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01 julio 2008

Libro: "El Quinto Cuarto: Artículos 2006-2007"

Este pequeño libro reúne todos los artículos sobre baloncesto publicados en la columna "El quinto cuarto", que fueron publicados en Libertad Digital durante la temporada 2006-07.

Además se incluyen dos textos escritos a partir de conversaciones mantenidas con Mike Hansen e Ismael Santos, con los que tuve el placer de conversar en el año 2007.

Todos los textos están publicados en El Quinto Cuarto -www.elquintocuarto.com-.

Otros dos jugadores, Larry Bird y Michael Jordan son protagonistas de dos breves relatos junto al inefable Bobby Knight, aquel entrenador al que muchos españoles "odiamos" durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84.

Ebook: descarga gratis

Reseña en Winpicks


La gente de Winpicks nos ha reseñado en el último número de su revista. ¡Gracias!

05 junio 2008

El Quinto Cuarto reseñado en Basket Life

En el último número de Basket Life ha aparecido una reseña sobre nuestro blog en su sección Basket-Blogs. A pesar de que solamente he tenido acceso a la portada de la revista y a la reseña gracias al amable envío de Antonio Vázquez, uno de los responsables de Basket Life, ha sido una satisfacción comprobar que seguimos en racha (de vez en cuando es necesario darse un poco de autobombo ;)

13 abril 2008

Me "publica" el USA Today


Un poco de autobombo: resulta que el USA Today se ha hecho eco de mi artículo (en inglés) "The other Gasol" en Hoops Addict :)

<> Las URL originales, tanto en USA Today como en Hoops Addict, están rotas.

12 marzo 2007

Argentinos

Manu GinobiliLa exhibición futbolera de Lionel Messi contra el Real Madrid nos recuerda que los deportistas argentinos constituyen una raza aparte, las más de las veces adornada, además, por la clase y el virtuosismo técnico. Cada verano se enfundan la camiseta albiceleste para defender, últimamente con mucho éxito, el orgullo de un país al que la situación política y económica deja poco margen para la alegría; el resto de la temporada juegan en las mejores ligas del Mundo.

El itinerario natural hacia el éxito pasa, para el jugador de basket argentino, por hacer las "europas" recalando en España e Italia –los papeles mandan–, y desde aquí los más listos de la clase son reclamados por las franquicias de la NBA. Seguramente en el futuro las nuevas figuras tomen el atajo de las universidades americanas y nuestras ligas no disfruten de esta cantera que, hasta ahora, parece inagotable. Por estas tierras, todavía gozamos del juego de los supervivientes de las últimas razias llevadas a cabo por la NBA; Luis Scola, el mayor talento de todos, parece que, para alegría de los vitorianos, no acaba de convencer a los Jerry West de turno.

Bajo el liderazgo casi espiritual de Manu Ginobili, los jugadores argentinos se van asentando en la NBA, aunque para ello tengan que sufrir el ostracismo al que los entrenadores condenan, durante meses, a los jugadores foráneos. El escolta de San Antonio ya puede presumir de haber sido titular en un equipo campeón de la NBA. No es el mejor escolta del mundo pero, en Argentina, es el máximo ídolo deportivo del nuevo milenio, un nuevo tótem para un país de iconos. Y, para la exagerada prensa deportiva norteamericana, ¿qué es Ginobili sino un remedo de un Maradona de la canasta? Démoslo por bueno, hasta que Messi logre coronarse campeón del Mundo con otra generación surgida de los potreros.

Tras la estela de Ginobili están otros cuatro jugadores NBA. Su compañero Frabricio Oberto, tras una discreta temporada pasada, ha jugado como titular en la mitad de los partidos del equipo tejano. Andrés Nocioni, en su tercer año, sigue mejorando sus estadísticas a las órdenes del sargento Skiles. Carlos Delfino, el menos dotado para el ataque de todos, sigue sufriendo en Detroit para arañar minutos en la rotación de los Bad Boys, líderes actuales de la Conferencia Este. Por último, el novato Walter Herrmann es segundo plato en un equipo de tercer nivel como los Bobcats. Cinco argentinos y cuatro españoles en la NBA esta temporada. La próxima serán más.

publicado en Libertad Digital

11 febrero 2007

Copa del Rey Málaga 2007, una final sin historia


El primero de los títulos de la temporada tiene ya dueño, pero la noticia es que el mejor equipo de la liga ACB ha perdido ante la, hasta ahora, decepción; cosas del torneo del K.O., que no permite fallos. El F.C. Barcelona derrotó por 69-53 al Real Madrid, que se vuelve a quedar, y ya van quince, sin su título maldito. Málaga, el escenario del desastre, se ha convertido en territorio gafe para la sección de baloncesto madridista: fue la sede de la final de Copa del año 2001 en la que se dio a conocer ante el gran público un tal Pau Gasol (aquel año andaba por ahí Jerry West, cuando todavía se dedicaba a eso del baloncesto) e igualmente fue testigo de la victoria blaugrana en la primera edición de la Supercopa, cuando un error de Bullock dejó en bandeja el título a Bodiroga. Louis Bullock, el tantas veces salvador del Madrid, ha sido el reflejo del gris juego del conjunto madridista, en el que solamente su capitán, Felipe Reyes, secundado por Alex Hervelle, parecía mostrar ganas y algo de acierto para seguir la lucha hasta el final.
logo copa del rey malaga 2007
Los dos finalistas llegaron al partido decisivo de maneras bien distintas. Mientras el Barcelona solventó sin problemas sus partidos ante el anfitrión Unicaja y ante la Penya, el Real Madrid sufrió hasta el final para derrotar a Canarias y Tau (ante los vitorianos también comenzó encajando un parcial de 7-0). En la final, el Real Madrid echó el partido por la borda con un primer cuarto esperpéntico (sólo cinco puntos anotados), en un remedo idéntico del juego griego ante los nuestros en la final de la Copa del Mundo. Quizás Navarro, protagonista de la hazaña japonesa, dio a sus compañeros la clave de cómo ganar un partido en el primer cuarto; en todo caso, demostró una vez más, ante los ojeadores de la NBA, que su sitio está en la mejor liga del mundo y que no es solamente una maquina de anotar, algo de lo que puede dar fe Bullock, al que el escolta catalán secó cuando coincidieron en la cancha. Alguien también habrá anotado otro nombre: Trías, el MVP de la final.

