06 junio 2008

Paul Pierce, el héroe de los Celtics



Hay momentos la historia de la NBA que serán recordados para siempre. El “baby hook” de Magic, el robo y asistencia de Larry Bird a Dennis Johnson en la final de conferencia del 87, la canasta desde el centro de campo de Jerry West… En el primer partido de la final de este año hemos asistido a una de esas historias. Como protagonista, un angelino que creció odiando a los Celtics y que acabó convertido en su capitán. Un traspiés de “The Dream”, y su posterior caída entre gestos de dolor, cambiaron la historia del partido.

Hace unos días veía la final Celtics-Lakers del año 63. En el último cuarto del partido Bob Cousy, el histórico base de los Boston Celtics, se torció un tobillo y parecía que el partido había acabado para él (ya había tomado la decisión de retirarse al final de aquella temporada). Falsa alarma. El capitán volvió a salir a la cancha y los Celtics se llevaron el campeonato.

Aquella actuación de Cousy, tras su percance, no fue igual de decisiva que la de Paul Pierce en el partido de esta noche y, por supuesto, ni la mitad de dramática. Los gestos de dolor de Pierce, su traslado en volandas al vestuario, la silla de ruedas… Quizás cuando haya pasado esta final nos aclarará todo pero, hasta entonces, vamos a hablar más de este “momento Pierce” que del propio partido que, por cierto, se lo llevaron los de Boston. A unos cuantos jugadores retirados que comentan las finales para las distintas cadenas de televisión, lo del capitán de los Celtics les pareció algo fuera de lugar.

Hay momentos en los que hay que dar la vuelta a un partido como sea.

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