que crecen los rumores de un traspaso de la estrella española. Pau ha dejado entrever últimamente tanto su malestar ante el actual potencial de su equipo como sus deseos de conseguir en la NBA algo parecido a lo logrado con la selección española. Después de haber sido el principal artífice de que los Grizzlies fuesen un equipo ganador, sus esfuerzos se han ido por el desagüe. La lesión sufrida por el pívot en el campeonato del Mundo ha sido un obstáculo, pero el gran problema ha sido que los técnicos y directivos no han dado ni una (como ejemplo el traspaso de Battier a Houston o la ausencia de refuerzos de calidad para esta temporada). Para culminar el desaguisado el general manager Jerry West se ha permitido despreciar la calidad del mejor jugador, de largo, de su equipo: "Sí, ese jugador muy bueno pero que no es la estrella de los Grizzlies".

La franquicia de Memphis está siendo objeto de negociaciones encaminadas a su venta, entre su propietario, Heisley, y un grupo inversor encabezado por Brian Davis y el ex dream team Christian Laettner. El acuerdo no está cerrado y, para regocijo de los compradores, el precio cada vez será más bajo: el año pasado el ejercicio se cerró con un déficit de treinta millones de dólares, los resultados –es el peor equipo de la liga y de los que menos anotan– o la escasa asistencia de público a la cancha – nuevamente sus registros son los peores de la liga– hacen que el producto se devalúe. Hay motivos más que suficientes para que Mike Fratello no se coma el turrón y puede que Gasol tenga otro entrenador cuando pueda volver a las canchas.

La rapidez con que Pau recupere su estado de forma será clave para que los rumores sobre un traspaso se materialicen. Según todas las informaciones los nuevos compradores favorecerían la operación, deseosos de deshacerse del alto sueldo que percibe el jugador catalán. Los Celtics –¿estamos ante el primer acierto de Danny Ainge?– o los Bulls parecen los equipos mejor colocados para lograr su fichaje, tanto por su fácil encaje en ambas plantillas como porque se encuentran en mejor disposición que otros equipos para cumplir con las enrevesadas normas de la NBA sobre fichajes. En todo caso, la solución la tendremos en febrero con el cierre del mercado de traspasos.

Gasol tiene otro objetivo a corto plazo: volver a jugar, por segundo año consecutivo, el All-Star. Los aficionados pueden votar por sus jugadores preferidos en la web de la NBA. Una recomendación: si algún lector decide que Gasol merece estar en esa fiesta debería votar por jugadores menos famosos o por jugadores que estén en la lista, como Kenyon Martin, pero que no podrán disputar el evento por estar lesionados. Cuantos más votos obtengan los candidatos "débiles" mayores posibilidades tendrá la estrella de Sant Boi de disfrutar de la segunda alegría del año; la primera será ponerse los zapatos de gamuza azul y coger el avión para salir de Memphis.

Artículo publicado en Libertad Digital (03/12/2006)

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Madrid-Barça

La mayor rivalidad del deporte español siempre ha tenido su continuación en la cancha de baloncesto y este sábado hemos asistido a la reedición del duelo entre los dos equipos más seguidos del país. Hace tiempo que la ACB dejó de ser cosa de los dos grandes (la última final disputada por ambos fue la de la temporada 2000-2001), pero sus enfrentamientos siempre atraen un mayor número de miradas. Antes del partido la clasificación y el nivel de juego nos hacían anticipar un resultado claramente favorable a los chicos de Plaza, pero siempre se espera que en un encuentro de estas características esas diferencias desaparezcan; el cómo se llega pasa a un segundo plano. El "a priori" perdedor juega una final, ya que una victoria puede hacer recuperar el crédito perdido y conseguir que la temporada pueda dar un giro. La apisonadora blanca no dio opciones esta vez. El Real Madrid comenzó la temporada, como tantas otras, con la sensación de provisionalidad, tanto en la plantilla como en el entrenador, pero los números no dejan lugar a dudas: hasta el momento son los mejores. El Barcelona, por el contrario, dispone del presupuesto más alto de Europa –22 millones de euros– pero parece que no ha sabido cómo administrarlo.