A veces, ante resultados ajustados, es necesario acudir a las estadísticas del partido para buscar el porqué de un marcador, en el caso de esta final no se puede pasar por el alto el dato de los horribles porcentajes de tiro madridistas, motivados por la excelente defensa culé, pero podemos además fijarnos en las faltas cometidas por los blancos –una menos que el Barça– para pensar si no habrá sido una de las claves la falta de espíritu de lucha de algunos jugadores merengues, que tuvieron en su descargo el cansancio acumulado por contar con un día menos de descanso que los blaugranas.

La Copa del Rey marca el meridiano de la temporada regular que, hasta ahora, había tenido un dominador claro. Está por ver si la derrota malagueña –sin duda de las que duelen– tiene consecuencias en el juego y, sobre todo, en la mentalidad del equipo merengue, que hasta ahora se ha sobrepuesto a todos los inconvenientes que se le han aparecido por el camino. Cuestión de carácter. Lo que sí parece es que se puede contar con el Barcelona en la lucha por la ACB.

Artículo publicado en Libertad Digital (11/02/2007)

05 febrero 2007

El gusto pucelano por el riesgo


Algún día tenía que tocar hablar sobre los equipos pequeños, aunque sea de los equipos pequeños entre los más grandes. Cuando la fiesta de mitad de temporada, la Copa del Rey, está a punto de celebrarse, en la parte baja de la clasificación de la liga ACB se acortan las diferencias. El C.B. Valladolid, tras la victoria del sábado ante el Estudiantes, ha dejado al Vive Menorca (otro equipo que, como el de Valladolid, cambió de entrenador buscando salir del pozo) solo en el fondo de la clasificación, y los pucelanos tienen ya a tiro de piedra al Bruesa que, después de ser objeto de alabanzas durante toda la temporada, empieza a ver cada vez más cerca el abismo que hay detrás. Un escalón más arriba, el Estudiantes debería empezar a aplicarse aquello de la ley de Murphy, lo de la tostada y la mantequilla.

El C.B. Valladolid –o sea, el Fórum Filatélico de toda la vida– es uno de los históricos de la liga ACB. Desde que la Primera División pasó a llamarse ACB el equipo morado no ha dejado de jugar ni un solo año la máxima competición nacional. De la mano del presidente Gonzalo Gonzalo, por las canchas de Valladolid se disfrutaron muchos años de buen baloncesto, años cuajados de nombres míticos: Carmelo Cabrera, Nate Davis, Samuel Puente, Trumbo, Singleton, Lalo García... hasta llegar a Sabonis. La estancia de uno de los mejores pivotes –el mejor de los cojos– de la historia del baloncesto mundial marcó el cenit del baloncesto vallisoletano. Fueron tres años en los que cada fin de semana Sabas daba su clase magistral sobre la cancha. Cuando el zar lituano instaló sus reales en Madrid se auguraron malos tiempos en el pabellón Pisuerga. Los parches económicos los fue poniendo el patrocinador vitalicio del club, Fórum Filatélico, hasta que la intervención judicial de la empresa "de los valores tangibles" dejó, por enésima vez, a la entidad pinciana al borde del abismo de la desaparición (salvada en el último momento por otra, de las cada vez más habituales en el deporte, empresa del ladrillo).

Lo bueno del Fórum, perdón, del Grupo Capitol es que está acostumbrado, año tras año, a las emociones fuertes y eso, se supone, es una garantía de saber cómo afrontar los partidos decisivos; lo malo es que en el refranero castellano tenemos aquello de lo del cántaro y la fuente. El Valladolid es especialista en recomponer, a mitad de temporada y a base de talonario, el equipo; lo que cabe preguntarse es por qué no se hacen los desembolsos en verano, que es cuando toca. Claro que mientras la táctica dé buen resultado... El partido del sábado ante Estudiantes dejó la sensación de que Imbroda ha recuperado para la causa a Iván Corrales, el eterno rebelde, uno de esos jugadores de carácter que hay que tener al lado en los momentos delicados. Y mientras por Castilla andan en esas, el próximo fin de semana nos llega la Copa del Rey, con un favorito y muchos outsiders.

