05 febrero 2007

El gusto pucelano por el riesgo


Algún día tenía que tocar hablar sobre los equipos pequeños, aunque sea de los equipos pequeños entre los más grandes. Cuando la fiesta de mitad de temporada, la Copa del Rey, está a punto de celebrarse, en la parte baja de la clasificación de la liga ACB se acortan las diferencias. El C.B. Valladolid, tras la victoria del sábado ante el Estudiantes, ha dejado al Vive Menorca (otro equipo que, como el de Valladolid, cambió de entrenador buscando salir del pozo) solo en el fondo de la clasificación, y los pucelanos tienen ya a tiro de piedra al Bruesa que, después de ser objeto de alabanzas durante toda la temporada, empieza a ver cada vez más cerca el abismo que hay detrás. Un escalón más arriba, el Estudiantes debería empezar a aplicarse aquello de la ley de Murphy, lo de la tostada y la mantequilla.

El C.B. Valladolid –o sea, el Fórum Filatélico de toda la vida– es uno de los históricos de la liga ACB. Desde que la Primera División pasó a llamarse ACB el equipo morado no ha dejado de jugar ni un solo año la máxima competición nacional. De la mano del presidente Gonzalo Gonzalo, por las canchas de Valladolid se disfrutaron muchos años de buen baloncesto, años cuajados de nombres míticos: Carmelo Cabrera, Nate Davis, Samuel Puente, Trumbo, Singleton, Lalo García... hasta llegar a Sabonis. La estancia de uno de los mejores pivotes –el mejor de los cojos– de la historia del baloncesto mundial marcó el cenit del baloncesto vallisoletano. Fueron tres años en los que cada fin de semana Sabas daba su clase magistral sobre la cancha. Cuando el zar lituano instaló sus reales en Madrid se auguraron malos tiempos en el pabellón Pisuerga. Los parches económicos los fue poniendo el patrocinador vitalicio del club, Fórum Filatélico, hasta que la intervención judicial de la empresa "de los valores tangibles" dejó, por enésima vez, a la entidad pinciana al borde del abismo de la desaparición (salvada en el último momento por otra, de las cada vez más habituales en el deporte, empresa del ladrillo).

Lo bueno del Fórum, perdón, del Grupo Capitol es que está acostumbrado, año tras año, a las emociones fuertes y eso, se supone, es una garantía de saber cómo afrontar los partidos decisivos; lo malo es que en el refranero castellano tenemos aquello de lo del cántaro y la fuente. El Valladolid es especialista en recomponer, a mitad de temporada y a base de talonario, el equipo; lo que cabe preguntarse es por qué no se hacen los desembolsos en verano, que es cuando toca. Claro que mientras la táctica dé buen resultado... El partido del sábado ante Estudiantes dejó la sensación de que Imbroda ha recuperado para la causa a Iván Corrales, el eterno rebelde, uno de esos jugadores de carácter que hay que tener al lado en los momentos delicados. Y mientras por Castilla andan en esas, el próximo fin de semana nos llega la Copa del Rey, con un favorito y muchos outsiders.

Artículo publicado en Libertad Digital (04/02/2007)

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