Un vistazo al marcador final o a las estadísticas del partido (prácticamente podríamos intercambiarlas por las de cualquier encuentro del Madrid este año) no bastan para explicar lo que sucedió en el clásico. La diferencia de diecisiete puntos se antoja pequeña para los merecimientos merengues; si Plaza hubiese querido hacer sangre se habría saltado, por una vez, su cuaderno de bitácora dando más minutos a los jugadores más en forma (esta vez Felipe, Mumbrú y Raúl) pero prefirió hacer partícipes de la fiesta, en la misma medida, a toda la plantilla. El técnico catalán tiene muy claras sus ideas, tanto como hacer prevalecer el equipo a las individualidades: "El límite está donde los jugadores quieran, mientras antepongan el equipo a su propia situación personal". Por parte del Barcelona solamente se puede destacar el partido de Navarro, que hasta final de temporada tendrá que tirar de repertorio para solucionar muchos partidos. Al dúo Savic-Ivanovic cada vez les quedan menos excusas para justificar el rendimiento de una plantilla millonaria. De momento el Barça se tendrá que aplicar para no quedarse fuera de la Copa del Rey; lo tiene difícil, no tanto por cómo está la clasificación en estos momentos como por la dinámica en la que está inmerso el equipo.

¿Dónde estarán Real Madrid y F.C. Barcelona a final de temporada? La impecable trayectoria europea del Barcelona –¿tendrá más categoría la liga ACB?– o los tropiezos madridistas nos dan qué pensar. Las estadísticas nos dicen que tiene más posibilidades el Real Madrid de no ganar el título, que las que tiene el Barcelona de pasar más de una ronda en play-off (antes hay que clasificarse). En todo caso la temporada es larga y el actual sistema de competición permite siempre los "milagros" de última hora.

A la hora de planificar la próxima temporada el Barcelona se encontrará nuevamente con el problema Navarro; en Vistalegre estuvo presente el presidente de los Wizards y volvió a avisar. Veremos si el Barça vuelve a soportar un nuevo asalto de la NBA.

Artículo publicado en Libertad Digital (26/11/06)

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Cabezas de turco


Artículo publicado en Libertad Digital (19 de noviembre de 2006)

Apenas hemos alcanzado la cuarta parte de la temporada en la liga ACB y ya hay rumores sobre la destitución de un nuevo entrenador, el tercero. La nueva derrota del Valladolid, colista de la competición, puede hacer caer a Paco García. Cortar la cabeza del entrenador es la solución más recurrida cuando no llegan los resultados; no es algo nuevo ni distinto a lo que ocurre en otros deportes. Las matemáticas y el director financiero nos dirán siempre que es más fácil echar a uno que a doce, pero en cambio, a la hora de hora de plantearse el patearle el culo al técnico, no se suele echar un ojo al presupuesto del equipo ni, en consecuencia, a la calidad de la plantilla.

En menos ocasiones, la decisión de prescindir del entrenador a mitad de temporada la marca la gran inversión desembolsada en fichajes; ése ha sido el caso del Pamesa Valencia al afrontar el cese de Ricard Casas (Casas, después de ser cesado, firmó por el Vive Menorca: lo que no es bueno para unos no tiene porque ser malo para otros). En todo caso, pocas veces los malos resultados acaban poniendo en peligro el puesto del responsable de la contratación del técnico.

En la NBA la ausencia de descensos justifica que el número de destituciones no sea equiparable al que gasta por aquí; los entrenadores disponen de más tiempo para conseguir resultados. Por el contrario el movimiento en los despachos es mucho mayor, aunque hay excepciones y muchas veces el nombre del directivo sirve de paraguas. Basten los ejemplos de Isiah Thomas y de Danny Ainge.

