29 octubre 2016

Loquillo, ese jugador de baloncesto

Loquillo lleva, en solitario o con Los Trogloditas, más de un cuarto de siglo encima de los escenarios. Atrás quedan una veintena de discos publicados, cientos de miles vendidos e incluso una nominación a los Grammy por su disco Balmoral.

Loquillo
No descubrimos nada si decimos que lo suyo, antes de querer ser feliz con un camión, era el balón de baloncesto. En las canchas de Barcelona compartió vestuario con Epi -en el Colegio Alpe- y llegó a jugar en el añorado Cotonificio, a las órdenes de Aíto García Reneses, junto con Andrés Jiménez. En aquel entonces jugaba de dos.

Como curiosidad, resulta que su apodo se lo debe a uno de los más grandes del basket español, Epi. Se lo contó a Olga Viza en una entrevista:
"En un Campeonato de España de escolares salté para coger un pase de Epi, pero me lanzó la pelota a tal velocidad que acabé empotrado en la valla de protección. Se acercó y me dijo: "Ya no eres el pájaro loco", ahora pareces un loquillo". Y lo que decía Epi iba a misa. Me empezaron a llamar así y lo que parecía casi una humillación se ha convertido en una marca".
Loquillo todavía se reúne de vez en cuando para jugar con sus ex compañeros de equipo y también lo hace con la selección catalana de veteranos: “Juego con Creus o Solozábal, a los que es una gozada ver jugar. Creo que Nacho podría jugar todavía en la liga ACB”.

En el vídeo de Memorias de jóvenes airados se le puede ver jugar con alguno de sus antiguos compañeros: Epi, Nacho Solozábal, Andrés Jiménez, Manolo Flores y Javier Mendiburu.


¿Su ídolo en la NBA? Bird, otro pájaro...

José María Sanz Beltrán anda ahora metido en más cosas, además de la música y del basket, como escribir novelas y producir documentales.

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