Artículo publicado en Libertad Digital (04/02/2007)

23 enero 2007

El nuevo Ferrándiz

Esta semana se ha hecho pública la prórroga del contrato de Joan Plaza, como entrenador del Real Madrid, hasta 2008, con el correspondiente aumento de sueldo para el técnico catalán. El momento elegido por los actuales dirigentes de la sección, Antonio Martín y Alberto Herreros, no ha podido ser más idóneo ya que llega después de las primeras derrotas en la liga y cuando el equipo se está enfrentando a una verdadera plaga de lesiones –Raül, Hamilton, Mumbrú, Varda-, que ha obligado a tirar de la cantera, a recuperar a Sinanovic –estaba jugando en el filial- y a buscar refuerzos. La decisión es fácilmente entendible teniendo en cuenta que el equipo blanco lidera la liga ACB y ha quedado campeón de grupo en la ULEB, pero el baloncesto es el paradigma de deporte de equipo en el que el hacer las cosas bien durante toda la temporada no siempre garantiza el éxito final. Cosa de los sistemas de competición.

La gran trayectoria madridista, hasta el día de hoy, tiene como principal artífice a su entrenador. Plaza ha repartido el tiempo de juego entre sus hombres casi matemáticamente, y las rotaciones sólo han peligrado cuando han llegado las lesiones, que esta vez podrían justificar, sin sonar a excusa, las primeras derrotas en liga. El reparto de minutos ha conseguido que todos los integrantes de la plantilla se hayan podido considerar importantes y que el equipo haya mantenido siempre un alto nivel de juego, sobre todo en defensa, que acaba por agotar finalmente la resistencia del contrincante. Está por ver si con los nuevos fichajes se puede mantener esa filosofía.

De momento creemos que se ha vuelto a acertar con la bestia parda de Marko Milic, tanto por su presente –buenos números con el Olimpia de Ljubljana en la Euroliga- como por su pasado madridista: en su anterior etapa blanca dejó un sabor agridulce por su tendencia a perder la concentración en muchos momentos. El alero no viene sólo a sustituir a Mumbrú ya que jugará también como pívot bajo y es un jugador muy distinto al alero internacional. La primera prueba de juego que habrá de pasar el “nuevo Madrid” de Plaza será la Copa del Rey, un torneo maldito para los blancos, y abierto siempre a las sorpresas, donde ser el líder de la liga no garantiza pasar el primer corte.

Hace unas semanas el presidente del Real Madrid se refirió a Joan Plaza como el nuevo Ferrándiz. Al basket blanco, menos mal, no le toca muy a menudo ser el objeto de los comentarios del mandamás merengue, aunque el efecto, cuando lo ha hecho, es el mismo que el se produce cuando habla de fútbol. Plaza, o cualquier entrenador que en el futuro tenga que ocupar su puesto, está muy lejos de acercarse –por los años en el puesto y las copas conquistadas por don Pedro- a lo conseguido por el mejor entrenador de la historia blanca, aunque, de momento, los inicios no pueden ser más prometedores. Las comparaciones siempre son odiosas.

Artículo publicado en Libertad Digital

18 diciembre 2006

Puñetazos y el Torneo de Navidad



Otra vez han sacado los puños a pasear en la NBA. Esta vez el lugar elegido ha sido el templo del pugilismo, el Madison Square Garden. El partido de ayer sábado entre los Knicks y los Nuggets acabó con diez jugadores expulsados, entre ellos el máximo anotador de la competición Carmelo Anthony, que le atizó un poco al estilo "que te pego leche" a un rival antes de salir corriendo para evitar ser objeto del mismo ritual barriobajero.

La pelea empezó por una falta cometida por el novato de los Knicks, Mardy Collins, que estaba, como sus compañeros, pelín mosqueado por la paliza que estaban recibiendo por parte de Denver. En el momento de la pelea faltaba algo más de un minuto para el final del partido y Denver ganaba por una veintena de puntos, mientras George Karl –aquel entrenador del Real Madrid– seguía con su quinteto inicial en cancha, a pesar de lo abultado del resultado. Contravenir una regla no escrita del basket parece que no gustó nada a los chicos de Thomas.

No se veía nada parecido en la NBA desde que, hace dos temporadas, algunos jugadores de los Pacers decidieron, visto que no podían seguir sacudiéndose con sus rivales, saltar a las gradas y zumbar, emulando a Eric Cantona, a los aficionados de Detroit. Después de aquella trifulca la NBA, o sea Stern, tomó la decisión de limpiar la imagen de la liga imponiendo una serie de medidas que impidiesen, en el futuro, que los jugadores tuviesen inclinaciones boxísticas. Después de lo de anoche tendrán que volver a tirar de repertorio legal, si es que se dejaron algo en el tintero, o pensar si lo que puede, a veces, hacer templar los ánimos es tocar los bolsillos recurriendo a las sanciones económicas; a ver cuando se deciden a hacerlas proporcionales a los salarios.

Para los despistados que, después de contemplar el edificante espectáculo navideño de la NBA, busquen en las parrillas televisivas los horarios del Torneo de Navidad del Real Madrid, les comunicamos que el de este año ya se celebró... en septiembre. Si, ese torneo, con más de cuatro décadas de historia, repleto de momentos y de nombres y equipos ilustres, como la visita de North Carolina, la imagen de un joven Sabonis destrozando el tablero o el debut de José Biriukov. Sí, ese torneo tan tradicional que constituía casi la única posibilidad de ver deporte por televisión en Navidad. Ya solamente nos quedará el tradicional petardo de los saltos alpinos para sobrellevar la resaca de año nuevo.