Thomas, el base que lideró a los Bad Boys de Detroit, ha conseguido un record difícil de igualar: ha sido premiado con el banquillo de los Knicks después de haber dado pruebas más que contundentes de su incompetencia como presidente. Ha conseguido el dudoso honor de tener a la plantilla más cara de toda la liga y, al mismo tiempo, a uno de los peores equipos. Recomendó el despido de su antecesor en el cargo, Larry Brown, al que él mismo había elegido para el puesto: la frivolité, como diría Díaz-Miguel, se ha saldado con una indemnización de 18,5 millones de dólares (en realidad el técnico pedía la totalidad de lo que le correspondía cobrar, según contrato, pero el arbitraje del comisionado David Stern, aficionado de los Knicks, impidió un mayor descalabro económico). Para redondear el desaguisado la franquicia de la Gran Manzana sigue pagando el sueldo a jugadores que ahora forman parte de las plantillas de otros equipos: Rose, Shandon Anderson, Maurice Taylor y Jerome Williams.

Danny Ainge, otrora escolta de los Celtics y actual responsable de los fichajes en el equipo de Boston, afronta su cuarta temporada en el puesto. Los aficionados esperamos que sea la última. Danny sigue vendiendo, comprando e intercambiando piezas a ritmo frenético. En su primer año mando a Antoine Walker a Dallas, lo recuperó al año siguiente para permitir, seguidamente, que la temporada pasada ganase el anillo con Miami. En la tercera cambió a Davis (lo había adquirido dos años antes) por Sczcerbiak. Son solamente un par de ejemplos de su gestión; como resultado el equipo sigue sin levantar cabeza y parece que se quedará sin play-off nuevamente.

Y es que, como seguramente no haya dicho Johan Norberg, en todas partes cuecen habas.

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Globalisation is good

En las plantillas de la ACB hay jugadores de todo el mundo mundial. El fenómeno también es observable, cada vez más, en los equipos de base de esos mismos clubes. Basta el ejemplo del Estudiantes, sinónimo de cantera, que ha echado la caña allende nuestras fronteras, y como resultado las jóvenes promesas de Magariños se apellidan igual Clark o Sanikidze que Suárez. Las particulares condiciones físicas que requiere el baloncesto, o sea ser más bien talludito, hacen que las prospecciones en busca de talentos –y sobre todo de centímetros– no se den con la misma frecuencia en otros deportes.

Frente a la aspiración de los clubes de conseguir una total libertad de contratación se alza la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) –obviamente no tiene competencias en el ámbito amateur– que pugna por la reducción del número de estos inmigrantes de primera soslayando, cuando ha hecho falta, la libre circulación de personas y profesionales en la Unión Europea. La otra cara de la moneda es la de los jugadores jóvenes españoles, que emigran a jugar en las ligas universitarias estadounidenses, o los no tan jóvenes que juegan en las ligas de media Europa.

La patronal de la canasta se ha tenido que plegar, repetidamente, a las exigencias sindicales cuando ha llegado el momento de firmar el convenio colectivo de turno. Actualmente los clubes tienen la obligación de tener en sus plantillas a un mínimo de cuatro jugadores seleccionables. Ese número se estableció en mayo de 2005 cuando, en medio de los play-off, el sindicato de jugadores convocó una huelga con el reclamo de que "el jugador de baloncesto español está discriminado". La ABP ha ondeado la bandera de la selección como principal apoyo a sus pretensiones: "sin oportunidades para los españoles la selección se resentirá". Pero, pasmémonos, con una liga plagada de jugadores no seleccionables el equipo nacional ha sido campeón del mundo y, en cambio, cuando los clubes tenían dos o un extranjero no ganábamos nada. ¿Dónde está el truco?

