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25 junio 2007

R. Madrid, campeón ACB

Claves del éxito:

- Antonio Martín y Alberto Herreros
- Joan Plaza
- Felipe Reyes (y el espíritu de equipo)
- la zona
- la elección de los fichajes

23 enero 2007

El nuevo Ferrándiz

Esta semana se ha hecho pública la prórroga del contrato de Joan Plaza, como entrenador del Real Madrid, hasta 2008, con el correspondiente aumento de sueldo para el técnico catalán. El momento elegido por los actuales dirigentes de la sección, Antonio Martín y Alberto Herreros, no ha podido ser más idóneo ya que llega después de las primeras derrotas en la liga y cuando el equipo se está enfrentando a una verdadera plaga de lesiones –Raül, Hamilton, Mumbrú, Varda-, que ha obligado a tirar de la cantera, a recuperar a Sinanovic –estaba jugando en el filial- y a buscar refuerzos. La decisión es fácilmente entendible teniendo en cuenta que el equipo blanco lidera la liga ACB y ha quedado campeón de grupo en la ULEB, pero el baloncesto es el paradigma de deporte de equipo en el que el hacer las cosas bien durante toda la temporada no siempre garantiza el éxito final. Cosa de los sistemas de competición.

La gran trayectoria madridista, hasta el día de hoy, tiene como principal artífice a su entrenador. Plaza ha repartido el tiempo de juego entre sus hombres casi matemáticamente, y las rotaciones sólo han peligrado cuando han llegado las lesiones, que esta vez podrían justificar, sin sonar a excusa, las primeras derrotas en liga. El reparto de minutos ha conseguido que todos los integrantes de la plantilla se hayan podido considerar importantes y que el equipo haya mantenido siempre un alto nivel de juego, sobre todo en defensa, que acaba por agotar finalmente la resistencia del contrincante. Está por ver si con los nuevos fichajes se puede mantener esa filosofía.

De momento creemos que se ha vuelto a acertar con la bestia parda de Marko Milic, tanto por su presente –buenos números con el Olimpia de Ljubljana en la Euroliga- como por su pasado madridista: en su anterior etapa blanca dejó un sabor agridulce por su tendencia a perder la concentración en muchos momentos. El alero no viene sólo a sustituir a Mumbrú ya que jugará también como pívot bajo y es un jugador muy distinto al alero internacional. La primera prueba de juego que habrá de pasar el “nuevo Madrid” de Plaza será la Copa del Rey, un torneo maldito para los blancos, y abierto siempre a las sorpresas, donde ser el líder de la liga no garantiza pasar el primer corte.

Hace unas semanas el presidente del Real Madrid se refirió a Joan Plaza como el nuevo Ferrándiz. Al basket blanco, menos mal, no le toca muy a menudo ser el objeto de los comentarios del mandamás merengue, aunque el efecto, cuando lo ha hecho, es el mismo que el se produce cuando habla de fútbol. Plaza, o cualquier entrenador que en el futuro tenga que ocupar su puesto, está muy lejos de acercarse –por los años en el puesto y las copas conquistadas por don Pedro- a lo conseguido por el mejor entrenador de la historia blanca, aunque, de momento, los inicios no pueden ser más prometedores. Las comparaciones siempre son odiosas.

Artículo publicado en Libertad Digital