07 noviembre 2010

Baloncesto, publicidad y posmodernidad

Ignacio López-Calvo

Alguien debería hacer un estudio de este fenómeno. LeBron James le falta el respeto a su equipo y a su ciudad anunciando que se va a otro equipo en la última semana para humillar a su equipo anterior y encima lo hace en una entrevista en la tele y con todo tipo de pompa. Sus ex hinchas (o exhinchas según las nuevas reglas de la academia) y los comentaristas deportivos lo critican y él responde, sin cortarse un pelo, por medio de un anuncio de Nike. La reacción no se hace esperar: la gente responde al anuncio con un vídeo sumamente crítico, colgado en YouTube, que lo tilda de traidor y de quitter, algo así como un derrotista, alguien que se rinde a la mínima, que no persevera. Todo muy postmoderno (incluyendo el que la gente no se movilice para protestas sociales, pero sí para estas estupideces...).

Me enorgullece, por otra parte, ver que Pau Gasol utiliza la publicidad para lanzar mensajes menos egocéntricos y narcisistas, dedicándose a promocionar Unicef.


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