La caída del muro nos dejó sin la visita de la selección de la URSS, poco proclive a celebraciones navideñas, y el resto de equipos con tirón prefirieron quedarse en casa. Al menos era eso lo que nos contaban para justificar que los rivales fueran cada vez peores. La decisión más fácil fue la de cambiar de fechas; de ese modo el Real Madrid comenzó esta temporada enfrentándose al Lietuvos Rytas que, a pesar de ser el campeón lituano y de jugar en la ULEB, extrañamente no pareció llamar la atención del aficionado, o sea exactamente igual que cualquier sparring navideño en los últimos años. El Torneo de Navidad ha pasado a la historia; el Memorial Fernando Martín-Raimundo Saporta merecería tener mejor suerte.

Artículo publicado en Libertad Digital (17/12/2006)

11 diciembre 2006

El Real Madrid y la NBA



Vuelven los comentarios sobre una posible integración del Real Madrid en la NBA. Esta semana hemos podido leer que el club blanco ha firmado un acuerdo de intenciones, con representantes de la liga americana, según el cual en el plazo de tres años podría pasar a formar parte de la mejor liga del mundo. Parece que Ramón Calderón tiene entre ceja y ceja conseguir ese hito; para ello se supone que fichó a Vlade Divac, al que parece que se sigue sin ver por Madrid. Mientras tanto, cada vez que sale a relucir la cuestión de la expansión a Europa de su liga, el comisionado Stern unas veces se hace el loco y otras veces se deja querer.

Cuando se habla de esa expansión se alude a otras franquicias europeas, tres o cuatro, radicadas en capitales que pueden cumplir con los requisitos económicos y de infraestructura pero que, por ejemplo Londres o París, carecen de equipos de primer nivel. La expansión, lógicamente, no puede ser de un único equipo. El futuro blanco en la NBA quedaría ligado a la gestión económica y deportiva de esos otros clubes (en la última ampliación ya fracasó el proyecto de Vancouver). La distancia geográfica entre EEUU y Europa, y los inconvenientes que conlleva para la organización de la competición harían que la desaparición de una sola de las franquicias europeas comprometiese el futuro del resto.

El coste económico inicial del proyecto se estimaría en 600 millones de euros, demasiado para un equipo que sigue dependiendo financieramente del fútbol, demasiado para un club que no pertenece a accionistas sino a sus socios. Una inversión de semejante calibre duplicaría el presupuesto anual de la entidad para esta temporada, cabe preguntarse si la aventura americana conllevaría la conversión del club en sociedad anónima (conseguir la llegada de capital privado sería un requisito sine qua non).

El principal desembolso se destinaría a pagar la cuota de ingreso en la liga y a la construcción de un pabellón con capacidad para 18.000 espectadores; una nueva cancha para el equipo de baloncesto es un cuento que se ha escuchado demasiadas veces, cada vez que ha habido elecciones a la Casa Blanca. Luego vendría la contratación de la plantilla en la que, según el presidente, "en 2009 todos los españoles de la NBA jugarán en el Real Madrid" (preparémonos pues a ver a Gasol y a Navarro jugando de blanco; sería para hacerle la ola a don Ramón). Por supuesto tocaría invertir el rango de los salarios: Calderón o Garbajosa cobrarían más que Raúl o Casillas. Y al final de todo ese camino burocrático a jugar y a esperar: las franquicias europeas estarían entre los torpes del pelotón durante unos cuantos años (Miami Heat ha tenido que esperar una veintena de años para lograr el anillo).

De confirmarse todos esos comentarios, esta vez, la entidad que fue protagonista en la creación de las competiciones internacionales de clubes (de baloncesto y fútbol) habría elegido ser un actor secundario. Quizás la opción lógica sería liderar, una vez más, al deporte profesional europeo y perseguir la construcción de una liga profesional obviando los riesgos del reto americano.

Artículo publicado en Libertad Digital (10/12/2006)

04 diciembre 2006

Pau Gasol, walking in Memphis

Se anuncia el próximo retorno de Pau Gasol a las canchas de la NBA al mismo tiempo que crecen los rumores de un traspaso de la estrella española. Pau ha dejado entrever últimamente tanto su malestar ante el actual potencial de su equipo como sus deseos de conseguir en la NBA algo parecido a lo logrado con la selección española. Después de haber sido el principal artífice de que los Grizzlies fuesen un equipo ganador, sus esfuerzos se han ido por el desagüe. La lesión sufrida por el pívot en el campeonato del Mundo ha sido un obstáculo, pero el gran problema ha sido que los técnicos y directivos no han dado ni una (como ejemplo el traspaso de Battier a Houston o la ausencia de refuerzos de calidad para esta temporada). Para culminar el desaguisado el general manager Jerry West se ha permitido despreciar la calidad del mejor jugador, de largo, de su equipo: "Sí, ese jugador muy bueno pero que no es la estrella de los Grizzlies".

La franquicia de Memphis está siendo objeto de negociaciones encaminadas a su venta, entre su propietario, Heisley, y un grupo inversor encabezado por Brian Davis y el ex dream team Christian Laettner. El acuerdo no está cerrado y, para regocijo de los compradores, el precio cada vez será más bajo: el año pasado el ejercicio se cerró con un déficit de treinta millones de dólares, los resultados –es el peor equipo de la liga y de los que menos anotan– o la escasa asistencia de público a la cancha – nuevamente sus registros son los peores de la liga– hacen que el producto se devalúe. Hay motivos más que suficientes para que Mike Fratello no se coma el turrón y puede que Gasol tenga otro entrenador cuando pueda volver a las canchas.

