25 mayo 2008

La tercera edad

Artículo de Ignacio López

Se dice que en los partidos en casa el banquillo suele ayudar pero que los que se juegan fuera los ganan los titulares. Los Spurs de este año parecen haber corroborado ese saber convencional. El hecho es que si yo fuera un jugador de este equipo y no me llamara Duncan, Parker, Ginóbili, Udoka u Oberto, empezaría ya mismito a hacer las maletas, se gane o se pierda esta serie. Hace ya varias entradas en esta bitácora habíamos comentado lo de la edad de los Spurs y, aunque por ahora han salvado el pellejo, cada vez se hace más visible que no se puede prorrogar más una renovación de las grandes y que se tienen que deshacer del grupo de la tercera edad que tienen en el banquillo antes de que dejen de tener ningún valor en el mercado.

El propio Ginóbili reconoció el otro día que, a pesar de que se habla tanto de toda la experiencia que tienen, en el partido del otro día demostraron que estaban lentos y viejos. Por el contrario, el entrenador, Gregg Popovich, lleva toda la temporada burlándose de los comentarios de la prensa con respecto a la edad media del equipo y recordándoles que, cuando ganaron el anillo el año pasado, todos decían que era gracias a su experiencia. Pero Gregg, por si tú también lees esta bitácora (estoy seguro de ello), pídele a Manu que te traduzca esto al inglés: cuando las barbas del vecino veas pelar… Te recuerdo que los Miami Heat ganaron el anillo hace un par de años, no cambiaron de jugadores y mira dónde andan ahora…

Si ganan este año los de San Antonio, que todavía pueden hacerlo, por supuesto, serán el equipo más viejo de la historia en hacerlo, con casi 32 años de media en una liga donde la media de edad es de 27 años. Ahora mismito son el cuarto equipo más viejo de la historia de la NBA (después de los Knicks y los Rockets de la temporada 87-88 y los Blazers de 2000-2001). A Robert Horry (38 este verano y acaba de tirar a la esquina superior izquierda del tablero), Bruce Bowen (o Eduardo Manostijeras, como le llama Phil Jackson, 37 al mes que viene), Michael Finley (35 años; 0 puntos en el primer partido), Kurt Thomas (35) y Brent Barry y Damon Studemire, que creo que lucharon en las trincheras alemanas de la Primera Guerra Mundial, hace tiempo que se les notan las canas.

De hecho, sólo el parisino Parker, recién casado y con 26 añitos, está en lo mejorcito de la vida. Aun así, Popovich ha aprendido la lección y en vez de dejar que la fatiga arruine el partido de sus titulares, sienta a Parker en el primer cuarto para que descanse un poco. Sus compañeros de triunvirato, Ginóbili (31) y Duncan (32), están también en el lado más feo de la barrera de los 30. Por otra parte, aunque siga dominando, a nadie se le escapa que Tim Duncan ya no es el que era.

Es cierto que han ganado 4 de los 9 últimos campeonatos pero me da a mí que éste será el año en que definitivamente entregarán el testigo de la conferencia oeste a los jovencísimos Lakers, con lo que (para los pocos a los que nos gusta el baloncesto de verdad y no sólo los mates espectaculares) desaparecerá o una de las mejores defensas en muchos, muchos años.

Dicho esto, y en defensa de los Spurs, que siempre me han caído bien, tengo que agregar una cosa. Dicen por aquí que son malísimos para los índices de la audiencia de la NBA. Que aburren a las vacas, con los 20 minutos que se toma Duncan para tirar un tiro libre, con las aburridísimas entrevistas que concede, con la poca gesticulación tipo choques de pecho y demás. Es cierto: no venden horas de televisión como los Lakers; ni se lanzan a las gradas a pegar a los espectadores como los Pacers; ni se pelean entre ellos en sagas mediáticas de telenovela tipo Kobe vs. Shaq. Pero como decía en su tiempo Obradovic, el espectáculo está en ganar y de eso, han dado unas cuantas lecciones en los últimos años.

En cualquier caso, se ha notado también que el mazazo psicológico de haber perdido un primer partido que tenían casi ganado ha afectado a los Spurs, como les pasó a los Suns antes que a ellos. Otro gallo cantará en San Antonio donde meten 15 puntos más por partido que fuera, pero de momento la cosa se les ha puesto fea. En el segundo partido de la serie la Mamba Negra ha decidido esta vez empezar tirando y dejarse de frivolidades. Mejor así; Gasol ha tenido un partido discreto, pero con buenos pases; Fisher (que jugó muy mal en el primer partido pero que hace años, en otro partido contra los Spurs, estableció un récord de la NBA en triples en los playoffs con 15 nada menos) ha hecho un buen partido también; y Odom ha dominado bajo los tableros. Un pasito más cerca de la final y, por tanto, del anillo de campeones.


publicado en El Adelantado de Segovia


1 comentario:

Alan dijo...

Un artículo muy interesante. Yo también hice hace poco una reflexión sobre el mismo tema. En principio, no hay que dar nada por terminado en estos play-offs, pero sí que da la sensación de que los Spurs van a menos. Quizás este sea su último gran año.