Antes de la creación de la liga ACB los clubes únicamente podían alinear a un foráneo. Don Lolo Sainz, por ejemplo, ante la obstinada resistencia de las madres españolas a traer al mundo a pivotes dominantes, tuvo que mandar a Walter Szczerbiak, todavía poseedor del record de anotación de la "primera división" y padre del segundo madrileño en la NBA, a jugar sólo en Copa de Europa. Con la ACB llegó el segundo extranjero y, consecuentemente, el salto de calidad de la competición y la reducción de las distancias entre las plantillas. Ese aumento de calidad contribuyó a mejorar el nivel de los jugadores españoles. El efecto negativo de la apertura de las fronteras es la llegada de auténticos "paquetes"; se supone que para evitarlo están los responsables de las contrataciones.

En el caso de la NBA parece que contar con los mejores talentos de fuera de EEUU también contribuye a mejorar el nivel de la competición. ¿Nos imaginamos al comisionado Stern limitando el número de jugadores no estadounidenses de las plantillas? Al resto de las ligas profesionales les encantaría. El Barcelona seguiría contando con Gasol o el TAU con Calderón, aunque no serían tan buenos como lo son ahora. Los buenos jugadores españoles juegan en la ACB, en la NBA y en el patio de su casa. Como dice Johan Norberg: globalisation is good.

Artículo publicado en Libertad Digital (12 de noviembre de 2006)

José Carlos Rodríguez, ha tenido a bien comentar el artículo en su bitácora La hora de todos. Gracias chaval.

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Vuelve la NBA


La mejor liga del mundo acaba de comenzar. Nos espera un inacabable maratón de partidos más la propina de los play-off para los elegidos. La liga en la que todo es grande: los pabellones, los egos, los sueldos y los pantalones. Una competición poblada de graduados universitarios con más o menos buen expediente, de extranjeros con o sin estudios y de macarras con su particular interpretación de la segunda enmienda. El torneo que aloja a la tercera parte de los integrantes de la selección campeona del mundo, pero donde jugarán mucho más los integrantes del tercer equipo. Una temporada que será la primera sin el hombre y el puro que hicieron de los Celtics el equipo más laureado de la liga.

Cada año aparecen nuevos rostros que renuevan la imagen de la NBA. La temporada que comienza uno de los mayores impactos –dentro y/o fuera de la cancha– lo protagonizará un tipo blanco, larguirucho, lento, melenudo, con bigote y... diabético. Un trasunto de Larry Bird (comparación fácil cuando nos encontramos ante la enésima promesa de raza blanca) pero con el hándicap añadido de su enfermedad. El tipo es Adam Morrison, alero de gatillo fácil elegido por los Charlotte Bobcats en el tercer lugar del Draft de este año, justo el mismo número con el que fue elegido el jefe de operaciones de la franquicia, un tal Michael Jordan. Morrison es un diabético de tipo 1, y tiene que controlar sus niveles de insulina en la cancha, durante los partidos. Desde el inicio de su inacabada etapa universitaria se ha convertido en toda una referencia en su país para las personas que sufren esa enfermedad. Niega ser comunista, aunque no se corta y cita entre sus particulares referencias personales a Karl Marx, a Malcom X y al Che. Además es beneficiario, como cualquier hijo de vecino con un número alto en el Draft, de un contrato multimillonario y protagoniza anuncios publicitarios. Por cierto, parece que juega bien.

En cuanto al ganador del título apostaremos por los Phoenix Suns. El equipo de Arizona comandado por el MVP Steve Nash y secundado por Amaré Stoudemire y Shawn Marion promete, como siempre, velocidad y puntos. Con algo más de defensa estarán en lo más alto. Tras ellos San Antonio, con Ginobili y Oberto en su equipo inicial, y los últimos finalistas: Dallas y Miami. Como equipo revelación se vislumbra Toronto, el equipo más europeo de los que militan en la NBA, con Calderón y Garbajosa al acecho de los titulares. En cuanto a los otros dos jugadores españoles: a Sergio le llegará su oportunidad, si los Blazers siguen como el año pasado, y para Pau puede que se avecine un año de transición a la espera de poder dar el salto a un equipo campeón.

Publicado en Libertad Digital (11 de noviembre de 2006)

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