La rapidez con que Pau recupere su estado de forma será clave para que los rumores sobre un traspaso se materialicen. Según todas las informaciones los nuevos compradores favorecerían la operación, deseosos de deshacerse del alto sueldo que percibe el jugador catalán. Los Celtics –¿estamos ante el primer acierto de Danny Ainge?– o los Bulls parecen los equipos mejor colocados para lograr su fichaje, tanto por su fácil encaje en ambas plantillas como porque se encuentran en mejor disposición que otros equipos para cumplir con las enrevesadas normas de la NBA sobre fichajes. En todo caso, la solución la tendremos en febrero con el cierre del mercado de traspasos.

Gasol tiene otro objetivo a corto plazo: volver a jugar, por segundo año consecutivo, el All-Star. Los aficionados pueden votar por sus jugadores preferidos en la web de la NBA. Una recomendación: si algún lector decide que Gasol merece estar en esa fiesta debería votar por jugadores menos famosos o por jugadores que estén en la lista, como Kenyon Martin, pero que no podrán disputar el evento por estar lesionados. Cuantos más votos obtengan los candidatos "débiles" mayores posibilidades tendrá la estrella de Sant Boi de disfrutar de la segunda alegría del año; la primera será ponerse los zapatos de gamuza azul y coger el avión para salir de Memphis.

Artículo publicado en Libertad Digital (03/12/2006)

27 noviembre 2006

Madrid-Barça

La mayor rivalidad del deporte español siempre ha tenido su continuación en la cancha de baloncesto y este sábado hemos asistido a la reedición del duelo entre los dos equipos más seguidos del país. Hace tiempo que la ACB dejó de ser cosa de los dos grandes (la última final disputada por ambos fue la de la temporada 2000-2001), pero sus enfrentamientos siempre atraen un mayor número de miradas. Antes del partido la clasificación y el nivel de juego nos hacían anticipar un resultado claramente favorable a los chicos de Plaza, pero siempre se espera que en un encuentro de estas características esas diferencias desaparezcan; el cómo se llega pasa a un segundo plano. El "a priori" perdedor juega una final, ya que una victoria puede hacer recuperar el crédito perdido y conseguir que la temporada pueda dar un giro. La apisonadora blanca no dio opciones esta vez. El Real Madrid comenzó la temporada, como tantas otras, con la sensación de provisionalidad, tanto en la plantilla como en el entrenador, pero los números no dejan lugar a dudas: hasta el momento son los mejores. El Barcelona, por el contrario, dispone del presupuesto más alto de Europa –22 millones de euros– pero parece que no ha sabido cómo administrarlo.

Un vistazo al marcador final o a las estadísticas del partido (prácticamente podríamos intercambiarlas por las de cualquier encuentro del Madrid este año) no bastan para explicar lo que sucedió en el clásico. La diferencia de diecisiete puntos se antoja pequeña para los merecimientos merengues; si Plaza hubiese querido hacer sangre se habría saltado, por una vez, su cuaderno de bitácora dando más minutos a los jugadores más en forma (esta vez Felipe, Mumbrú y Raúl) pero prefirió hacer partícipes de la fiesta, en la misma medida, a toda la plantilla. El técnico catalán tiene muy claras sus ideas, tanto como hacer prevalecer el equipo a las individualidades: "El límite está donde los jugadores quieran, mientras antepongan el equipo a su propia situación personal". Por parte del Barcelona solamente se puede destacar el partido de Navarro, que hasta final de temporada tendrá que tirar de repertorio para solucionar muchos partidos. Al dúo Savic-Ivanovic cada vez les quedan menos excusas para justificar el rendimiento de una plantilla millonaria. De momento el Barça se tendrá que aplicar para no quedarse fuera de la Copa del Rey; lo tiene difícil, no tanto por cómo está la clasificación en estos momentos como por la dinámica en la que está inmerso el equipo.

¿Dónde estarán Real Madrid y F.C. Barcelona a final de temporada? La impecable trayectoria europea del Barcelona –¿tendrá más categoría la liga ACB?– o los tropiezos madridistas nos dan qué pensar. Las estadísticas nos dicen que tiene más posibilidades el Real Madrid de no ganar el título, que las que tiene el Barcelona de pasar más de una ronda en play-off (antes hay que clasificarse). En todo caso la temporada es larga y el actual sistema de competición permite siempre los "milagros" de última hora.

A la hora de planificar la próxima temporada el Barcelona se encontrará nuevamente con el problema Navarro; en Vistalegre estuvo presente el presidente de los Wizards y volvió a avisar. Veremos si el Barça vuelve a soportar un nuevo asalto de la NBA.

Artículo publicado en Libertad Digital (26/11/06)

12 noviembre 2006

Globalisation is good

En las plantillas de la ACB hay jugadores de todo el mundo mundial. El fenómeno también es observable, cada vez más, en los equipos de base de esos mismos clubes. Basta el ejemplo del Estudiantes, sinónimo de cantera, que ha echado la caña allende nuestras fronteras, y como resultado las jóvenes promesas de Magariños se apellidan igual Clark o Sanikidze que Suárez. Las particulares condiciones físicas que requiere el baloncesto, o sea ser más bien talludito, hacen que las prospecciones en busca de talentos –y sobre todo de centímetros– no se den con la misma frecuencia en otros deportes.

