02 junio 2009

Unos a Siberia y otros al Edén

Ignacio López Calvo

Después de un largo letargo autoimpuesto por la falta de competición que noté en la serie contra Utah, seguido por el bochorno de ver a Pau avasallado por los ala-pívots de Houston (todos mucho más bajos que él), retomamos el teclado con energías renovadas tras la excelente actuación del catalán contra Denver. Aunque lamentablemente sigue empeñado en esperar a que le llegue el doblete defensivo para luego conformarse con un pase o una asistencia, en vez de ir al aro como debería hacer, la verdad es que sus números fueron excepcionales y me ha devuelto la sonrisa.

Pau GasolImage by Keith Allison via Flickr
Empezamos, por tanto, por los que ya están en Siberia (Marc Gasol) y el que parece que pronto le hará compañía: Ricky Rubio. Con el número dos en el draft de 2009, parece muy probable que los Grizzlies elegirán a Rubio, quien probablemente será superado solamente por Blake Griffin (pobrecito éste también, que acabará vegetando con los Clippers). Lo único bueno que tiene lo de acabar en Memphis es que tendrá a un compatriota haciéndole compañía (y con éste ya van 4 jugadores españoles que pasan por la ciudad). Esperemos que no acabe tan decepcionado como Navarro, que se volvió (en mi opinión, con el rabo entre las piernas) al Barça.

Y del infierno pasamos al cielo: Pau está a un paso de cumplir su sueño de conseguir el anillo que se le escurrió de las manos el año pasado. La diferencia ahora es que los Celtics del año pasado tenían una de las mejores defensas que se han visto en la NBA desde hace muchos años. Este año en cambio, ni los Cavaliers del maleducado y mal perdedor de LeBron (que no se dignó a saludar a Superman Howard, su compañero de equipo en la selección tras el partido que lo mandó de vacaciones) ni los Orlando Magic tienen el talento de Boston. Si en Boston había tres jugadores que acabarán sin duda en el Hall of Fame, en Orlando no hay nadie con la experiencia de haber jugado una final de la NBA ni de llevar el codiciado anillo en el dedo. Estoy convencido de que eso acabará marcando la diferencia, a pesar de la irregularidad de que están haciendo gala los Lakers en estos playoffs.

Si bien en los Lakers sólo Kobe y Fisher tienen esa suerte, se puede decir que Pau Gasol ha pasado por el Olimpo con las medallas ganadas con la selección española y sus éxitos en la liga española. En cualquier caso, las cadenas de televisión norteamericanas no deberían estar tan decepcionadas por no haber conseguido su anhelado duelo Kobe-LeBron; por algo Howard batió todos los récords con tres millones de votos para el partido de las estrellas: es sumamente popular también.

Sobre el papel, los Magic lo tienen todo: el juego interior de Superman; el tiro exterior de Turkaglu y Rashard Lewis; un buen base en el recién fichado Rafer Alston y la posible recuperación anticipada de Jameer Nelson para la final; incluso cuentan con el novato Courtney Lee y el robo de Mickael Pietrus, que no les salió mal. Y no tienen la altura de los Lakers, pero casi.

En Orlando ya le han robado el grito de Beat L.A. (ganad a los Lakers) a Boston. Pero mi pronóstico es que como en 1995, volverán a quedarse a las puertas. Eso sí, yo creo que no les barrerán, como hicieron Hakeem Olajuwon y los Rockets, sino que Disneyland le ganará a Disneyworld en seis partidos. A ver si acierto y podemos celebrar otro éxito del deporte español con el anillo de Pau.

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