Frente a la aspiración de los clubes de conseguir una total libertad de contratación se alza la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) –obviamente no tiene competencias en el ámbito amateur– que pugna por la reducción del número de estos inmigrantes de primera soslayando, cuando ha hecho falta, la libre circulación de personas y profesionales en la Unión Europea. La otra cara de la moneda es la de los jugadores jóvenes españoles, que emigran a jugar en las ligas universitarias estadounidenses, o los no tan jóvenes que juegan en las ligas de media Europa.

La patronal de la canasta se ha tenido que plegar, repetidamente, a las exigencias sindicales cuando ha llegado el momento de firmar el convenio colectivo de turno. Actualmente los clubes tienen la obligación de tener en sus plantillas a un mínimo de cuatro jugadores seleccionables. Ese número se estableció en mayo de 2005 cuando, en medio de los play-off, el sindicato de jugadores convocó una huelga con el reclamo de que "el jugador de baloncesto español está discriminado". La ABP ha ondeado la bandera de la selección como principal apoyo a sus pretensiones: "sin oportunidades para los españoles la selección se resentirá". Pero, pasmémonos, con una liga plagada de jugadores no seleccionables el equipo nacional ha sido campeón del mundo y, en cambio, cuando los clubes tenían dos o un extranjero no ganábamos nada. ¿Dónde está el truco?

Antes de la creación de la liga ACB los clubes únicamente podían alinear a un foráneo. Don Lolo Sainz, por ejemplo, ante la obstinada resistencia de las madres españolas a traer al mundo a pivotes dominantes, tuvo que mandar a Walter Szczerbiak, todavía poseedor del record de anotación de la "primera división" y padre del segundo madrileño en la NBA, a jugar sólo en Copa de Europa. Con la ACB llegó el segundo extranjero y, consecuentemente, el salto de calidad de la competición y la reducción de las distancias entre las plantillas. Ese aumento de calidad contribuyó a mejorar el nivel de los jugadores españoles. El efecto negativo de la apertura de las fronteras es la llegada de auténticos "paquetes"; se supone que para evitarlo están los responsables de las contrataciones.

En el caso de la NBA parece que contar con los mejores talentos de fuera de EEUU también contribuye a mejorar el nivel de la competición. ¿Nos imaginamos al comisionado Stern limitando el número de jugadores no estadounidenses de las plantillas? Al resto de las ligas profesionales les encantaría. El Barcelona seguiría contando con Gasol o el TAU con Calderón, aunque no serían tan buenos como lo son ahora. Los buenos jugadores españoles juegan en la ACB, en la NBA y en el patio de su casa. Como dice Johan Norberg: globalisation is good.

Artículo publicado en Libertad Digital (12 de noviembre de 2006)

José Carlos Rodríguez, ha tenido a bien comentar el artículo en su bitácora La hora de todos. Gracias, chaval.

04 noviembre 2006

Vuelve la NBA


La mejor liga del mundo acaba de comenzar. Nos espera un inacabable maratón de partidos más la propina de los play-off para los elegidos. La liga en la que todo es grande: los pabellones, los egos, los sueldos y los pantalones. Una competición poblada de graduados universitarios con más o menos buen expediente, de extranjeros con o sin estudios y de macarras con su particular interpretación de la segunda enmienda. El torneo que aloja a la tercera parte de los integrantes de la selección campeona del mundo, pero donde jugarán mucho más los integrantes del tercer equipo. Una temporada que será la primera sin el hombre y el puro que hicieron de los Celtics el equipo más laureado de la liga.

Cada año aparecen nuevos rostros que renuevan la imagen de la NBA. La temporada que comienza uno de los mayores impactos –dentro y/o fuera de la cancha– lo protagonizará un tipo blanco, larguirucho, lento, melenudo, con bigote y... diabético. Un trasunto de Larry Bird (comparación fácil cuando nos encontramos ante la enésima promesa de raza blanca) pero con el hándicap añadido de su enfermedad. El tipo es Adam Morrison, alero de gatillo fácil elegido por los Charlotte Bobcats en el tercer lugar del Draft de este año, justo el mismo número con el que fue elegido el jefe de operaciones de la franquicia, un tal Michael Jordan. Morrison es un diabético de tipo 1, y tiene que controlar sus niveles de insulina en la cancha, durante los partidos. Desde el inicio de su inacabada etapa universitaria se ha convertido en toda una referencia en su país para las personas que sufren esa enfermedad. Niega ser comunista, aunque no se corta y cita entre sus particulares referencias personales a Karl Marx, a Malcom X y al Che. Además es beneficiario, como cualquier hijo de vecino con un número alto en el Draft, de un contrato multimillonario y protagoniza anuncios publicitarios. Por cierto, parece que juega bien.

En cuanto al ganador del título apostaremos por los Phoenix Suns. El equipo de Arizona comandado por el MVP Steve Nash y secundado por Amaré Stoudemire y Shawn Marion promete, como siempre, velocidad y puntos. Con algo más de defensa estarán en lo más alto. Tras ellos San Antonio, con Ginobili y Oberto en su equipo inicial, y los últimos finalistas: Dallas y Miami. Como equipo revelación se vislumbra Toronto, el equipo más europeo de los que militan en la NBA, con Calderón y Garbajosa al acecho de los titulares. En cuanto a los otros dos jugadores españoles: a Sergio le llegará su oportunidad, si los Blazers siguen como el año pasado, y para Pau puede que se avecine un año de transición a la espera de poder dar el salto a un equipo campeón.

Publicado en Libertad Digital (11 de noviembre de 2006)

31 octubre 2006

Libros y balón


artículo publicado en Libertad Digital (4 de noviembre de 2006)

El camino hacia el profesionalismo que sigue un jugador de baloncesto –como el de cualquier otro deportista– en EEUU es, casi siempre, muy distinto al que se sigue en Europa. Aquí las categorías de formación funcionan gracias a la preocupación y a las inversiones de los equipos profesionales. Allí el jugador comienza a competir con su colegio y con su high school (instituto). Estos equipos disfrutan, en muchos casos, de una estructura, unos medios y una atención por parte de la prensa y de los aficionados que ya quisieran para sí muchos clubes europeos. Una vez finalizada la etapa preuniversitaria los mejores jugadores, de dentro y fuera del país, reciben ofrecimientos de becas para cursar estudios universitarios a cambio de defender los colores del alma mater. Muchos jóvenes pueden disfrutar de una carrera –de otro modo vedada– gracias a sus habilidades con el balón. Cuando hablamos de baloncesto universitario en EEUU lo hacemos de un espectáculo que es aún más seguido que la propia NBA. La Final Four universitaria es uno de los eventos deportivos favoritos de los norteamericanos.

Chris Hernández apenas lleva unos meses viviendo en España y acaba de debutar en la ACB con el C.B. Granada. Espera que su estancia por estas tierras no se alargue demasiado porque su sueño, como el de cualquier jugador, es fichar por una franquicia de la NBA. Hasta su incorporación a la plantilla del equipo andaluz apenas disponía de referencias de las ligas profesionales europeas. Su caso como jugador universitario es ejemplar. Al contrario que muchos de sus compañeros su interés por su formación deportiva fue paralelo a sus esfuerzos en el plano académico. Se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad de Stanford –uno de los centros más reconocidos de la costa oeste– donde consiguió varios premios al estudio. Parece que también quiere aprovechar su paso por Granada ya que lo primero que pidió a su llegada fue un profesor de español (a pesar de su apellido no domina nuestra lengua).

Un día normal, durante la época lectiva, para un deportista como Chris comienza muy temprano. Sin solución de continuidad se suceden las clases, los entrenamientos, las horas de estudio y las tutorías. Prácticamente ni un minuto de respiro. En época de vacaciones el tiempo también se aprovecha: más libros y más balón. En verano las reglas de la NCAA (la organización que organiza las competiciones universitarias) prohíben al jugador entrenar con su equipo, con lo cual aquellos que quieren mejorar tienen que aprovechar para entrenar por su cuenta. Todo ese sacrificio tiene su recompensa ya que los deportistas son los verdaderos héroes de su universidad.

Son ya legión los jugadores de fuera de EEUU que estudian y juegan en universidades norteamericanas. Los que hacen ese viaje renuncian a buenos sueldos y a la posibilidad de enfrentarse, muy pronto, a verdaderos profesionales pero a cambio realizan una apuesta de futuro. Podrán estudiar en muy buenas universidades, aprender inglés y quizás, al finalizar sus estudios, iniciar una carrera en el baloncesto profesional. Rodrigo de la Fuente o Iker Iturbe son dos destacados ejemplos en la liga ACB. El sistema estadounidense, sin duda, ofrece más. La culpa no es de los equipos profesionales europeos, que son los que mantienen en gran medida la cantera. El problema viene por el lado de unas universidades -en particular las españolas- en las que el deporte siempre ha estado abandonado; casi tanto como la formación académica.

Para escribir este artículo mantuve una entrevista telefónica con Chris Hernández.

23 octubre 2006

Baloncesto blanco, pasado negro

artículo publicado en Libertad Digital (22 de octubre de 2006)

En el año en que se conmemora el 75º aniversario de la sección de baloncesto del Real Madrid (¿Se habían enterado de la efeméride? ¿Han visto el programa de festejos?), el equipo blanco continúa imbatido en sus encuentros oficiales tras una pretemporada igualmente inmaculada. La pretensión de esta temporada, como la de casi todas últimamente, es la de olvidar una temporada sin títulos. Desde que Fernando Martín hiciera las Américas en 1986, convirtiéndose en el primer español en jugar en la NBA, la sección de baloncesto del Real Madrid ha sido campeona de la liga ACB en sólo cuatro ocasiones: dos liderada por Arvidas Sabonis, una en el Palau con Scariolo al mando de la nave y la última con un triple de "San" Alberto Herreros casi sobre la bocina final. El zar lituano lideró también la conquista, en 1997, del título de mejor equipo de Europa. El palmarés se completa con un par de victorias en la Copa del Rey y unas cuantas competiciones europeas de segundo nivel. Muy poco para un equipo respaldado siempre con un gran presupuesto y con la aureola de equipo más laureado del baloncesto FIBA.

Los nada brillantes resultados se han debido a múltiples factores. El más evidente, sin duda, ha sido el incremento de la competencia entre clubes a nivel doméstico e internacional. Pero a nivel interno la falta de una dirección única y estable y la inexistencia de una estructura de club como la que tienen casi todos los equipos ACB han marcado el devenir merengue. Esas carencias se han traducido, de cara al aficionado, en un continuo baile de rostros de directivos profesionales, de entrenadores y no digamos ya de jugadores. Los distintos presidentes de la entidad han visto el baloncesto como un mal necesario, un problema a sortear. Antes las victorias blancas en el basket podían suponer un bálsamo con el que sobrellevar una mala temporada futbolera. Ahora el equipo de baloncesto es otro quebradero de cabeza más. En cada elección presidencial los candidatos lanzan propuestas "para relanzar" la sección, pero los vencedores, una vez instalados en la poltrona, pasan el balón naranja al primero que se descuida. ¿Para cuándo el pabellón madridista? ¿La recalificación de la Ciudad Deportiva no afectó también al Raimundo Saporta?

Ante la falta de ideas y la incapacidad para estructurar la sección el recurso siempre fue poner un montón de billetes ante la figura de turno. Pagaba el fútbol. Esa solución ya dejó de funcionar hace tiempo ante la superioridad económica de muchos clubes europeos. El Madrid muy pocas veces consigue vencer en una puja por un jugador; todos los veranos tenemos unos cuantos ejemplos. Ni siquiera se consigue atraer a los mejores entrenadores porque en el banquillo de Vistalegre las Fallas se celebran cada junio. Este año se ha tenido que confiar -parece que no quedaba otra opción- en un entrenador sin caché. Un director de orquesta que se ha ganado ya el puesto, que está haciendo jugar al equipo, que está repartiendo las responsabilidades y los minutos de juego entre sus pupilos. Veremos si el crédito que se ha ganado Joan Plaza le dura más que a sus predecesores y esperemos que a los primeros reveses no se ponga en solfa su capacidad. Otra agradable sorpresa la ha supuesto el fichaje –no sabemos si buscado o impuesto por las obligadas cuotas– de Raúl López y Alex Mumbrú. Dos jugadores con pasado blanco con los que la afición se puede identificar fácilmente. Antonio Martín y Alberto Herreros tienen trabajo por delante para volver a situar, con visos de permanencia, al Real Madrid en los primeros puestos del baloncesto continental ¿Liderará el Madrid, como lo hizo con Saporta, el cambio necesario que necesita el basket europeo? Primero hay que hacer los deberes en casa.

10 octubre 2006

La NBA en Europa

La gira europea de la NBA se está saldando, cuando se escriben estas líneas, con tres victorias por el bando americano y dos por el europeo: el mismo F.C. Barcelona que sigue sin levantar cabeza en la liga derrotó con solvencia a los Sixers de Philadelphia y los Clippers de Los Ángeles han sido apabullados por casi veinte puntos por el CSKA de Moscú. No sería extraño que otro equipo NBA volviese a tropezar antes del fin de la gira. Sólo tienen en su descargo que acaban de comenzar la pretemporada. El resto son meras excusas porque ellos tienen a los mejores: a los de allí, a los de aquí y a los de allá. Desde hace años ha sido cada vez más evidente que las diferencias, no ya entre jugadores, sino entre los equipos de uno y otro lado han dejado de existir. Algunos de los mejores equipos europeos tendrían un sitio en una NBA donde hay demasiada diferencia entre unas y otras escuadras. Pero hay que reconocer que para montar y vender el espectáculo los yanquis se bastan solos, nos queda mucho por aprender en cuanto a organización, al marketing o a las retransmisiones. Hay que agradecerles estas visitas anuales, que hacen que el baloncesto acapare la atención de los medios de comunicación y de los aficionados al menos por unos días porque nuestras competiciones no son capaces de hacerlo.

Habían sido las actuaciones de los distintos combinados nacionales estadounidenses, en Juegos Olímpicos o Campeonatos del Mundo, las que, tiempo atrás, ya venían certificando que las enormes diferencias en la cancha entre jugadores y entrenadores de uno y otro lado se habían reducido. Los de aquí han podido demostrar que tampoco eran mancos. El impacto de Michael Jordan en la NBA hizo que la organización de la liga y los equipos inclinasen la balanza del espectáculo hacia las estrellas, hacia las individualidades (ahora ya algunas de ellas europeas). Antes, Johnson o Bird marcaban las diferencias pero siempre hacían mejores a sus compañeros. Ahora en EE. UU. no se habla del conjunto, se habla de jugadores. Los herederos del mejor jugador de todos los tiempos han seguido su legado parcialmente, muchas veces no se trata de meter más puntos que el equipo contrario, se trata de meter más puntos que tu propio compañero no vaya a ser que ponga en peligro tu estatus. Como consecuencia de ello la combinación de táctica, disciplina y también algo de técnica –a darse de tortas nos podrán siempre– seguirá haciendo que los chicos del comisionado Stern se lleven algún que otro disgusto.

En Europa se juega de otra manera. Aquí se da más importancia al equipo, quizás porque todavía mandan los entrenadores y sus egos son todavía más grandes que los de los jugadores. El problema es que la sangría del baloncesto europeo continuará en el futuro y así es imposible mantener el interés del espectador. ¿Se puede pedir al aficionado español que esté más atento a la liga ACB que a la competición en la que juegan tres titulares de la selección y un chico de diecinueve años que aquí ya se ha salido? De la misma manera, ¿se puede pedir a esos jugadores que no vayan a medirse con los mejores del mundo cobrando un dinero que aquí no llegarían a cobrar ni por salir en Dolce Vita? Después de acabar, años ha, con el monopolio público sobre el baloncesto profesional nos hemos quedado atascados en unas competiciones –nacionales o internacionales– de andar por casa. ¿La solución? El tío Sam nos va a tener que explicar cómo hay que hacer las cosas. Por el bien de nuestro baloncesto esperemos que sea así.

artículo publicado en Libertad Digital (8 de octubre de 2006)